La región de La Plata, Ensenada y Berisso se prepara para una transformación energética sin precedentes. Camuzzi Gas Inversora presentó oficialmente el proyecto «LNG del Plata», una iniciativa que contempla una inversión total de USD 3.900 millones a lo largo de dos décadas para exportar Gas Natural Licuado (GNL) proveniente del yacimiento no convencional de Vaca Muerta. El anuncio posiciona al Puerto La Plata como protagonista en el mapa energético nacional y reactiva con fuerza la discusión sobre la construcción del Canal Magdalena, considerado clave para optimizar la operación de grandes buques.
El proyecto, que comenzaría su construcción en 2026 con operaciones previstas para principios de 2028, promete generar más de USD 14.500 millones en divisas por exportaciones y crear 500 empleos directos, además de multiplicar la actividad económica en toda la zona portuaria. Para las comunidades de Berisso, Ensenada y La Plata, esto significa no solo puestos de trabajo, sino también un impulso significativo para las empresas locales de servicios, logística y construcción.
Un diseño estratégico de doble propósito

La arquitectura del proyecto «LNG del Plata» se distingue por su enfoque dual, que combina inteligentemente la exportación con el fortalecimiento del suministro energético nacional. Durante los meses de septiembre a mayo, cuando la demanda local de gas disminuye, la infraestructura transportará más de 9 millones de metros cúbicos diarios de gas natural desde Vaca Muerta hasta la costa bonaerense para su licuefacción y posterior exportación, alcanzando un volumen anual superior a 2,4 millones de toneladas de GNL.
La operación aprovechará la capacidad ociosa de los gasoductos existentes, una decisión que reduce significativamente los costos de inversión al evitar la construcción de nuevos troncales. El gas será transportado desde el punto de entrega actual en la planta compresora Buchanan, operada por Transportadora de Gas del Sur (TGS), hasta la localidad de Ensenada.
Durante el invierno, cuando la demanda energética se dispara, la dinámica se invierte por completo. La misma infraestructura liberará gas natural para reforzar la matriz energética argentina, atendiendo los picos de consumo y desplazando el uso de combustibles líquidos importados en la generación eléctrica, que resultan considerablemente más costosos. Este mecanismo de doble función convierte al proyecto en una solución elegante que genera divisas sin comprometer la seguridad energética del país.
Infraestructura marítima de vanguardia

El componente más innovador del proyecto es su infraestructura offshore. Camuzzi construirá un gasoducto subacuático de 10 kilómetros que conectará el sistema terrestre con una plataforma marina frente a las costas de Ensenada. En esta plataforma estará amarrado un buque licuefactor flotante (Floating LNG), una tecnología que permite procesar el gas directamente en el mar, reduciendo su volumen 600 veces para facilitar el transporte marítimo internacional.
La compañía mantiene negociaciones avanzadas con una firma internacional especializada en este tipo de operaciones. La elección de un buque licuefactor en lugar de una planta terrestre masiva refleja una estrategia más ágil y flexible, que permite llegar al mercado en menor tiempo y con una inversión de capital más eficiente. La inversión inicial destinada a la primera fase del proyecto alcanza los USD 300 millones.
Impacto regional: empleo y desarrollo económico

Para los habitantes de Berisso, Ensenada y La Plata, el proyecto representa una oportunidad concreta de desarrollo. La creación de 500 puestos de trabajo directos durante la fase operativa se suma a los empleos indirectos que se generarán durante la construcción y a través de la cadena de proveedores locales.
José María Lojo, titular del Puerto La Plata, destacó el efecto multiplicador de la inversión: el proyecto implicará «más movimiento, más barcos, más trabajo y servicios para realizar la obra y después operar esa instalación», beneficiando directamente a las empresas proveedoras de servicios de la región. La dinamización del puerto también potenciará sectores como el transporte, la gastronomía, el alojamiento y los servicios técnicos especializados.
El Puerto La Plata se convertirá en un hub logístico y energético, consolidando su rol estratégico no solo para la provincia de Buenos Aires, sino para todo el país. Lojo subrayó que esto representa «un crecimiento importante para el puerto, la región, la provincia y el país, porque significa generar divisas, otra de las grandes necesidades que tenemos en Argentina».
El Canal Magdalena vuelve al centro del debate

La mega inversión de Camuzzi ha tenido un efecto colateral inmediato: reactivar con fuerza la discusión sobre el Canal Magdalena, una obra de infraestructura considerada estratégica por la administración provincial de Axel Kicillof pero descartada por el gobierno nacional de Javier Milei.
El Canal Magdalena permitiría la entrada y salida de embarcaciones de mayor magnitud, optimizaría los circuitos de navegación y, fundamentalmente, dotaría a Argentina de una salida soberana al mar, eliminando la dependencia del puerto de Montevideo, Uruguay. Actualmente, los servicios portuarios que se contratan en la capital uruguaya generan ingresos estimados entre 100 y 150 millones de dólares anuales que podrían capturarse en la provincia de Buenos Aires.
José María Lojo fue contundente al vincular ambos proyectos: «El Canal Magdalena empieza a tomar cada vez más forma y a ser más imperioso. Para este servicio (de exportar GNL) sería muy útil que el canal se realice, mejoraría muchísimo sus posibilidades». Según el titular del puerto, la expectativa es que Camuzzi «apunta a que esa obra en algún momento se va a realizar», convirtiendo su inversión en una apuesta calculada a futuro.
La construcción del canal no solo beneficiaría al proyecto de GNL, sino que transformaría a La Plata en un centro de conexiones y logística de distribución, facilitando la concentración y redistribución de cargas. Para la región, esto significaría posicionarse como un nodo estratégico en el comercio internacional sudamericano.
Una revancha provincial y competencia energética

El anuncio de «LNG del Plata» representa también una victoria política y económica para la provincia de Buenos Aires. Se trata del primer gran proyecto de exportación de GNL proveniente de Vaca Muerta que se radicará en territorio bonaerense, un logro significativo que contrasta con la puja perdida anteriormente cuando YPF eligió la localidad de Punta Colorada, en Río Negro, sobre Bahía Blanca para su planta de licuefacción.
Ahora, el Puerto La Plata compite directamente con otros proyectos anunciados para Río Negro, como el de LNG Argentina (liderado por YPF) y el de Southern Energy (un consorcio que incluye a YPF, PAE y Pampa, entre otros). Esta competencia refleja la carrera por monetizar la enorme riqueza de Vaca Muerta y posicionar a distintas regiones del país como puertas de salida del gas argentino al mundo.
Los actores detrás de la inversión

Camuzzi Gas Inversora es una compañía controlante de las distribuidoras Camuzzi Gas Pampeana y Camuzzi Gas del Sur, que operan un sistema de más de 56.000 kilómetros de gasoductos y redes, atendiendo a 2 millones de usuarios en siete provincias argentinas. Sus accionistas principales son Alejandro Macfarlane (quien ocupa la presidencia), Jorge Brito (Banco Macro SA) y un grupo empresario italiano encabezado por Fabrizio Garilli.

Macfarlane destacó el contexto macroeconómico favorable para el desarrollo del proyecto: «El proyecto aportará más de USD 14.500 millones en divisas provenientes de exportaciones, fortaleciendo el rol de Argentina como proveedor estratégico de energía a nivel mundial. La estabilización de la macroeconomía y la baja de la inflación permite desarrollar proyectos innovadores para crear valor a partir de la producción de Vaca Muerta».
El presidente de Camuzzi también subrayó la eficiencia del proyecto al señalar que «está inversión pensada en el largo plazo y apalancada en la infraestructura existente tiene un beneficio dual: complementar las necesidades del mercado interno y por sobre todo generar divisas claves que el país necesita para continuar consolidando su desarrollo integral y sustentable».
Marcos regulatorios y estabilidad fiscal

Para garantizar la viabilidad de una inversión de esta magnitud y plazo, Camuzzi ha presentado el proyecto tanto al gobierno nacional como al provincial, buscando marcos que aseguren estabilidad jurídica y fiscal.
A nivel nacional, la compañía explora el ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una herramienta de promoción impulsada por la administración de Javier Milei que ofrece beneficios fiscales y aduaneros para proyectos de gran escala. A nivel provincial, se busca una legislación especial que garantice estabilidad impositiva por parte de la administración de Axel Kicillof.
La coordinación entre ambos niveles de gobierno será crucial para que el proyecto avance según el cronograma previsto y para que los beneficios económicos se materialicen efectivamente para la región y el país.
Perspectivas para la región y el país

El proyecto «LNG del Plata» se inscribe en un contexto de profunda transformación del sector energético argentino. Vaca Muerta ha demostrado su potencial para convertir a Argentina en un proveedor estratégico de energía a nivel mundial, y proyectos como este son fundamentales para monetizar ese potencial y generar las divisas que el país necesita urgentemente.
Para La Plata, Ensenada y Berisso, la concreción de esta iniciativa significaría consolidarse como una región clave en el mapa energético nacional, con todo lo que ello implica en términos de empleo, inversión, desarrollo de infraestructura y posicionamiento estratégico. La construcción comenzará en 2026, y si el proyecto se desarrolla según lo planificado, para 2028 los primeros buques cargueros de GNL comenzarán a zarpar desde el Puerto La Plata hacia mercados internacionales.
La pregunta que permanece abierta es si esta mega inversión privada será finalmente el catalizador que destrabará la voluntad política necesaria para concretar el postergado Canal Magdalena. Lo que es indudable es que Vaca Muerta ya ha puesto sus fichas en el tablero bonaerense, y la región se prepara para escribir un nuevo capítulo en su historia industrial y energética.

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