Embajada, AMIA, Nisman: La impunidad sobre la impunidad



nisman

Por Julio Villalonga (@villalongaj) *

Una vez más el Estado de Israel decidió ningunear a las víctimas del atentado a su embajada en Buenos Aires. A 23 años de aquella tragedia, el gobierno de Benjamín Netanyahu cambió la fecha tradicional –y puntual– de la conmemoración y, con el bizantino argumento de que el 17 coincidía con las elecciones en Israel, organizó un acto oficial el pasado jueves 19. Fuentes de la cancillería israelí que viajaron a Argentina para el acto oficial le aseguraron a gacetamercantil.com que la embajadora Dorit Shavit habría hecho todo lo posible para convencer a sus jefes en Tel Aviv de que mantuvieran la fecha histórica. Pero no consiguió su objetivo.

El dato revela mucho de lo que significa para Israel aquel ataque, que fue cometido en su territorio ultramarino, la legación de la calle Arroyo, en la capital argentina. Las víctimas israelíes siempre fueron “de primera”, y las locales, “de segunda”. No solo eso, los sucesivos gobiernos israelíes siempre consideraron que se trataba de un atentado con un objetivo geopolítico y, tanto el hecho como la investigación judicial que se llevó adelante aquí, fueron usados en ese tablero hasta el punto de que se esterilizó la pesquisa para que nunca se llegara a nada. Y se manipuló la investigación –lo mismo que la del atentado a la AMIA– para que el resultado, la incriminación de Irán, sirviera a sus intereses en su guerra en Medio Oriente.

Los sobrevivientes y los familiares de las víctimas del 17-M no aceptaron las explicaciones de la representante diplomática israelí y mantuvieron su acto de recuerdo al cumplirse exactamente los 23 años del atentado. Volvieron a reclamar el fin de la impunidad de los dos ataques, impunidad que se ventilará en el juicio oral que –a pesar de todo– comenzará en septiembre, la que fue garantizada con un encubrimiento sistemático.

Un ministro en salida del gabinete de Netanyahu aseguró en el acto de la Embajada, el 19, que el fiscal del caso AMIA, Alberto Nisman, “pagó con su vida el intento de llegar a la verdad”. Esta frase explica la decisión de postergar el acto. Una vez más, Tel Aviv utilizó un atentado en su juego político, en el que solo vale insistir en que Irán fue el autor de ese salvaje ataque sin que importe ninguna otra consideración. Porque Nisman fue una pieza clave de ese ajedrez macabro. Y pagó con su vida, está claro, porque era un peón veleidoso, ni siquiera un alfil.

Que el ministro israelí usara el homenaje a las víctimas del atentado a la representación diplomática para hablar de Nisman exhibe el desparpajo con que siguen usando aquel hecho luctuoso. Y ahora la muerte del fiscal. Y ambos, unidos, para darle sentido a una política inequívoca durante más de dos décadas de ocultamiento y engaño.

No se trata de que Irán, como Estado, no haya tenido nada que ver en el atentado. Se trata de que no quieren que se sepa toda la verdad. El juego de espejos con el que se ha estado desinformando de manera sistemática aquí, con el indisimulable sello de los halcones de la política israelí y estadounidense, básicamente sus servicios secretos.

Nisman, Antonio Stiuso y Sandra Arroyo Salgado cumplieron cada uno un rol en este esquema de la política internacional. Los dos últimos siguen cumpliendo ahora otros roles, pero atados a su tarea de los últimos años.

La jueza federal de San Isidro busca denodadamente controlar la investigación de la muerte de su ex esposo, pareciera a esta altura más con el fin de evitar que se sepa algo de lo que pasó que con el objetivo del esclarecimiento total. La fiscal Viviana Fein no es la funcionaria ideal para enfrentar este juego mayor, pero los ataques sistemáticos de la ex esposa de Nisman revelan que pretende que la investigación recaiga en el fuero federal, en particular en el despacho de Luis Rodríguez, un amigo, tanto de ella como de la Casa.

Lo advertimos al cumplirse un mes del fallecimiento del fiscal. Arroyo Salgado trabaja con el fin de demostrar que su ex marido fue asesinado. Es evidente que, después de quitarle la pesquisa a Fein, le apuntaría a la presidenta Cristina Kirchner como responsable: Nisman, según esta tesis, habría sido asesinado por un grupo comando enviado por el Gobierno para evitar que compareciera ante el Congreso, afirman los sostenedores de este extremo. No es que se busque probar esta teoría, bastará con sembrar la duda y encontrar algunos indicios aunque no sean concordantes para montar la maniobra, con suficiente apoyo mediático.

Una vez más, se apuntaría a sepultar lo que verdaderamente ocurrió debajo de una maraña de versiones, operaciones de prensa y falsos testigos. Poner en duda cualquier pericia o todos los resultados de las medidas de prueba apunta a esto, a demoler la investigación para que dentro de una década termine iniciándose otro juicio, entonces por el encubrimiento de las razones de la muerte de Nisman. Para volver todo a fojas cero. Nada que no hayamos visto. Una nueva tragedia, un nuevo manto de oscuridad para tapar las otras tragedias.

  • Director de gacetamercantil.com

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