El Concejo Deliberante de Ensenada aprobó por unanimidad el Presupuesto 2026 del Municipio liderado por Mario Secco, que alcanza los $65.000 millones y contempla un aumento de las tasas municipales de entre 33% y 35% para frentistas e industrias. Este incremento impactará directamente en el bolsillo de los vecinos ensenadenses, quienes ya habían enfrentado un ajuste del 54% en noviembre de 2024 para el presupuesto del año anterior.
La actualización de las tasas municipales representa la principal fuente de financiamiento para un presupuesto que prioriza tres áreas estratégicas: Servicios Públicos, Obra Pública y Desarrollo Social. Sin embargo, una perspectiva crítica cuestiona la distribución del gasto, señalando que casi el 80% se destina a gastos corrientes y sueldos, mientras que solo un 20% se asigna a inversión y obras.
Cuánto pagarán los vecinos de Ensenada en 2026
Para el ejercicio 2026, la Municipalidad de Ensenada ha planificado una actualización diferenciada de las tasas municipales:
- Frentistas: aumento promedio de entre 33% y 35%
- Industria: aumento del 35%
- Jubilados y personas con discapacidad: se mantendrán los beneficios especiales vigentes
Este ajuste se produce en un contexto inflacionario nacional y representa el segundo incremento significativo en poco más de un año. A principios de noviembre de 2024, los contribuyentes ensenadenses ya habían experimentado un aumento del 54% en las tasas de servicios para financiar el presupuesto 2025, que ascendía a $55.000 millones.
El concejal Jonathan Da Cruz, presidente de la comisión de Hacienda, remarcó que en Ensenada el presupuesto anual se estima «sólo en base a los recursos propios de la recaudación«, sin incluir de antemano las partidas provinciales o nacionales, que se detallan por separado. Esta estructura de ingresos municipales basada principalmente en la recaudación propia justifica, según el oficialismo, la necesidad de actualizar las tasas para mantener los servicios y obras previstas.
Presupuesto 2026: a dónde irá la plata de los contribuyentes

El Presupuesto Municipal 2026 de $65.000 millones contempla un incremento significativo en partidas estratégicas que, según las autoridades municipales, responden al contexto económico nacional y al desfinanciamiento por parte del gobierno nacional.
Servicios Públicos continúa siendo la partida más importante del presupuesto, aunque sin un monto especificado. Esta área incluye el mantenimiento de espacios públicos, alumbrado, recolección de residuos y la flota municipal de camiones y maquinarias. Para el presupuesto 2025, esta secretaría representaba el 34% del total de los recursos. El concejal Da Cruz defendió esta priorización: «Tener flota propia y personal municipal cuesta, pero garantiza una ciudad más limpia y ordenada».
Obra Pública recibirá aproximadamente $10.000 millones para proyectos de infraestructura que, según el municipio, no recibieron fondos nacionales. Entre las obras previstas se encuentran la extensión del Camino Rivadavia hasta la Ruta 122 con doble mano e iluminación, la extensión del Paseo Costero de Punta Lara hasta el Palacio Piria, y la continuación de la defensa del Parque Costero en Punta Lara. «Los fondos nacionales nunca llegaron y ahora lo vamos a hacer con recursos municipales», afirmó Da Cruz.
Desarrollo Social alcanza por primera vez la tercera partida más relevante, con casi $3.300 millones. Este aumento responde a la previsión de un contexto social más adverso. «El año que viene va a ser más difícil y no podemos mirar para otro lado», advirtió el concejal Da Cruz. Los fondos se destinarán a asistencia alimentaria y políticas para la niñez y la tercera edad. Las áreas de Salud y Educación también recibirán un incremento significativo para responder al aumento de la demanda.
Consenso político en medio de críticas por la distribución del gasto

El Presupuesto Municipal 2026 fue aprobado por unanimidad por los 18 concejales del Concejo Deliberante, al igual que el presupuesto del año anterior. El concejal Jonathan Da Cruz destacó que el consenso político refleja «responsabilidad frente al contexto que atraviesan los municipios». Desde la gestión municipal, se subraya que el proyecto mantiene «la línea de administración ordenada y transparente de los recursos, característica sostenida por la gestión de Mario Secco desde 2003».
Sin embargo, una visión alternativa presentada por sectores opositores cuestiona la eficiencia y equidad en el uso de los fondos públicos. Según este análisis, «el problema no es que falte plata, sino cómo se usa». Esta perspectiva desglosa la asignación del gasto del presupuesto 2026 señalando que casi el 80% del total se destina a sueldos, estructura y funcionamiento (gasto corriente), mientras que solo un 20% se asigna a inversión y obras. Además, el presupuesto no contempla ningún margen de ahorro, gastando «cada peso que entra».
Los pesos extraordinarios en el bolsillo de Mario Secco

Esta visión crítica pone de relieve una importante disparidad salarial dentro de la estructura municipal. Mientras el salario del intendente se ubica cerca de los $16.000.000 mensuales, los trabajadores municipales perciben sueldos significativamente menores: un trabajador de servicio con jornada de 40 horas cobra aproximadamente $510.000, y un administrativo categoría 4 recibe alrededor de $595.000 al mes.
El contexto nacional como justificación del aumento

Las autoridades municipales fundamentan tanto el incremento del presupuesto como el aumento de tasas municipales en el complejo escenario económico nacional. Múltiples declaraciones oficiales señalan factores externos como la «preocupante situación económica del país», el «desfinanciamiento de Nación a la Provincia y sus distritos» y el «abandono de las obras públicas por parte del Presidente Javier Milei».
Como consecuencia de esta situación, desde el municipio se afirma que «el Municipio se hizo cargo de todo ello», asumiendo la responsabilidad de continuar obras y multiplicar los recursos para la asistencia a familias en situación de vulnerabilidad. Esta narrativa busca posicionar el aumento de tasas no como una decisión discrecional, sino como una respuesta necesaria ante la retracción del financiamiento nacional.
El oficialismo interpreta la aprobación unánime como un apoyo político a la continuidad del crecimiento de Ensenada y como una muestra de responsabilidad compartida frente a las dificultades que atraviesan los municipios bonaerenses. La gestión municipal es presentada como la base que ha permitido sostener servicios públicos de calidad, avanzar en infraestructura y reforzar áreas prioritarias a pesar del complejo escenario nacional.
Propuestas de la oposición para repensar el gasto
Desde los bloques opositores se propone un debate centrado en tres ejes para repensar la discusión presupuestaria y la necesidad de incrementar las tasas que pagarán los vecinos:
- Revisar los privilegios de la política
- Mejorar progresivamente los sueldos de los trabajadores municipales
- Cuidar que cada peso llegue a los barrios y a los servicios que la gente necesita
Esta propuesta surge ante la constatación de que, a pesar de la aprobación unánime, existen cuestionamientos sobre la distribución del gasto público municipal. La notable diferencia entre los salarios de la cúpula política y los trabajadores municipales de base genera interrogantes sobre la equidad en la asignación de recursos, especialmente en un contexto donde se solicita un esfuerzo adicional a los contribuyentes a través del aumento de tasas.
Impacto extraordinario en el bolsillo de los ensenadenses
Para los vecinos de Ensenada, el aumento de las tasas municipales de entre 33% y 35% representa un nuevo ajuste en sus presupuestos familiares. Si bien se mantendrán los beneficios para jubilados y personas con discapacidad, la mayoría de los contribuyentes deberá afrontar este incremento que se suma a la inflación general y a los aumentos en otros servicios.
Un cálculo aproximado permite visualizar el impacto: si un vecino pagaba $100.000 mensuales en tasas municipales, con el aumento del 35% pasará a pagar $135.000, es decir, $35.000 adicionales por mes o $420.000 más al año. Para las industrias radicadas en el distrito, el incremento del 35% también implicará un aumento significativo en sus costos operativos, lo que podría trasladarse a los precios de productos y servicios.
Este escenario plantea interrogantes sobre la capacidad de pago de los contribuyentes ensenadenses, especialmente considerando que el año anterior ya habían enfrentado un ajuste del 54%. La acumulación de incrementos en un período relativamente corto pone en tensión la relación entre la necesidad de financiamiento municipal y la situación económica de los vecinos.
Obras prometidas con recursos propios

Uno de los argumentos centrales para justificar el aumento de tasas municipales es la necesidad de financiar obras de infraestructura con recursos propios ante la falta de fondos nacionales. Los $10.000 millones destinados a Obra Pública representan aproximadamente el 15% del presupuesto total y buscan dar continuidad a proyectos considerados prioritarios para el desarrollo urbano de Ensenada.
La extensión del Camino Rivadavia hasta la Ruta 122 con doble mano e iluminación promete mejorar la conectividad del distrito. La extensión del Paseo Costero de Punta Lara hasta el Palacio Piria apunta a potenciar el atractivo turístico de la zona ribereña. La continuación de la defensa del Parque Costero en Punta Lara busca proteger este espacio natural de los efectos de la erosión costera.
Sin embargo, desde la perspectiva crítica se señala que destinar solo el 20% del presupuesto total a inversión y obras resulta insuficiente para generar un verdadero desarrollo de infraestructura a largo plazo. Esta visión plantea que la priorización del gasto corriente sobre la inversión productiva limita las posibilidades de crecimiento sostenible del municipio.
Desarrollo Social: respuesta a la creciente demanda
Por primera vez, Desarrollo Social se convierte en la tercera partida más importante del Presupuesto Municipal 2026, con cerca de $3.300 millones. Este cambio en las prioridades presupuestarias refleja el reconocimiento oficial de que el contexto social será más adverso en 2026.
Los $3.300 millones destinados a esta área se enfocarán en asistencia alimentaria, políticas para la niñez y la tercera edad, además de un incremento significativo en las áreas de Salud y Educación. Esta reorientación del gasto busca responder al aumento de la demanda de asistencia por parte de familias en situación de vulnerabilidad.
La advertencia del concejal Da Cruz de que «el año que viene va a ser más difícil y no podemos mirar para otro lado» anticipa un escenario social complejo que requiere una respuesta estatal ampliada. Sin embargo, esta priorización también genera interrogantes sobre la sostenibilidad de un modelo presupuestario que, según los críticos, destina casi el 80% a gasto corriente sin generar ahorros ni márgenes de maniobra para contingencias futuras.
Balance entre necesidades municipales y capacidad de pago

El Presupuesto Municipal 2026 de Ensenada y el consecuente aumento de tasas municipales plantean un equilibrio delicado entre las necesidades de financiamiento del Estado municipal y la capacidad de pago de los contribuyentes. Por un lado, las autoridades municipales argumentan que el desfinanciamiento nacional obliga al municipio a asumir mayores responsabilidades, lo que requiere incrementar la recaudación propia. Por otro, los vecinos enfrentan un nuevo ajuste en sus presupuestos familiares en un contexto económico ya de por sí complejo.
La aprobación unánime del presupuesto por parte del Concejo Deliberante refleja un consenso político transversal, aunque las críticas sobre la distribución del gasto evidencian que existen visiones divergentes sobre cómo optimizar el uso de los recursos públicos. La notable disparidad salarial entre la cúpula política y los trabajadores municipales de base, el alto porcentaje destinado a gasto corriente y la ausencia de ahorro presupuestario son aspectos que alimentan el debate sobre la eficiencia del gasto público municipal.
Para los vecinos de Ensenada, el desafío será afrontar un incremento de entre 33% y 35% en las tasas municipales mientras evalúan si los servicios y obras prometidos justifican este esfuerzo económico adicional. La concreción de las obras de infraestructura comprometidas, la efectividad de las políticas de Desarrollo Social y el mantenimiento de la calidad de los Servicios Públicos serán los indicadores concretos que permitirán medir si el aumento de tasas se traduce en mejoras tangibles para la comunidad ensenadense.
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