El 31 de marzo de 2026, el gobernador bonaerense Axel Kicillof y el intendente berissense Fabián Cagliardi protagonizaron en el barrio Villa Nueva uno de los actos de mayor densidad propagandística de la gestión provincial reciente: la inauguración del playón deportivo del Parque «Abuelas de Plaza de Mayo» y el traslado de la Comisaría de la Mujer a un edificio que antes albergaba la oficina de Licencias de Conducir.
Lo que el oficialismo presentó como hitos de gestión, la evidencia documental desmiente con brutalidad: una obra que quedó paralizada por falta de pago del primer certificado nacional, terminada a pulmón con trabajadores municipales y cooperativas, y una dependencia policial que no es nueva sino reciclada. Detrás del telón de los aplausos militantes, Berisso sigue esperando soluciones estructurales que el relato oficial no alcanza a disimular.
El gobernador Kicillof estuvo acompañado por el ministro de Seguridad, Javier Alonso; la ministra de Mujeres y Diversidad, Estela Díaz; la directora ejecutiva del OPISU, Romina Barrios; y el intendente Cagliardi. La jornada, según reportó Infocielo, llegó estratégicamente posicionada tras el fallo favorable en el caso YPF, un respiro político que la gobernación aprovechó para mostrar «territorio» con obras de baja complejidad técnica pero alto rendimiento simbólico.
La obra que Nación no pagó: El certificado que nunca llegó

La historia real del playón de 700 m² en la Avenida del Petróleo y 145 no comienza con una decisión de gestión provincial, sino con un fracaso de financiamiento nacional. El propio Cagliardi lo reconoció públicamente, sin que ningún micrófono oficialista lo amplificara con la misma intensidad que sus elogios a Kicillof: «Cuando tenían que pagar el primer certificado no lo pagaron, quedó inconclusa la obra y nos tuvimos que hacer cargo», declaró el intendente, admitiendo que la licitación original quedó paralizada por la falta de pago del Gobierno Nacional.
Para salvar las apariencias, el municipio recurrió a trabajadores municipales y a la Cooperativa «Hacer», un modelo de ejecución informal que sustituye la contratación profesional de empresas constructoras bajo estándares de mercado. No es la primera vez que Cagliardi apela a este recurso: en la apertura de sesiones 2025 del HCD, ya había reconocido ante el Concejo Deliberante, según consignó InfoLaPlata, que «nos hicimos cargo y pudimos terminar parcialmente la obra de la Av. 60», luego de que el Estado Nacional no aprobara ninguno de los 149 proyectos presentados por la municipalidad. El patrón se repite: lo que el Gobierno Nacional no financia, Berisso lo parchea con recursos propios y lo inaugura como si fuera una conquista histórica.

La obra del playón, financiada en su concepción original por el OPISU —Organismo Provincial de Integración Social y Urbana, dependiente del Ministerio de Hábitat y Desarrollo Urbano de la Provincia—, permite la práctica de vóley, básquet y fútbol, y fue presentada como un nuevo punto de encuentro para los jóvenes del barrio. Lo que los comunicados oficiales omiten es el historial de demoras que precedió a la inauguración y la dependencia absoluta del municipio respecto a los recursos concentrados en la órbita provincial, una estructura de subordinación política que deja a Berisso sin margen de maniobra presupuestaria propia.
El nombre de las Abuelas sobre una historia de promesas rotas
El uso del nombre «Abuelas de Plaza de Mayo» para el parque no es inocente ni novedoso. En Berisso, la asociación simbólica entre la gestión municipal y la organización presidida históricamente por Estela de Carlotto tiene un antecedente que la desnuda políticamente con una contundencia devastadora: el Plan Domus, el proyecto habitacional destinado a familiares y víctimas del terrorismo de Estado, que lleva más de 15 años inconcluso y atravesó las gestiones de tres intendentes diferentes.
Según reveló este medio en una investigación reciente, Cagliardi firmó en marzo de 2026 un contrato con la empresa EMAC S.A. para la finalización de las 28 viviendas del Plan Domus, cuyo presupuesto escaló de los $5,1 millones originales de 2011 a más de $1.207 millones, con un plazo de obra extendido 18 meses adicionales que situaría la entrega final recién a finales de 2027 —casi 17 años después del anuncio inaugural.
Ese es el verdadero legado de la relación entre las Abuelas de Plaza de Mayo y Berisso: 28 familias de víctimas de la dictadura que todavía no tienen su vivienda mientras el oficialismo bautiza parque y canchas de básquet con el nombre de la organización y llena el palco de retórica sobre la memoria, la verdad y la justicia. La pregunta que el acto del 31 de marzo no responde es sencilla: ¿cuántas de esas familias estaban en las tribunas aplaudiendo? La instrumentalización de la causa de derechos humanos como escudo retórico frente a las deficiencias de gestión configura una operación política de una hipocresía difícil de superar.
La Comisaría de la Mujer: Reciclaje institucional con pintura nueva

La segunda inauguración del día confirmó el patrón. El nuevo espacio para la Comisaría de la Mujer se encuentra en Lisboa, entre Río de Janeiro y Londres, en el edificio donde anteriormente funcionaba la oficina de Licencias de Conducir, y servirá para acercar sus prestaciones al centro de la ciudad y fortalecer las tareas de acompañamiento, contención y asesoramiento. No hubo inversión en infraestructura nueva: simplemente se trasladó una dependencia a un local preexistente y se le dio una mano de pintura. El reciclaje institucional se vendió como expansión del Estado.

La paradoja es obscena en sus proporciones. El propio Kicillof admitió en el acto una masacre estadística: 140 denuncias por violencia de género por mes en el distrito de Berisso. Ante semejante dimensión del problema, la respuesta del Estado provincial fue la entrega de tres patrulleros —de un total de nueve prometidos— y la habilitación de una oficina heredada.
«Ante un Gobierno nacional que desfinancia la seguridad y niega esta problemática, la provincia de Buenos Aires está presente para acompañar y proteger a las mujeres», declaró el gobernador, según consignó Zona Norte Hoy, usando la gravedad del problema de género no para dimensionar la insuficiencia de la respuesta, sino para atacar al Gobierno Nacional y desviar la mirada de sus propias limitaciones.
El operativo «Axel 2027»: Fondos públicos para un lanzamiento electoral prematuro

Si las obras son magras, la retórica electoral fue desbordante. Cagliardi no desperdició la presencia del gobernador para transformar un acto administrativo en el lanzamiento anticipado de una candidatura presidencial. «Si tenemos a uno que nos va a salvar en el 2027, es él», disparó el intendente, abandonando toda neutralidad institucional para instalar a Kicillof como figura mesiánica ante un público de militancia captiva. El playón de cemento fue apenas la escenografía de una operación política pagada con fondos públicos.
La afirmación de Cagliardi, lejos de ser un exabrupto aislado, refleja la lógica estructural de una gestión que ha perfeccionado el arte de la subordinación política voluntaria. Como señaló este medio en la cobertura de la apertura de sesiones del HCD de Berisso 2026, el oficialismo apuesta al «escudo regionalista» con La Plata y Ensenada para blindar su gestión, mientras la oposición exige resultados concretos en agua potable, vivienda y obras públicas históricamente pendientes. La dependencia de los fondos provinciales convierte cada acto de inauguración en un acto de lealtad política, no en una demostración de capacidad de gestión autónoma.
La realidad que el palco no alcanza a tapar

Mientras los funcionarios compartían el palco en Villa Nueva, Berisso acumulaba urgencias que ningún discurso resolvió. La región atravesaba cuatro aumentos de combustibles en dos semanas, los vecinos del barrio Nueva York reclamaban empleo en una obra de $4.100 millones adjudicada con una impugnación pendiente —según documentó exhaustivamente este medio en su investigación sobre la licitación de la Calle Nueva York—, y el cierre de más de 1.000 tambos en la provincia en dos años graficaba el colapso del sector productivo bonaerense.
El proyecto integral del Parque «Abuelas de Plaza de Mayo» abarca una superficie aproximada de 21.600 m² y tiene como objetivo recuperar el espacio público para el encuentro, la recreación y el desarrollo de actividades comunitarias, con plazas internas, nuevos puentes peatonales, mobiliario urbano y equipamiento recreativo. El anuncio de que el parque todavía no está terminado —el playón es apenas uno de sus componentes— revela que la inauguración fue una decisión de timing político, no de conclusión de obra.
El contraste resulta insostenible: mientras se inauguran 700 m² de losa deportiva con euforia de campaña electoral, las 28 viviendas del Plan de viviendas Domus destinadas a familias de víctimas de la dictadura siguen en obra desde 2011, y el presupuesto se multiplicó por 236 veces sin que los beneficiarios cuenten aún con sus hogares. Esa es la medida real del vínculo entre la gestión Kicillof-Cagliardi y el nombre de las Abuelas de Plaza de Mayo en Berisso: una relación construida sobre homenajes de bajo costo y deudas históricas de alta magnitud.
«En Berisso y la Provincia vamos por el camino contrario al modelo nacional del ajuste y la paralización de la obra pública», proclamó Cagliardi ante las cámaras. Lo que no dijo es que ese camino propio también tiene sus propias paralizaciones, sus propios certificados impagos, sus propias cooperativas tapando lo que las empresas no pueden terminar, y sus propias 15 años de viviendas prometidas que nunca llegan. Berisso no necesita más inauguraciones de parches. Necesita que, por una vez, las obras empiecen y terminen a tiempo, sin que el nombre de las Abuelas sirva de paraguas para cubrir décadas de ineficiencia acumulada.
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