La caducidad de AMUBE ya es oficial: la Junta Electoral bonaerense le quitó la personería jurídico-política a Acción Municipal de Berisso, el sello vecinalista nacido en 1991 que no logró juntar las fichas de afiliación que la ley exige. Las resoluciones se publicaron el viernes 23 de octubre en el Boletín Oficial, según informó La Tecla.
Sin personería, el partido ya no puede inscribir candidatos ni competir con su nombre en una elección. Treinta y cinco años de historia, un bloque de cuatro concejales en su mejor momento y una banca vigente en el Concejo Deliberante terminaron frenados por un trámite que consiste, básicamente, en demostrar que se tienen afiliados.
La caducidad de AMUBE, explicada en pocas líneas

La Junta aplicó el artículo 46, inciso f, del Decreto-Ley 9889/82. Esa norma establece que un partido pierde su reconocimiento si no conserva el número mínimo de afiliados, tal como detalló Café x Medio.
La causa, según La Tecla, fue «la falta de acreditación del número mínimo de afiliados requerido». No hubo conspiración ni misterio: hubo fichas que no llegaron.
La medida implica la cancelación de la inscripción de AMUBE en el registro electoral. En términos prácticos, el sello deja de existir para las urnas bonaerenses.
Marzo, julio, octubre: el aviso llegó con tiempo

La Junta no actuó por sorpresa. El proceso incluyó una primera intimación en marzo de 2026 y una prórroga dispuesta en julio, con el objetivo de que los partidos presentaran las fichas necesarias para conservar la personería, según el mismo informe de La Tecla.
Los plazos vencieron y la Dirección Técnico Electoral verificó que las agrupaciones involucradas no habían acreditado el mínimo. Entre marzo y octubre pasaron siete meses. Para completar un padrón de afiliados, aparentemente, no alcanzaron.
No es un criterio nuevo. En un caso anterior, el de Agrupación Atlántica, la Junta sostuvo que había otorgado «sobrados plazos», de acuerdo con La Capital de Mar del Plata. La fórmula se repite: aviso, prórroga y baja.
Desde 2013, la Junta está obligada a verificar cada año que los partidos conserven el número de afiliados exigido para el reconocimiento definitivo, según recordó Noticias NQN. Es un control de rutina, no una cacería.
Además, Letra P informó que la Dirección Técnico Electoral detectó decenas de agrupaciones municipales encuadradas en la causal de caducidad, en más de 40 distritos. El problema, entonces, era de escala provincial.
Veinte sellos menos en el mapa bonaerense
La caducidad de AMUBE no fue un hecho aislado. La Junta dio de baja a 20 fuerzas: tres partidos provinciales y 17 agrupaciones municipales, como publicó Diputados Bsas.
Los partidos provinciales afectados son Construyendo Porvenir, Política Abierta para la Integridad Social (PAIS) y Tiempo de Todos. En este último caso también se aplicó el inciso d del artículo 46.
Entre las agrupaciones municipales figuran las de Azul, Pilar, Escobar, Tigre, Pergamino, San Nicolás, Vicente López y Lomas de Zamora, además de Berisso.
Dos vecinalismos que llegaron a gobernar
El informe de El Regional Digital destaca que entre los afectados hay «dos sellos vecinalistas que llegaron a gobernar municipios».
Se trata de Nuevo Azul, vinculado a Hernán Bertellys, y de Unión Vecinal Salliqueló, que llevó a Juan Miguel Nosetti a la intendencia en 2019. Es decir, AMUBE no es la única fuerza con pasado de poder que se quedó sin sello.
La diferencia es de escala, aunque el mensaje de la Junta es el mismo para todos: sin afiliados, no hay sello.
Qué puede y qué no puede hacer AMUBE ahora

La pérdida de la personería no implica la desaparición automática de la entidad. La legislación permite que subsista como persona jurídica de derecho privado, como explicó Diputados Bsas.
El texto del artículo 46, citado en un dictamen de la Procuración General bonaerense, prevé la cancelación de la inscripción en el registro y la pérdida de la personería política, con subsistencia de las entidades. El régimen completo puede consultarse en el texto del Decreto-Ley 9889/82.
Pero el efecto electoral es contundente. Según Café x Medio, los partidos afectados «no podrán presentar candidatos bajo esas personerías».
En otras palabras, AMUBE puede seguir existiendo como asociación, pero no como opción en la boleta. Es un poco como conservar el club y perder la cancha.
De «Los 4 de AMUBE» a un bloque compartido

Para entender el golpe hay que mirar el recorrido. La historia de la agrupación se divide en tres momentos.
1991: nace un reclamo vecinal

El 20 de junio de 1991, un grupo de profesionales y referentes locales creó la agrupación. Los lideraba el odontólogo Osvaldo Casellas, junto a Gustavo Cascino, Néstor «Cacho» Braña, el médico Luis Denari y Héctor Masini.
El motivo era la falta de obras públicas y la ineficacia de las gestiones municipales. La idea era tener una herramienta propia, sin pasar por las estructuras partidarias tradicionales.
2003: el pico de poder al ser parte del progresismo

En las elecciones de 2003, AMUBE consiguió cuatro bancas en el Concejo Deliberante. El bloque se conoció como «Los 4 de AMUBE»: Casellas, Denari, Masini y Braña.
Con ese número, el peronismo y el radicalismo debieron negociar con un bloque autónomo. Casellas siguió en el Concejo durante años dentro de alianzas políticas como el FAP (Frente Amplio Progresista) y el GEN de Margarita Stolbizer: en 2012, según Letra P, todavía era concejal y tuvo a su cargo el izamiento de la bandera en la apertura del año legislativo.
2017: el viraje hacia Cambiemos

En septiembre de 2017, bajo la conducción de Vanesa Ranua, AMUBE se fusionó con la alianza PRO-UCR y se integró al frente Cambiemos para sostener la gestión del intendente Jorge Nedela. Por entonces, según Letra P, Nedela enfrentaba una elección complicada.

Esa lógica de alianzas llega hasta hoy. En el Concejo funciona el Bloque UCR – AMUBE, con la concejal Gimena Carvajal, quien además conduce la agrupación, y los radicales Antonella Villa Chiodo y Patricio Yalet.
Qué significa para Berisso

Para el lector berissense, el efecto es concreto: en la próxima elección municipal no habrá boleta con el nombre de AMUBE. Quienes integran la agrupación deberán buscar otro sello, otra alianza o directamente otro camino.
Las resoluciones apuntan a la capacidad de competir con el sello, no a los mandatos ya obtenidos en las urnas. Aun así, conviene esperar definiciones del Concejo Deliberante y de la propia agrupación sobre cómo seguirá el bloque.
Para los vecinos, la lección práctica es simple: cuando una agrupación pierde el sello, pierde también su herramienta propia de representación. Quienes quieran seguir participando tendrán que sumarse a otras estructuras, justo lo que el vecinalismo prometió evitar desde 1991.
La caducidad de AMUBE también deja un mensaje para el resto de las fuerzas locales de la Región Capital: el padrón de afiliados es una obligación permanente, no un trámite que se resuelve el último día.
El dilema del vecinalismo y lo que deja la personería de AMUBE
El recorrido de AMUBE resume una tensión conocida: conservar la identidad local o aliarse con fuerzas más grandes para sobrevivir. La agrupación eligió lo segundo en 2017 y, aun así, no pudo sostener su propio registro.
La paradoja es evidente. Una fuerza que nació para estar cerca del vecino perdió su sello por no tener a los vecinos anotados en las listas de afiliados.
Queda una pregunta para Berisso. ¿Pueden las agrupaciones estrictamente locales sobrevivir a las exigencias del sistema sin diluirse en las coaliciones provinciales y nacionales?
Por ahora, la respuesta oficial la dio la Junta Electoral. La respuesta política, en cambio, todavía está pendiente. Mientras tanto, Berisso mira el calendario y se pregunta quién ocupará el espacio que dejó AMUBE.
Sigue el canal de noticias de El Correo Gráfico en WhatsApp y mantente al día con las últimas novedades. ¡No te pierdas ninguna actualización!
Descubre más desde ELCORREOGRÁFICO
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

