A los 65 años, Judi Oyama no solo continúa desafiando la gravedad sobre cuatro ruedas, sino que ha sido reconocida oficialmente por el Libro Guinness de los Récords Mundiales como la skater competitiva de mayor edad del mundo. Esta californiana nacida y criada en Santa Cruz, California, EE.UU., ha convertido su pasión por el skateboarding en una trayectoria de más de cinco décadas, consolidándose como una pionera en las disciplinas de slalom y downhill, y como un símbolo viviente de perseverancia y dedicación en el mundo de los deportes extremos.
El récord mundial Guinness fue oficialmente documentado durante su participación en los World Skate Games celebrados en Chieti, Italia, en 2024, un evento que reunió a competidores de élite de todo el planeta. Sin embargo, este no es el único reconocimiento que Oyama está por recibir: también se le otorgará un récord por la carrera más larga de una skater femenina, un testimonio de su inquebrantable compromiso con el deporte que descubrió cuando apenas tenía 13 años.
De Santa Cruz a la cima mundial: Una pasión que comenzó en 1973

La historia de Judi Oyama con el skateboarding comenzó en 1973, en las calles y colinas de Santa Cruz, California, una ciudad que se convertiría en uno de los epicentros mundiales de la cultura del skate. Con apenas 13 años, Oyama subió por primera vez a una tabla fabricada por su propio hermano, y desde ese momento, su vida cambió para siempre.
«Patinaba porque era divertido», recuerda Oyama en una entrevista con World Skate que alcanzó más de un millón de visualizaciones en YouTube. Esta declaración, simple pero profunda, resume la filosofía que la ha mantenido sobre la tabla durante más de medio siglo. A diferencia de muchos atletas que se ven impulsados principalmente por la competencia o el reconocimiento, para Oyama el skateboarding siempre ha sido, ante todo, una fuente de alegría y expresión personal.

En aquellos primeros años de la década de 1970, el panorama del skateboarding femenino era prácticamente inexistente. Oyama se encontraba a menudo como la única mujer en sesiones de práctica, enfrentando no solo los desafíos técnicos del deporte, sino también las barreras culturales y sociales de una época en la que las mujeres rara vez participaban en deportes extremos.
«No había muchas mujeres en el deporte, por lo que a menudo tenía que practicar sola», explica. Sin embargo, lejos de desalentarla, esta soledad la fortaleció. Desarrolló una mentalidad de igualdad que se convertiría en uno de sus legados más importantes: «Si un chico puede hacerlo, una chica puede hacerlo. Y creo que cualquiera debería intentarlo y no tener miedo».
Esta filosofía no solo transformó su propia carrera, sino que sentó las bases para que generaciones futuras de mujeres se sintieran empoderadas para explorar el skateboarding y otras disciplinas de deportes de acción.
El cierre de los skateparks y el nacimiento de una especialista en slalom

La evolución de la carrera de Oyama está íntimamente ligada a los cambios que experimentó la industria del skateboarding en California durante finales de los años 70 y principios de los 80. Un evento crucial fue el cierre masivo de skateparks en el norte de California, cuando ocho instalaciones cerraron sus puertas en un período de apenas seis meses debido a los elevados costos de seguros.
Este cambio forzó a los skaters a buscar nuevos espacios y disciplinas. Muchos se volcaron hacia el street skating y las rampas caseras en patios traseros, pero Oyama encontró su verdadera vocación en las disciplinas de carretera: el slalom y el downhill skateboarding.

Estas modalidades, que requieren una combinación única de velocidad, precisión técnica y control absoluto, se convirtieron en la pasión de Oyama desde 1975. A diferencia del street skating o el vert, que a menudo se juzgan por estilo y creatividad, el slalom y el downhill son disciplinas cronometradas donde el reloj no miente.
«Era un deporte cronometrado y no se trataba de estilo o de quién podía hacer los movimientos más arriesgados. No puedes desafiar un reloj», explica Oyama, destacando el atractivo de la objetividad absoluta de estas competencias. En el slalom, los competidores deben sortear una serie de conos colocados en línea lo más rápido posible, mientras que en el downhill, descienden colinas a velocidades vertiginosas, desafiando tanto a la gravedad como a sus propios límites.
Logros que trascienden generaciones

La carrera competitiva de Judi Oyama está repleta de logros que la han consolidado como una de las figuras más importantes en la historia del skateboarding femenino. En 2003, alcanzó la cúspide de su carrera al convertirse en Campeona Mundial de Slalom Femenino, un título que celebró su dominio técnico y su dedicación inquebrantable al deporte.
Pero su ambición competitiva no se detuvo ahí. A los 63 años, representando a Estados Unidos en los World Skate Games celebrados en Argentina, Oyama logró un impresionante cuarto lugar general en slalom downhill, demostrando que la edad no es una barrera cuando se combina la experiencia con el entrenamiento riguroso.
Su inducción al Salón de la Fama del Skateboarding de World Skate es otro testimonio de su impacto duradero en el deporte. Este honor, reservado para aquellos que han dejado una marca indeleble en la historia del skateboarding, reconoce no solo sus logros competitivos, sino también su papel como pionera y defensora de disciplinas que históricamente han recibido menos atención mediática que el street skating o el vert.
La afiliación de Oyama con World Skate, el organismo rector internacional para los deportes sobre ruedas reconocido por el Comité Olímpico Internacional, ha sido fundamental para elevar el perfil del slalom y el downhill a nivel global. Su participación en eventos internacionales ha ayudado a visibilizar estas disciplinas ante nuevas audiencias.
El secreto de la longevidad: CrossFit, natación y mentoría

¿Cómo logra una atleta de 65 años mantenerse competitiva contra rivales décadas más jóvenes? Para Oyama, la respuesta está en un enfoque integral que combina entrenamiento físico riguroso, mentoría y una pasión inquebrantable por el deporte.
Su régimen de entrenamiento es impresionante incluso para estándares de atletas mucho más jóvenes. Oyama practica CrossFit cuatro días a la semana, una disciplina conocida por su intensidad y su enfoque en el acondicionamiento funcional. Este entrenamiento le proporciona la fuerza, la agilidad y la resistencia necesarias para competir al más alto nivel.
Además, dedica un día a la semana a la natación, un ejercicio de bajo impacto que complementa perfectamente el CrossFit, proporcionando trabajo cardiovascular mientras minimiza el estrés en las articulaciones. Esta combinación le ha permitido mantener una condición física excepcional que desafía las expectativas asociadas con su edad.

«El slalom le ha ayudado a mantenerse en forma», señalan quienes la conocen, pero Oyama reconoce que la relación es recíproca: mantenerse en forma le permite seguir compitiendo en slalom al más alto nivel.
Igualmente importante es el aspecto social y de mentoría de su práctica continua. Oyama actualmente dedica tiempo significativo a entrenar a la próxima generación de competidores de slalom, trabajando estrechamente con atletas más jóvenes como Leiola Kahaku y manteniendo contacto con otras competidoras como Maggie Harrison en Texas.
«Actualmente, está patinando más debido a que está entrenando a la próxima generación», explican fuentes cercanas. Esta mentoría no solo beneficia a los jóvenes skaters, sino que también proporciona a Oyama una motivación adicional y una conexión con la evolución continua del deporte.
Una carrera paralela en diseño gráfico y emprendimiento

Más allá de sus logros sobre la tabla, Judi Oyama ha construido una exitosa carrera profesional como diseñadora gráfica y directora creativa, demostrando que la pasión por los deportes extremos puede coexistir con el éxito empresarial.
En 1987, con solo 27 años, Oyama fundó Maximum Impact Design, su propio negocio de diseño gráfico. Esta empresa le permitió aplicar su creatividad visual mientras mantenía la flexibilidad necesaria para continuar entrenando y compitiendo a nivel internacional.
Su talento en el diseño gráfico la llevó a ocupar puestos de Directora de Arte en empresas de renombre dentro de la industria de los deportes de acción y la tecnología, incluyendo RockShox (componentes de bicicletas de montaña), Giro/Bell Helmets (equipamiento de protección), Zero Motorcycles (motocicletas eléctricas) y CrossFit HQ (la sede central de CrossFit).
Actualmente, Oyama se desempeña como Directora de Marketing en Lenz Arts, una tienda de arte, donde continúa aplicando su experiencia en comunicación visual y branding. Esta posición le permite mantener su creatividad activa mientras conserva tiempo para su verdadera pasión: el skateboarding.
Uno de sus proyectos más exitosos y personales es Badass Skatemom, una marca de ropa y stickers que comenzó como un diseño personal hace más de una década. Lo que inició como una expresión creativa se ha convertido en un negocio próspero que resuena tanto en la comunidad de CrossFit como en la del skateboarding.
«Le permite ser creativa y divertirse», describen quienes conocen el proyecto. Badass Skatemom no es solo un negocio, sino una extensión de la personalidad de Oyama: audaz, independiente y desafiante de las expectativas convencionales sobre lo que las mujeres, especialmente las mujeres mayores, «deberían» hacer.
La comunidad global del slalom: Amistades que trascienden fronteras

Para Judi Oyama, uno de los aspectos más valiosos de su carrera competitiva ha sido la comunidad global que ha construido a través del slalom y el downhill skateboarding.
«Las amistades son la mejor parte del slalom y del skateboarding», afirma con convicción. A lo largo de décadas de competencias internacionales, Oyama ha forjado relaciones profundas con skaters de todo el mundo, transformando lo que podría haber sido simplemente una serie de eventos deportivos en una red global de amigos unidos por su pasión compartida.
«El slalom le ha permitido mantenerse en contacto con muchos skaters de todo el mundo», explican quienes la conocen. «Cuando hay carreras, se reúnen como viejos amigos», describe Oyama. Esta dimensión social del skateboarding competitivo es, para ella, tan importante como los logros deportivos en sí mismos.

El crecimiento internacional del slalom ha sido una fuente particular de emoción para Oyama. Como pionera que comenzó a competir en los años 70, cuando el slalom en skateboard era una disciplina oscura incluso dentro del ya marginal mundo del skateboarding, ha sido testigo de una transformación extraordinaria.
«El slalom en skateboard ha crecido más a nivel internacional», observa con entusiasmo. «Oyama ha encontrado asombroso ver a tantos skaters entrenando y haciendo crecer el deporte», señalan fuentes cercanas. Este crecimiento incluye comunidades activas en países tan diversos como Chequia, Japón, China, Australia, Letonia y muchos otros, además de Estados Unidos.
«Está emocionada de ver a todos estos jóvenes corredores de slalom a nivel internacional», describen quienes la conocen. Para Oyama, este crecimiento no solo valida las décadas que ha dedicado a promover estas disciplinas, sino que también asegura que las generaciones futuras tendrán oportunidades que ella tuvo que crear por sí misma.
El desafío de la visibilidad mediática

A pesar del crecimiento internacional del slalom y el downhill, Oyama es consciente de que estas disciplinas aún enfrentan desafíos significativos en términos de visibilidad mediática.
«El slalom es una de las disciplinas que aún no recibe mucha cobertura», reconoce. Mientras que el street skating y, más recientemente, el park skating han disfrutado de atención mainstream, especialmente tras la inclusión del skateboarding en los Juegos Olímpicos, disciplinas como el slalom, el downhill, el luge y el vert siguen siendo relativamente desconocidas para el público general.
Para Oyama, esta falta de visibilidad no es solo una cuestión de prestigio personal, sino un obstáculo real para el crecimiento del deporte. «La cobertura y la exposición son clave para el crecimiento de deportes menos conocidos como el slalom», enfatiza.
El impacto de la exposición mediática en su propia carrera quedó demostrado de manera espectacular cuando un video-entrevista producido por World Skate se volvió viral, alcanzando más de un millón de visualizaciones en YouTube. Este tipo de atención no solo elevó el perfil de Oyama como atleta individual, sino que también introdujo el slalom skateboarding a audiencias que nunca habían oído hablar de esta disciplina.
«World Skate la celebró como una patinadora increíble e inspiradora al reconocer su récord mundial», destacando cómo la organización internacional ha utilizado su historia para promover tanto el deporte como los valores de perseverancia y dedicación que representa.
Una visión para el futuro olímpico del skateboarding

Como testigo de primera mano de la evolución del skateboarding desde sus orígenes contraculturales hasta su actual estatus como deporte olímpico reconocido globalmente, Judi Oyama tiene una perspectiva única sobre el futuro del deporte.
Su predicción es audaz pero fundamentada: «El vert será el próximo deporte en llegar a los Juegos Olímpicos». El vert skating, que involucra trucos y maniobras en rampas verticales (half-pipes), tiene una rica historia y una base de atletas de élite que, según Oyama, merecen la plataforma olímpica.
La transformación del skateboarding de una actividad marginal a un deporte respetado globalmente es algo que todavía asombra a Oyama. «¿Quién iba a pensar que el skate sería respetado en todo el mundo?», reflexiona. Esta pregunta retórica encapsula la extraordinaria evolución cultural que ha presenciado a lo largo de su carrera.
Oyama recuerda cómo en sus inicios, cuando expresaba su deseo de enfocarse profesionalmente en los deportes de acción, la respuesta habitual era el ridículo. La idea de construir una carrera alrededor del skateboarding parecía absurda para la mayoría. Sin embargo, hoy, con el skateboarding incluido en los Juegos Olímpicos y skaters profesionales que ganan millones, la visión de Oyama y otros pioneros ha sido completamente vindicada.
«Hoy celebra su aceptación global», señalan quienes la conocen, y con razón. La trayectoria del skateboarding desde las aceras de Santa Cruz hasta el escenario olímpico mundial es, en muchos sentidos, un reflejo de la propia carrera de Oyama: persistente, desafiante y, finalmente, triunfante.
El legado de una pionera y el récord Guinness

El reconocimiento de Judi Oyama como la skater competitiva de mayor edad del mundo por el Libro Guinness de los Récords Mundiales es más que un hito personal; es un símbolo poderoso de lo que es posible cuando la pasión se encuentra con la perseverancia.
Su patrocinio de Santa Cruz Skateboards desde que tenía apenas 16 años es otro testimonio de su impacto duradero. Pocas atletas pueden presumir de una relación patrocinador-atleta que ha durado casi cinco décadas, una asociación que habla tanto de la lealtad de Oyama como del valor duradero que representa para la marca.
A sus 65 años, Oyama no muestra signos de desaceleración. «Sigue corriendo, sigue inspirando y sigue patinando sin parar», describen quienes la rodean. Su motivación actual, como lo fue a los 64 años, sigue siendo «ver cuánto tiempo podía seguir patinando», un desafío personal que continúa impulsándola hacia adelante.
El impacto mediático de su historia ha sido significativo. El video viral de World Skate no solo alcanzó más de un millón de visualizaciones, sino que generó conversaciones globales sobre el envejecimiento, el atletismo y la perseverancia. Oyama se ha convertido en un símbolo de que la edad es solo un número cuando se combina con pasión, disciplina y amor por lo que uno hace.
Un mensaje inspirador para las nuevas generaciones

El mensaje inspirador de Judi Oyama trasciende el skateboarding. Su filosofía sobre la igualdad de género y la superación de barreras es universalmente aplicable: «Si un chico puede hacerlo, una chica puede hacerlo. Y creo que cualquiera debería intentarlo y no tener miedo».
Esta declaración, simple pero poderosa, resume décadas de experiencia rompiendo barreras en un deporte dominado históricamente por hombres. Oyama no solo habla de igualdad, la ha vivido. Cuando comenzó a patinar en 1973, tuvo que crear su propio camino, practicando sola cuando no había otras mujeres con quienes entrenar. Hoy, gracias a pioneras como ella, las jóvenes skaters encuentran una comunidad vibrante y un camino más claro hacia el éxito competitivo.
Su capacidad para inspirar y mentorizar a las nuevas generaciones es quizás su legado más importante. Al trabajar directamente con jóvenes atletas como Leiola Kahaku y mantenerse conectada con la comunidad global del slalom, Oyama asegura que su conocimiento y experiencia no se pierdan, sino que se transmitan a quienes continuarán empujando los límites del deporte.
La conexión California-Argentina y el circuito mundial
La participación de Oyama en los World Skate Games en Argentina a los 63 años, donde logró un cuarto lugar general, demuestra el alcance verdaderamente global del skateboarding competitivo moderno. Estos eventos reúnen a los mejores atletas del mundo, creando un circuito internacional que conecta skaters de todos los continentes.
Para los lectores latinoamericanos, particularmente en Argentina, la presencia de atletas como Oyama en competencias regionales es una oportunidad para presenciar leyendas vivientes del deporte. Su participación no solo eleva el perfil de estos eventos, sino que también inspira a las comunidades locales de skateboarding a perseguir sus propios sueños competitivos.
La conexión entre Santa Cruz, California y el circuito mundial de slalom ilustra cómo el skateboarding ha evolucionado de ser una subcultura californiana a un fenómeno verdaderamente global. Oyama, como embajadora de este deporte, ha ayudado a construir puentes entre comunidades de skaters en todos los continentes.
Una leyenda en movimiento
Judi Oyama no es solo una skater que ha establecido un récord mundial Guinness; es una leyenda viviente cuya carrera de más de 50 años ha redefinido lo que es posible en el skateboarding femenino y en el deporte en general.
Su historia es un recordatorio de que la excelencia no tiene fecha de caducidad, que la pasión puede sostener una carrera durante décadas, y que los pioneros verdaderos no solo abren caminos para sí mismos, sino que construyen carreteras para que otros los sigan.
Desde sus humildes comienzos en Santa Cruz en 1973 hasta su reconocimiento como la skater competitiva más longeva del mundo, Oyama ha demostrado que el skateboarding es más que un deporte: es un estilo de vida, una comunidad y una fuente inagotable de alegría y conexión humana.
«La mejor parte del slalom y del skateboarding son las amistades», dice Oyama, y en esta simple declaración se revela la verdadera esencia de su extraordinaria carrera. Los récords, los campeonatos y los reconocimientos son importantes, pero es la red de relaciones, la mentoría de jóvenes atletas y la contribución al crecimiento internacional de las disciplinas que ama lo que define verdaderamente su legado.
A los 65 años, Judi Oyama continúa desafiando expectativas, estableciendo récords y, lo más importante, disfrutando cada momento sobre su tabla. Su mensaje es claro: nunca es demasiado tarde para perseguir tus pasiones, y la edad es solo un número cuando tienes el corazón de un pionero.
Para las nuevas generaciones de skaters en California, Argentina, Japón, Chequia y en todo el mundo, Oyama no es solo una competidora a vencer o un récord a superar; es un ejemplo viviente de lo que la dedicación, la pasión y el amor por un deporte pueden lograr a lo largo de toda una vida.
Y mientras siga habiendo colinas que descender y conos de slalom que sortear, Judi Oyama seguirá allí, sobre su tabla, demostrando que las verdaderas leyendas nunca se retiran, simplemente continúan inspirando.
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