El vicepresidente académico de la UNLP, Fernando Tauber, recorrió esta semana las obras del Centro Universitario de Atención Primaria en Salud (CSU) ubicado en el Campo «6 de Agosto» de la localidad de Berisso, acompañado por el intendente Fabián Cagliardi, el secretario de Planeamiento, Obras y Servicios, Diego Delucchi, el prosecretario de Salud de la UNLP, Manuel Fonseca, y el secretario de Salud municipal, Santiago Ramírez Borga. La construcción se encuentra en su etapa final de terminación y se perfila como la intervención sanitaria más significativa de la región en los últimos años.
El Centro se levanta sobre calle 129 entre 6 bis y 7, en pleno barrio de los trabajadores nodocentes «Semilla Ramírez», en el predio denominado Campo «6 de Agosto». Con una superficie cubierta de casi 1.000 m², el CSU concentrará servicios de atención primaria de la salud, espacios de formación académica de grado y posgrado, y un sector específico para residentes e investigación.
Un centro que nació de la escucha territorial

Para planificar la puesta en marcha, a lo largo de los últimos meses se trabajó en forma conjunta con la Secretaría de Salud del municipio de Berisso relevando las necesidades de la comunidad. Concretamente, se instalaron postas sanitarias cercanas al barrio para recoger las principales demandas de los vecinos de Villa Argüello y sus alrededores.
Este proceso de diagnóstico territorial previo distingue al CSU de los modelos tradicionales de inversión pública en salud, en los que la infraestructura precede —y frecuentemente ignora— las necesidades reales de la población destinataria. La planificación participativa garantiza que cada consultorio, cada vacunatorio y cada espacio de la farmacia respondan a una demanda concreta y documentada.
El impacto proyectado es contundente. Según indicó Manuel Fonseca, prosecretario de Salud de la UNLP, en declaraciones recogidas por la UNLP: «El nuevo Centro está capacitado para atender la demanda del 90 por ciento de las afecciones por las cuales comúnmente los pacientes asisten a las guardias hospitalarias, por lo tanto, se transformará en una valiosa herramienta para descomprimir la fuerte demanda que hoy aqueja a los hospitales públicos».
Una obra de doble función: salud y formación

La obra contempla espacios para actividades académicas y formativas para estudiantes de las carreras del ámbito de la salud. Tres aulas exclusivas, un sector de estudio e investigación para residentes y áreas administrativas conforman la dimensión académica de un edificio que, en términos funcionales, operará como un auténtico Hospital Escuela enraizado en el territorio.
Este modelo implica que los estudiantes de carreras de salud realizarán sus prácticas supervisadas directamente sobre la comunidad que el centro atiende, cerrando el círculo entre la formación universitaria y el servicio sanitario concreto. Es la universidad pública en su expresión más directa: conocimiento que se convierte en atención.
Así lo subrayó Fernando Tauber ante los medios durante la recorrida, según consignó la Municipalidad de Berisso: «Se trata de una obra de significativa importancia en términos sanitarios… nos va a permitir, con las herramientas y el conocimiento de la Universidad de La Plata, aportar a la comunidad no sólo en materia de atención primaria y prevención, sino colaborar para descomprimir las guardias de los hospitales públicos de la región».
El estado actual de las obras

Los trabajos avanzan de manera sostenida sobre los tramos finales de la construcción. En esta etapa se ejecutan los tabiques y cielorrasos de roca de yeso, se completa la instalación eléctrica, se colocan revestimientos, mesadas en sanitarios, zócalos y se realizan las tareas de pulido de pisos e pintura interior y exterior. La urbanización exterior —que incluye una plaza de acceso peatonal, estacionamiento, acceso diferenciado para ambulancias y veredas perimetrales— también avanza hacia su conclusión.
El Municipio de Berisso proveerá el personal de salud y los materiales necesarios para llevar adelante las tareas operativas en el CSU, mientras que la UNLP mantiene la responsabilidad sobre la infraestructura, la planificación y la dirección académica. Esta división de roles institucionales, lejos de fragmentar la gestión, la fortalece: cada organismo aporta lo que le es propio, evitando la duplicación de recursos.
El ecosistema del Campo «6 de Agosto»: vivienda, niñez y economía popular

El Centro de Salud no es la única apuesta de la UNLP en el predio. Las autoridades también recorrieron el barrio universitario estudiantil ubicado en 5 bis y 128, del barrio Villa Argüello. La construcción incluye 24 viviendas que forman parte de la primera etapa de este proyecto, mientras que ya está en marcha la construcción del segundo módulo habitacional. La iniciativa busca aportar soluciones accesibles a la problemática habitacional de los estudiantes.
El Campo «6 de Agosto» alberga también el Centro Interinstitucional para el Desarrollo Regional de la Economía Popular, un Jardín Maternal y el espacio de Atención Primaria de la Salud, configurando lo que en términos urbanísticos puede caracterizarse como un polo de integración social sin precedentes en el partido de Berisso.
La articulación entre vivienda estudiantil, atención sanitaria, cuidado de la primera infancia y economía solidaria en un mismo predio no es casual: responde a una lectura integral de las necesidades del territorio, donde la salud de una comunidad no puede disociarse de su acceso a la vivienda, al trabajo y al cuidado de sus hijos.
En el Campo «6 de Agosto», además, avanzan las gestiones para la construcción de un barrio de 100 viviendas destinadas a trabajadores y trabajadoras docentes. El horizonte de transformación urbana en esta zona de Berisso, históricamente postergada, es de largo aliento.
Berisso, laboratorio de política pública universitaria

Lo que ocurre en el barrio «Semilla Ramírez» no es solo una obra más en el calendario de la UNLP. Es la materialización de un modelo de universidad pública comprometida con su entorno: una institución que construye infraestructura sanitaria donde el mercado no llega, que forma profesionales en contacto directo con la vulnerabilidad social, y que articula con el Estado municipal para garantizar la sostenibilidad operativa de lo que construye.
La Atención Primaria de la Salud —históricamente la cenicienta del sistema sanitario argentino, desbordada por la demanda y subfinanciada frente a la lógica hospitalocéntrica— encuentra en este proyecto una reivindicación concreta. Si el 90% de las afecciones que hoy colapsan las guardias regionales pueden resolverse en un centro de primer nivel bien equipado y gestionado, la pregunta que este proyecto deja planteada es inevitable: ¿cuántos centros como este necesita la provincia de Buenos Aires para reordenar definitivamente su sistema de salud público?
La respuesta, por ahora, está en construcción. Literalmente.
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