Emprender es un acto de fe, pero también debe ser un acto de razón. Muchos emprendedores fracasan no porque sus ideas sean malas, sino porque no entienden los números de su negocio. Adolfo del Cueto Aramburu, cofundador y CEO de Bulltick, con más de 25 años de experiencia en finanzas y asesoramiento empresarial, ofrece una guía práctica sobre cómo los números pueden ser la brújula que guíe a cualquier emprendedor hacia el éxito.
El Lenguaje de los negocios: una guía práctica para emprendedores según Adolfo del Cueto
Los números no son el enemigo del emprendedor, sino su mejor aliado. Son el lenguaje mediante el cual se comunica la salud de un negocio. Un emprendedor que no entiende sus números es como un piloto que vuela sin instrumentos. Puede funcionar durante un tiempo, pero inevitablemente chocará. La buena noticia es que no es necesario ser un experto en contabilidad para entender los números básicos.
1. El estado de resultados: entender tu rentabilidad
El estado de resultados es el documento más importante para cualquier emprendedor. Muestra si el negocio está ganando o perdiendo dinero. Su estructura es simple: ingresos menos gastos igual a utilidades. Pero dentro de esta simplicidad hay una riqueza de información que puede revelar mucho sobre la salud empresarial.
Es recomendable que todo emprendedor entienda los componentes básicos del estado de resultados.
- En primer lugar, los ingresos. ¿De dónde provienen? ¿Son concentrados en pocos clientes o diversificados? ¿Son estables o fluctúan significativamente? Un negocio que depende de un solo cliente es frágil.
- En segundo lugar, los costos. ¿Cuáles son los costos variables, es decir, aquellos que cambian con el volumen de ventas? ¿Cuáles son los costos fijos, es decir, aquellos que tienes que pagar sin importar cuánto vendas?
Entender la estructura de costos es crucial. Muchos emprendedores no se dan cuenta de que sus costos fijos son demasiado altos hasta que es demasiado tarde. Del Cueto recomienda hacer un análisis detallado de cada línea de gastos. ¿Es realmente necesario? ¿Hay formas de reducirlo sin afectar la calidad del producto o servicio? Este análisis debe ser revisado regularmente, al menos mensualmente.
2. El flujo de caja: el oxígeno del negocio
Mientras que el estado de resultados te dice si eres rentable, el flujo de caja te dice si tienes dinero en el banco. Y aquí está la paradoja: puedes ser rentable sobre el papel pero no tener dinero en efectivo. Esto sucede cuando tus clientes te pagan lentamente pero tienes que pagar a tus proveedores rápidamente. El flujo de caja es el verdadero indicador de la salud financiera de un negocio.
Adolfo del Cueto enfatiza que el flujo de caja es más importante que la rentabilidad en las primeras etapas.
Un negocio puede ser rentable pero quebrar si no tiene suficiente efectivo para pagar sus obligaciones. Por eso es crucial proyectar el flujo de caja mes a mes. ¿Cuándo esperas recibir dinero de tus clientes? ¿Cuándo tienes que pagar a tus proveedores? ¿Hay un desfase entre estas dos fechas?
Para gestionar el flujo de caja, se recomiendan varias estrategias prácticas.
- En primer lugar, acelera los cobros. Ofrece descuentos por pago anticipado o establece términos de pago más cortos.
- En segundo lugar, negocia plazos de pago más largos con tus proveedores.
- En tercer lugar, mantén un fondo de reserva para emergencias.
- Y, en cuarto lugar, considera líneas de crédito que te permitan cubrir los desfases temporales entre cobros y pagos.
3. El balance general: entender tu posición financiera
El balance general es una fotografía de la posición financiera de la empresa en un momento específico. Muestra qué tienes (activos), qué debes (pasivos) y cuál es tu patrimonio neto (la diferencia entre activos y pasivos). Entender el balance general ayuda a tomar decisiones sobre financiación y crecimiento.
Adolfo del Cueto recomienda que los emprendedores entiendan los componentes principales del balance. Los activos incluyen efectivo, cuentas por cobrar, inventario y activos fijos como equipos. Los pasivos incluyen cuentas por pagar, deudas a corto plazo y deudas a largo plazo. El patrimonio neto es lo que queda después de restar los pasivos de los activos. Es la verdadera riqueza del negocio.
Un análisis importante es la relación entre ambos. Un negocio con demasiada deuda es frágil. Si algo sale mal, puede no tener suficientes activos para cubrir sus deudas. Es recomendable mantener un equilibrio saludable entre deuda y patrimonio. La relación exacta depende del sector, pero generalmente, una relación de deuda a patrimonio de 1:1 es considerada saludable.
4. Los indicadores Clave de Rendimiento (KPIs): medir lo que importa
No todos los números son igualmente importantes. Cada negocio tiene sus propios indicadores clave de rendimiento que reflejan su salud. Para una tienda de retail, podría ser las ventas por metro cuadrado. Para un restaurante, podría ser el número de clientes por día.
Lo correcto es identificar los 3 a 5 KPIs más importantes para ti y los monitorees religiosamente. Estos KPIs deben ser medibles, relevantes y accionables. Es decir, si ves que un KPI está bajando, debes ser capaz de tomar acciones para mejorarlo. Del Cueto también recomienda establecer metas para cada KPI y revisar el progreso regularmente.
5. La planificación financiera: proyectar el futuro
Una vez que entiendas los números actuales de tu empresa, el siguiente paso es proyectar hacia el futuro. ¿Cuál será tu flujo de caja en los próximos 12 meses? ¿Cuál será tu rentabilidad? ¿Cuánto dinero necesitarás para financiar tu crecimiento? Estas preguntas son vitales para cualquier emprendedor.
Del Cueto recomienda crear un plan financiero detallado para los próximos 3 años. Este debe incluir proyecciones de ingresos, gastos, flujo de caja y balance general. Las proyecciones deben ser realistas, basadas en datos históricos y en suposiciones claras sobre el crecimiento futuro.
También es bueno crear escenarios alternativos, como un escenario optimista, uno realista y uno pesimista. Esto te ayudará a prepararte para diferentes posibilidades.
6. El asesoramiento profesional: saber cuándo pedir ayuda
No es necesario ser un experto en finanzas para ser un buen emprendedor. Lo que es necesario es saber cuándo pedir ayuda. Un contador, un asesor fiscal y un consultor empresarial pueden ser invaluables para un emprendedor. Pueden ayudarte a entender tus números, a identificar oportunidades de mejora y a evitar errores costosos.
Los emprendedores deben invertir en asesoramiento profesional desde el inicio. Puede parecer un gasto, pero en realidad es una inversión en el futuro de tu negocio. Un buen asesor puede ayudarte a ahorrar mucho más de lo que cuesta sus servicios.
Los números como herramienta de éxito
En conclusión, emprender con números no significa ser un experto en finanzas. Significa entender los conceptos básicos, monitorear los indicadores clave y tomar decisiones basadas en datos. Como demuestra la experiencia de Adolfo del Cueto, los emprendedores que entienden sus números tienen una ventaja significativa sobre aquellos que no. Los números no son el enemigo del emprendedor, sino su mejor aliado en la construcción de un negocio exitoso y sostenible.
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