Skay Beilinson sacó nuevo disco y su primer corte homenajea a la «Calle Nueva York» de Berisso

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En el corazón del laberinto -nuevo trabajo de Skay Beilinson- reúne asombro, tensión y una importante dosis de psicodelia de parte de un guitarrista notable

Eduardo Skay Beilinson el músico platense presentó su nueva producción, «a la altura de su séptimo disco solista, su carrera lleva la misma cantidad de años que la que forjó discográficamente con Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota (1984-2001)», expresó la revista Rolling Stone Argentina.

La particularidad que es que el primer tema del disco de Skay y los Fakires, ‘En el corazón del laberinto’, comienza con «El sueño de la calle Nueva York«, que se impone como central. En este corte, Skay pone la mirada en Berisso como locación y aparecen Portishead, Hugo Lobo y Manal como referentes. «Soñaba que era un héroe proletario/ Allí en la calle Nueva York» entona el talentoso guitarrista en una metáfora que, como recuerdo, miente un poco.

Difícil que la especulación del su karma de pertenecer a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota lo haya condicionado a Skay a la hora de titular su primer disco en tres años. La referencia laberíntica más bien responde al cuestionamiento de un hombre que prefiere no disimular que lo suyo no son las certezas, lejos del modo oracular de su ex socio de tareas en Los Redondos, el Indio Solari.

Previo a la grabación, el guitarrista Oscar Reyna dejó de ser uno de los Fakires. En su reemplazo, por ahora, solo ingresó la necesidad de Skay de seguir adelante, y así ves que encaró la tarea como cuarteto, junto a Claudio Quartero (bajo), Leandro Sánchez (batería) y Javier Lecumberri (teclados). Flotando queda la incorporación de Richard Coleman, un refuerzo de lujo en las últimas presentaciones en vivo. Si hasta parece que «Late», uno de los temas centrales del disco, con su pulso nervioso y certero a lo Gang of Four, está hecho para que Ricardo Corazón de Post-Punk lleve esas rítmicas únicas.

Skay Beilinson, foto de Diego Lima para Rolling Stone

El disco es una versión corregida y aumentada del ojo asombrado de Skay. «Ojo testigo» funciona como una alternativa pastoral de AC/DC, con un texto que evoca a M.C. Escher. «El valor del encanto» es su dosis reglamentaria de amor por la música celta, y suena como The Waterboys haciendo una fanfarria de aerolínea. «Tam tam» oscila entre el spaghetti y los Pink Floyd de Gilmour. Como balada acústica (siempre hay en sus discos un sketch tipo «variaciones sobre el lado B de Led Zeppelin III»), el crescendo de «Plumas de cóndor al viento» pierde ante la (zen)cillez de «Las flores del tiempo». (Diario La Nación)

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