El intendente Mario Secco nuevamente despliega sus artimañas políticas para preservar su reinado de veinte años en Ensenada. Con una candidatura testimonial que encabeza la lista de concejales de Fuerza Patria, el longevo mandatario busca desesperadamente blindar su feudo ante la creciente «tormenta violeta» de La Libertad Avanza que amenaza con desestabilizar su control absoluto sobre el municipio.
La estrategia de Secco no es nueva ni original. Por tercera vez recurre al mismo ardid: liderar una boleta de concejales sin intención de asumir la banca, utilizando su «alto nivel de conocimiento y respaldo» para «traccionar votos» hacia candidatos que perpetuarán su sistema de poder. Esta maniobra, disfrazada de democratización, no es más que un mecanismo de supervivencia política de quien se resiste a ceder el control tras dos décadas de dominio incontestable.
La maquinaria del oficialismo: Continuismo disfrazado de renovación

La lista de Fuerza Patria que encabeza Secco revela la verdadera naturaleza de su propuesta: un continuismo descarado que busca perpetuar las mismas caras y métodos que han caracterizado su gestión. Teresa Oropeza, exconcejala que retorna al ruedo político, y Gerardo Preste, periodista, consultor político y «estandapero» que evidencia la profesionalización de la manipulación electoral, ocupan los primeros lugares de una nómina diseñada para «retener las seis bancas» que el peronismo local tiene en juego.
La inclusión de Andrea Giúdice, Jonathan Da Cruz y Ornella Grilli como candidatos a la reelección expone la falta de renovación genuina en las filas oficialistas. Estos ediles reciclados representan la continuidad de un modelo político que se resiste al cambio y que ha convertido al Concejo Deliberante en una caja de resonancia de las decisiones unilaterales del intendente.
La sobrina de Leandro «Peto» Rojas, actual concejal de LLA tras su salida de bloque Juntos y del PRO, se encuentra en el octavo lugar de la lista oficialista, lo que destaca las conexiones familiares en el armado político. Esto refleja cómo los vínculos y compromisos son relevantes en la estrategia política de Secco más allá de la ideología política que cada uno refleja. Esta incorporación demuestra la flexibilidad moral de una dirigencia que no duda en integrar a familiares de opositores cuando conviene a sus intereses electorales.
La amenaza violeta: El desafío que Secco no puede ignorar

La Libertad Avanza emerge como el principal desafío electoral para la hegemonía del oficialismo ensenadense. Encabezando la lista de concejales Candela Uccello y el estratégico Sergio Pesado —exsecretario del PRO convertido en armador libertario—, la «tormenta violeta» promete «dar batalla» en un territorio históricamente dominado por el peronismo local.
La presencia de Pesado en el tercer lugar de la boleta libertaria no es casual. Su conocimiento de los entramados políticos locales y su experiencia en la gestión municipal lo convierten en una pieza clave para penetrar las estructuras tradicionales de poder. Su migración desde el PRO hacia LLA refleja las transformaciones del espectro opositor y la capacidad de atracción que genera la propuesta de Javier Milei entre sectores descontentos con la política tradicional.
La «arrasadora tormenta violeta» que pronostican los libertarios locales no es solo retórica electoral. La posibilidad de una «sorpresa violeta» en Ensenada pone en evidencia las grietas de un oficialismo que, tras veinte años de hegemonía, muestra signos de desgaste y desconexión con sectores de la ciudadanía hastiados de la eterna repetición de fórmulas políticas agotadas.
La oposición tradicional: Entre la irrelevancia y la fragmentación

El panorama opositor se completa con fuerzas políticas que luchan por no caer en la irrelevancia absoluta. Somos Buenos Aires, con el «histórico dirigente radical» Luis Podio a la cabeza, representa el intento desesperado del radicalismo por mantener algún grado de influencia en un escenario cada vez más polarizado entre el oficialismo peronista y el libertarismo emergente.
La nómina radical, completada por Claudia Dorigatti, Rodolfo Medina, Olga Giménez, Pablo Journet, Silvia Noemí Giles y Osvaldo Chamas, evidencia la apuesta por figuras conocidas pero desgastadas que difícilmente logren penetrar en un electorado que ha demostrado preferencias por alternativas más disruptivas o por la continuidad del proyecto oficialista.

Potencia Buenos Aires, liderada por Nora Tedesco y vinculada a la diputada nacional María Eugenia Talerico, representa otro intento de construcción opositora que busca capitalizar el descontento con las opciones tradicionales. Sin embargo, su capacidad real de «dar pelea» en un territorio históricamente dominado por Secco resulta más que cuestionable.
La Izquierda: Divisiones y ambiciones marginales

La fragmentación de la izquierda ensenadense ejemplifica la crisis de representatividad que atraviesan estos espacios políticos. El Frente de Izquierda – Unidad, con Juan Contrisciani como cabeza de lista, y la Organización Socialista de los Trabajadores (OST), liderada por el docente Facundo Gasparini, compiten no solo contra el oficialismo y la derecha libertaria, sino entre sí.

La OST, «disidente del Nuevo MAS», justifica su separación del FIT-Unidad acusándolos de «cerrazón clásica» y de no abrirse a «espacios amplios de participación». Esta división, lejos de fortalecer la propuesta de izquierda, la debilita y fragmenta en un contexto electoral que ya de por sí resulta adverso para estas opciones políticas.
La candidatura de Gasparini, presentado como «docente y referente sindical», busca capitalizar el descontento sectorial, pero difícilmente logre trascender los márgenes tradicionales de votación de estos espacios en un distrito donde la polarización entre oficialismo y libertarismo absorbe la mayor parte del electorado.
El contexto electoral: Polarización y desgaste
Las elecciones del 7 de septiembre se desarrollan en un contexto de profunda polarización política y crisis económica que impacta directamente en las preferencias electorales. La prórroga del cierre de listas hasta «el lunes a las 14 horas» debido a «idas y vueltas» y «cortes de luz» evidencia las dificultades operativas de una dirigencia política que no logra resolver ni siquiera los aspectos más básicos del proceso electoral.
El Concejo Deliberante actual, compuesto por 18 ediles con 12 del «Interbloque Sekista», 3 del «Frente de Identidad Vecinal Ensenadense», 2 de LLA y 1 del «Nuevo PRO», refleja el dominio absoluto que ha ejercido Secco sobre las instituciones municipales. La candidatura testimonial busca precisamente «evitar que el deliberativo se tiña de violeta», reconociendo implícitamente la amenaza real que representa el avance libertario.
Las estrategias del poder: Clientelismo y continuismo

La estrategia de Secco trasciende la mera candidatura testimonial. Su propuesta se sustenta en la construcción de una red clientelar que ha sabido mantener y expandir durante sus veinte años de gestión. La inclusión en su lista de familiares de antiguos opositores, consultores políticos y ediles en busca de reelección demuestra la flexibilidad de un sistema que incorpora y neutraliza a potenciales adversarios.
La alianza Fuerza Patria, que incluye sectores de Axel Kicillof, Sergio Massa y Cristina Fernández de Kirchner, proporciona el respaldo institucional necesario para sostener la candidatura testimonial. Sin embargo, esta misma alianza evidencia las contradicciones internas del oficialismo bonaerense y la necesidad de construir consensos forzados para mantener la gobernabilidad.
El objetivo declarado de «garantizar el triunfo al peronismo» y «consolidar el control del oficialismo en el Concejo Deliberante» expone la verdadera naturaleza de una propuesta que prioriza la perpetuación del poder por sobre la renovación política y la representatividad genuina.
El resafío de la renovación: ¿Cambio real o continuismo disfrazado?
La décima elección de Mario Secco como figura central del oficialismo ensenadense plantea interrogantes fundamentales sobre la capacidad de renovación de la política local. Su descripción como «oásis de gestión» en el AMBA contrasta con la necesidad objetiva de oxigenar dirigencias que llevan dos décadas ejerciendo el poder sin solución de continuidad.
La candidatura de Magalí Lombardo y Federico Birocho para el Consejo Escolar representa otro aspecto del control territorial que busca mantener el oficialismo. La educación, como ámbito estratégico de construcción de consenso social, no puede quedar fuera de la lógica de perpetuación del poder que caracteriza al «reinado Secco».
La «tormenta violeta» que pronostican desde LLA no es solo una amenaza electoral, sino un síntoma del agotamiento de fórmulas políticas que han perdido capacidad de convocatoria entre sectores importantes de la ciudadanía. La migración de dirigentes desde espacios tradicionales hacia La Libertad Avanza refleja estas transformaciones estructurales del sistema político local.
El final de una era o su prolongación forzada

Las elecciones legislativas provinciales del 7 de septiembre en Ensenada representan mucho más que una competencia electoral ordinaria. Constituyen un test decisivo para un modelo de gestión política que ha dominado el municipio durante dos décadas y que ahora enfrenta el desafío más serio de su historia.
La candidatura testimonial de Mario Secco, lejos de representar una democratización del poder, evidencia la desesperación de una dirigencia que se resiste a ceder el control y que recurre a mecanismos cada vez más sofisticados para perpetuar su hegemonía. La «tormenta violeta» de La Libertad Avanza, independientemente de sus propios límites y contradicciones, simboliza la demanda ciudadana de alternativas genuinas a un oficialismo desgastado.
El resultado del 7 de septiembre determinará si Ensenada continúa siendo el feudo personal de Mario Secco o si finalmente se abre a nuevas opciones políticas. La fragmentación de la oposición tradicional y de la izquierda facilita la tarea del oficialismo, pero no garantiza su supervivencia en un contexto de profundas transformaciones políticas nacionales.
La estrategia testimonial, utilizada por tercera vez consecutiva, evidencia tanto la habilidad política de Secco como los límites de un modelo que debe recurrir a artificio institucionales para mantenerse vigente. Los ciudadanos de Ensenada tienen la oportunidad histórica de decidir si prefieren la continuidad de un sistema conocido pero agotado, o si se animan a explorar alternativas que, con todos sus riesgos, representen genuinas posibilidades de renovación política.
El «reinado Secco» llega a su encrucijada más decisiva. Su capacidad para sortear la «tormenta violeta» y mantener el control absoluto del municipio definirá no solo el futuro inmediato de Ensenada, sino también la viabilidad a largo plazo de un modelo político que ha convertido la excepcionalidad en norma y la perpetuación en método de gobierno.
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