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Las marchas y contra marcha de Garro molestan en Provincia

     

Si bien todos dicen, por lo bajo, que el intendente platense, Julio Garro, solo seguía el lineamiento que le bajaron desde la gobernación, sus formas de meterse en líos constantemente, sumado a las declaraciones y actos que tienen él y su entorno, estarían agotando la paciencia de la novel gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal y también, por qué no decirlo, de algunos de sus ministros más importantes.

Con la reincorporación de 2500 de los tres mil trabajadores que habían sido despedidos, “por ñoquis”, el jefe comunal platense parece reconocer un error, más aún, cuando su locuaz secretario general, Javier Mor Roig, declara públicamente “que podría haber habido un error y que se revisaran los otros 500 casos”.

Esto se da luego de una charla entre los sindicatos y el intendente que aquieta un poco las aguas de un ultra convulsionado municipio platense, que tiene a mal traer la imagen que quieren mostrar desde la gobernación. Cabe recordar que hasta el propio ministro Ritondo tuvo que salir a bancar la espalda de Julio Garro al declarar que la represión que sufrieran los trabajadores frente al palacio municipal, se desarrolló, sin una orden explicita del sector político; aunque eso aún, es materia de investigación.

Más allá de esto, gente cercana el dialoguista, mano derecha de Vidal, Salvai, señalan que están cansados de los descalabros que hace este intendente, quien junto al cocinero, intendente de Quilmes, Martiniano Molina, cada semana son noticias por alguna cuestión; “ni los intendente kirchneristas nos dan tanto dolor de cabeza como estos” habría gritado alguien desde dentro de la gobernación bonaerense.