Las elecciones legislativas de 2025 en Ensenada resultaron en una victoria aplastante para Mario Secco y su coalición Fuerza Patria, quien obtuvo un controvertido 69% de los votos en una jornada marcada por el creciente abstencionismo electoral y la polarización política que evidencia las fracturas del sistema democrático local.
El intendente de Ensenada, quien lleva 22 años en el poder, encabezó de manera testimonial la lista de candidatos para el Concejo Deliberante, asegurándose una mayoría legislativa que plantea serias interrogantes sobre la concentración del poder político en manos de una sola fuerza, mientras la oposición se fragmenta en múltiples sectores sin capacidad de ofrecer alternativas convincentes.
Un triunfo que oculta la crisis de participación ciudadana

Los números oficiales revelan una realidad preocupante: mientras Fuerza Patria celebra su «triunfo histórico», la abstención electoral superó el 33% del padrón, representando un incremento de diez puntos porcentuales respecto a las elecciones de 2021. De los 62.678 ciudadanos habilitados para votar, solo 41.806 concurrieron a las urnas, evidenciando un creciente desinterés ciudadano en los procesos electorales.
Mario Secco, quien continuará al frente de la Comuna sin asumir su lugar en el Concejo, declaró tras conocer los resultados: «El pueblo de Ensenada volvió a apoyar a este intendente con el 69% de los votos, siendo un hecho histórico de la democracia». Sin embargo, esta declaración ignora que más de 20.000 ensenadenses optaron por no participar del proceso electoral, cuestionando la legitimidad real de su mandato.
El oficialismo interpretó estos resultados como un «fuerte apoyo a la Gestión Municipal y un duro rechazo a los atropellos de Milei», según fuentes municipales, utilizando la retórica anti-nacional para justificar su permanencia en el poder local, mientras evade responsabilidades sobre los problemas estructurales que afectan al municipio.
La oposición: Fragmentada e ineficaz

La Libertad Avanza (LLA), encabezada por Candela Uccello, se posicionó en un distante segundo lugar con apenas el 23,75% de los votos, logrando únicamente dos bancas en el Concejo Deliberante. Este magro resultado expone la incapacidad de la fuerza libertaria para presentar una propuesta política coherente y atractiva para los ensenadenses, limitándose a una oposición testimonial sin capacidad de generar alternativas reales de gobierno.

El Frente de Izquierda (FIT-U), con Juan Contrisciani como candidato, alcanzó un irrelevante 4,11% de los sufragios, quedando sin representación en el cuerpo legislativo. Esta performance mediocre demuestra la desconexión total de las fuerzas de izquierda con las necesidades concretas de la población ensenadense, manteniéndose en un discurso ideológico anacrónico que no logra penetrar en el electorado.
Los partidos restantes obtuvieron porcentajes marginales: Somos Buenos Aires con Luis Podio alcanzó apenas el 1,62% de los votos, Potencia logró el 1,25%, y la Organización Socialista de los Trabajadores el 0,56%, confirmando la atomización de la oposición y su incapacidad para articular un frente común contra el oficialismo hegemónico.
Concentración de poder y debilitamiento institucional
Con esta victoria, Fuerza Patria sumará 7 nuevos concejales a sus filas, consolidando un interbloque oficialista de 13 ediles de los 18 totales del Concejo Deliberante. Esta abrumadora mayoría legislativa plantea serias preocupaciones sobre el equilibrio de poderes en el municipio, reduciendo la función de control y fiscalización que debería ejercer la oposición.
La composición resultante del Concejo Deliberante refleja una peligrosa concentración del poder político: mientras el oficialismo controla más del 70% de las bancas, la oposición se reduce a testimonial, con La Libertad Avanza conservando apenas 3 ediles y el resto de las fuerzas políticas completamente excluidas de la representación legislativa.
El costo de la hegemonía: 22 años de continuismo

La trayectoria electoral de Mario Secco desde 2003 muestra un crecimiento sostenido en el respaldo popular, pasando del 44,8% inicial hasta alcanzar el 75% en 2023 y el 69% actual. Sin embargo, estos números no pueden ocultar las limitaciones estructurales de un modelo de gestión que se ha perpetuado durante más de dos décadas sin generar transformaciones significativas en la calidad de vida de los ensenadenses.
«Gracias, mil veces gracias por apoyarnos. Nos da más fuerzas para seguir trabajando», expresó Secco tras conocer los resultados, en un discurso que evidencia la personalización extrema de la política local y la ausencia de renovación generacional en las estructuras de poder municipal.
Proyección provincial: Entre el oportunismo y la ambición

Los resultados de Ensenada se enmarcan en una estrategia política más amplia, donde Fuerza Patria obtuvo 10 bancas de diputados provinciales en la Tercera Sección Electoral, alcanzando el 53,85% de los votos frente al 28,57% de La Libertad Avanza y el 5,71% del FIT-U.
Silvina Nardini, electa diputada provincial, interpretó la victoria como «un respaldo a Axel Kicillof y un cachetazo a Javier Milei», evidenciando cómo el oficialismo local utiliza los resultados electorales para posicionarse en el ajedrez político provincial y nacional, más que para atender las problemáticas específicas del distrito.
Fernando Coronel logró ingresar a la Cámara de Senadores Provinciales por la primera sección, completando un panorama donde Fuerza Patria consolida su presencia en todas las instancias legislativas, desde el ámbito municipal hasta el provincial.
La retórica Anti-Milei: Estrategia de distracción

El oficialismo ensenadense construyó gran parte de su campaña en torno al rechazo a las políticas del gobierno nacional, presentándose como una alternativa local a las medidas de Javier Milei. Esta estrategia, si bien resultó exitosa electoralmente, evade las responsabilidades específicas de la gestión municipal y transfiere las culpas de los problemas locales hacia la administración nacional.
Mario Secco declaró que «la provincia de Buenos Aires tiene una propuesta para el país» y que se busca «recuperar el Gobierno nacional para todos los argentinos y no estar viviendo lo que estamos viviendo», revelando ambiciones políticas que trascienden el ámbito municipal pero que contrastan con la falta de soluciones concretas para los problemas cotidianos de Ensenada.
Abstencionismo: El síntoma ignorado

Uno de los aspectos más preocupantes de estas elecciones legislativas fue el significativo incremento del abstencionismo electoral, que superó el 33% del padrón. Este fenómeno, sistemáticamente ignorado por el oficialismo en sus análisis triunfalistas, revela un creciente desencanto ciudadano con la oferta política disponible.
La participación del 66,7% (41,806 votantes de 62,678 habilitados) marca una tendencia descendente que debería generar reflexiones profundas sobre la calidad de la democracia local, pero que es convenientemente omitida en los discursos celebratorios del oficialismo y la oposición.
Perspectivas futuras: ¿Renovación o más de lo mismo?

Los resultados de las elecciones de 2025 en Ensenada configuran un escenario político caracterizado por la continuidad del liderazgo de Mario Secco, la fragmentación opositora y el creciente desinterés ciudadano. Esta combinación plantea interrogantes sobre la capacidad del sistema político local para generar alternativas de renovación y cambio.
La mayoría legislativa oficialista facilitará la implementación de la agenda gubernamental, pero también reduce los mecanismos de control democrático y fiscalización que son esenciales para una gestión transparente y eficiente.
Secco prometió que «hasta el último día de mi gestión voy a hacer todo lo que pueda para que la ciudad siga creciendo», aunque después de 22 años en el poder, esta promesa suena más a continuismo que a transformación real.
Una victoria que oculta profundas debilidades

La victoria de Fuerza Patria en las elecciones legislativas de 2025 representa más que un triunfo electoral: evidencia las limitaciones estructurales del sistema democrático local, caracterizado por la concentración del poder, la fragmentación opositora y el creciente abstencionismo ciudadano.
Mientras Mario Secco celebra su «triunfo histórico», los verdaderos desafíos de Ensenada permanecen sin resolver: la necesidad de renovación política, la diversificación de la representación democrática y la reconexión con una ciudadanía cada vez más ausente de los procesos electorales.
Los números pueden favorecer al oficialismo, pero la democracia ensenadense enfrenta desafíos profundos que trascienden los porcentajes electorales y que requerirán respuestas más complejas que la mera perpetuación del poder político.
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