Radicalismo, una sombra ya pronto serás


El centenario partido no influye en las decisiones de gobierno y quedó reducido a ocupar pequeños cargos.

(Por Nicolás Alberio)  Corría el mes de marzo de 2015. Un calor infernal propio del litoral generaba un clima especial en Gualeguaychú. La cita tenía una misión principal: debatir un posible acuerdo electoral de la UCR y el macrismo. Centenares de boinas blancas de todo el país concurrieron al mitín. El resultado ya es conocido, nació Cambiemos.

Una primaria entre Mauricio Macri (PRO), Elisa Carrió (Coalición Cívica) y Ernesto Sanz (UCR) dirimiría luego, que el ex presidente de Boca sería el hombre elegido para encabezar la lista del frente electoral.

Una vez imbuido como presidente, papelones mediante en el traspaso de mando, poco a poco, comenzó a quedar de manifiesto que Cambiemos es un frente electoral, no una coalición de gobierno. Se creó para ganar elecciones, no para gobernar. El radicalismo aportaría su estructura histórica en el territorio, pero sin recibir mucho a cambio.

Así se desenvolvieron los primeros dos años del mandato de Macri. La participación del radicalismo en la toma de decisiones resulta completamente nula, a diferencia de lo que sucede con Carrió que sí tiene su silla en la mesa chica del poder. El radicalismo vota a favor, acompaña las medidas del gobierno, pero no las siente propias.

El primer cortocircuito se produjo cuando Macri decidió que dos miembros de la Corte Suprema ingresaran por la ventana al Máximo Tribunal. Este hecho hizo bramar a los radicales, quizás el partido más institucionalizado de la historia argentina, que no comprendía cómo el gobierno podía intentar nombrar jueces por comisión. Pero fue Carrió quien hizo cambiar de parecer a Macri, no la UCR.

La vida siguió, y con ella llegó una nueva elección. Carrió encabezó en la Ciudad de Buenos Aires obteniendo resultados históricos por encima del 50%. En tanto, en la Provincia los candidatos fueron Esteban Bullrich y Gladys González para el Senado, y Graciela Ocaña, Héctor “Toty” Flores y Guillermo Montenegro en los tres primeros lugares para Diputados. Todos del PRO, salvo Flores. Ninguno radical.

Vidal se puso al hombro la campaña y logró vencer a la lista que encabezaba la ex mandataria Cristina Kirchner. El papel de la gobernadora fue trascendental para que Cambiemos se alzara con los laureles, pero su vice, el radical Daniel Salvador no figuró ni en los créditos de la película.

Luego del espaldarazo electoral, el gobierno se sintió fuerte para poder llevar adelante una serie de reformas profundas. La Previsional quedó primera en la agenda, y luego le siguieron la Tributaria que ya comenzó su derrotero parlamentario, para continuar con la Laboral.

Así, llegamos a la votación más polémica que Cambiemos emprendió desde que es gobierno. Con un clima de fuerte tensión social, con marchas y represión, una sesión caída, empujones entre legisladores, la Reforma Previsional salió.

Al terminar la sesión el radical Mario Negri, jefe del interbloque Cambiemos, reconoció que “a lo mejor, el Gobierno debería haberlo explicado más”, haciendo alusión a la norma que modifica el cálculo salarial de jubilados, pensionados y AUH.

Y amplió: “Yo creo que cuando se serenen las aguas, el Gobierno va a explicar lo que pasó. Está calculado que en unos años el sistema previsional se va a llevar más del 70 por ciento de los recursos que hay en el país”.

Además, Negri dijo que “no puede asegurar que los jubilados van a ganar más (dinero)” debido a que él no es un especialista en el tema. Mientras que denunció que “el sistema previsional está en terapia intensiva”.

Las declaraciones de Negri generaron sorpresa en propios y ajenos. Es difícil recordar a un jefe de bancada que no defienda una ley presentada por el gobierno al que pertenece.

En este marco, resultan reveladoras las declaraciones del ex ministro de Raúl Alfonsín, Juan Manuel Casella quien planteó en múltiples ocasiones que teme que la UCR pueda “extinguirse” por “absorción al PRO”, o por “insignificancia” y se basa en que hay “regiones donde la gente ya no toma en cuenta a la UCR”, como el Conurbano. Finalmente, el dirigente radical plantea que si se produce que “el Gobierno fracasa, la UCR puede ser arrastrada por el fracaso aunque no esté cogobernando”.

Sobre el editor/redactor

Darío Franco Medina
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