Empleo y ciudadanía: diagnóstico, desafíos y tensiones para pensar en clave de empoderamiento

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(Por Carolina Atencio)*- Thomas Marshall, uno de los principales teóricos sobre el concepto de ciudadanía, definió el término como un “estatus otorgado a quienes son miembros completos de la comunidad”. En este sentido, todas las personas que posean el estatus, son iguales con respecto a los derechos y deberes que éste contenga.

En la actualidad, existe generalizado consenso respecto de que el derecho a un trabajo digno constituye uno de los elementos constitutivos clave de dicho estatus de ciudadanía y que es obligación de los Estados garantizar su ejercicio. Por oposición, la falta de acceso a un empleo digno importa una clara limitación al ejercicio pleno de los derechos ciudadanos y la imposibilidad de concebir una comunidad igualitaria.

Recientemente el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) publicó los indicadores relativos al mundo laboral del primer trimestre de 2017 que permiten establecer un análisis de la evolución que ha tenido el mercado de trabajo en los últimos trimestres. La base de datos utilizada es la de la Encuesta Permanente de Hogares, que se realiza trimestralmente y permite establecer comparaciones fiables y sostenidas en el tiempo.

Del análisis de los datos surge que, a nivel nacional, el empleo se encuentra estancado y la desocupación fue en aumento hasta ubicarse en su valor actual: 9.2%. Si bien en el cuarto trimestre de 2016 se evidenció una retracción, los análisis sobre el fenómeno – incluyendo las apreciaciones del propio INDEC- coincidieron en que lo que motivó la baja fue el paso a la inactividad de muchas personas que en virtud del efecto “desaliento”, dejaron de buscar trabajo, por el tiempo y dinero que ello implica y la frustración que no conseguirlo conlleva.

En la ciudad de La Plata, si se analizan los últimos 3 trimestres, la tasa de actividad evidencia estancamiento y la de empleo, una clara tendencia a la retracción: mientras que en el tercer trimestre se ubicaba en un 52%, los datos del primer trimestre de 2017 indican que bajó un punto porcentual. Respecto del desempleo, se evidencia un aumento significativo en el último trimestre; mientras que en el cuarto trimestre de 2016 arrojaba un 7%, en el primer trimestre de 2017 ascendió a 8%.

El aumento del desempleo, sumado a los indicadores de pobreza que fueran analizados por este Centro de Estudios en anteriores oportunidades y que indican que en la ciudad una de cada tres personas está por debajo de la línea de pobreza, nos permiten inferir que nos encontramos ante una situación en la que resulta imperioso repensar los rumbos de acción y diseñar políticas públicas tendientes a la generación de oportunidades que reviertan el actual escenario.

Los datos analizados también permiten evaluar la situación de la comunidad platense a la luz de algunas variables, de las que cobra relevancia la de género, toda vez que las mujeres son quienes, generalmente, cuando los indicadores de empleo se retraen, se ven más afectadas. Esto obedece a los estereotipos de género que condicionan el acceso y la permanencia de las mujeres en el mercado laboral y que continúan confinándolas al ámbito doméstico, imposibilitando su autonomía económica y aumentando su vulnerabilidad.

En la ciudad de La Plata, si se analiza la tasa de actividad de varones y mujeres, se observa que a pesar de su estancamiento general, para los varones evidenció un ininterrumpido crecimiento (de 63.5% a 66% del tercer trimestre de 2016 al primero de 2017) y la de las mujeres, la tendencia fue totalmente contraria (bajando de 48% a 46% en el mismo período). Cuando se analiza la tasa de desocupación, esta es sensiblemente más baja para los varones que para las mujeres, 6.5% y 9.9% respectivamente. Estos datos evidencian dos cosas: por una parte, el hecho de que cualquiera sea la evolución, la brecha existente entre los géneros respecto de la actividad, el empleo y el desempleo, es significativa. Por otro lado, que son las mujeres quienes salen del mercado laboral en mayor medida cuando éste está en retracción.

Los motivos por los cuales se da este fenómeno son múltiples pero pueden mencionarse dos que sin duda repercuten en profundizarlo: en primer lugar, la discriminación y los estereotipos de género existentes en el mercado laboral y, por otro lado, la necesidad de sortear las tareas de cuidado al interior de los hogares, que, sin posibilidades de tercerizarlas en el sector privado, recaen en manos – mayoritariamente- de las mujeres.

La edad es otro factor que cobra relevancia, máxime si se tiene en cuenta que la pobreza tiene una incidencia mayor en niños, niñas y jóvenes. La tasa de desocupación de mujeres de hasta 29 años asciende a 21.9% y entre varones, 15.7%. Estos datos evidencian la necesidad de diseñar políticas públicas focalizadas que, teniendo a las personas jóvenes como principales destinatarias, coadyuven a revertir la situación.

El ejercicio del derecho a un trabajo digno posibilita el acceso a otros dispositivos de protección social y, consecuentemente, el goce de otros derechos humanos derivados. Es necesario avanzar en el diseño y urgente implementación de políticas públicas basadas en la evidencia que procuren elevar los estándares de ciudadanía y estén orientadas a mejorar la vida de la ciudadanía platense.

*Directora Ejecutiva Centro de Estudios para la Gobernanza La Plata

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