El peronismo de la provincia de Buenos Aires logró conformar un frente electoral único denominado «Fuerza Patria» para enfrentar las elecciones legislativas del 7 de septiembre de 2025, en un acuerdo que los propios protagonistas califican como «gélido» y de «emergencia«. La alianza reúne a los principales referentes del PJ provincial: Máximo Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa, quienes sellaron el entendimiento contra reloj, pocas horas antes del vencimiento del plazo legal.
El acuerdo, inscrito entre el 9 y 10 de julio de 2025, surge como respuesta a la consolidación de la oposición en la provincia, particularmente el frente conformado por La Libertad Avanza y el PRO. Sin embargo, fuentes cercanas a las negociaciones coinciden en que se trata de un «pacto precario«, producto de la necesidad electoral más que de una convicción programática genuina.
Un acuerdo forzado por las circunstancias
La conformación de «Fuerza Patria» no representa una unidad real del peronismo bonaerense, sino un acuerdo de cúpulas forzado por la urgencia de no perder control en el principal bastión peronista del país. Las negociaciones, descritas como «ásperas» por las fuentes consultadas, se extendieron por varios días consecutivos en la sede de la Gobernación en La Plata, donde los tres líderes trabajaron para «limar diferencias» y acordar un reparto equitativo de las candidaturas.
La alianza está integrada por múltiples fuerzas políticas: el PJ bonaerense, el Frente Renovador, La Cámpora y otras agrupaciones peronistas, incluyendo el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) de Kicillof, Principios y Valores de Guillermo Moreno, Patria Grande, el Frente Grande liderado por Mario Secco, Patria de los Comunes, el Partido del Trabajo y del Pueblo, Unidad Popular, Partido de la Victoria, Acción Marplatense e Innovar.
Mecanismos de control y tensiones internas
Para evitar rupturas de último momento, el acuerdo estableció un complejo sistema de apoderados cruzados, donde ninguna candidatura puede aprobarse sin las firmas de los representantes de los tres sectores principales. Este mecanismo, impulsado por Kicillof, se impuso sobre la propuesta de Máximo Kirchner de un sistema de mayorías.
Los apoderados designados son Facundo Tignanelli y Patricia García Blanco por La Cámpora; Eduardo Cergnul y Sofía Vannelli por el massismo; y Agustina Vila y Mariano Cascallares por el Movimiento Derecho al Futuro. Además, se conformó una Junta Electoral tripartita integrada por Carlos Bianco (Kicillof), Leonardo Nardini (Máximo Kirchner) y Rubén Eslaiman (Massa) para arbitrar el proceso interno.
La definición de las listas quedó en manos de una mesa de negociación compuesta por dos miembros de cada sector: Carlos Bianco y Gabriel Katopodis por el kicillofismo; Facundo Tignanelli y Emmanuel González Santalla por el kirchnerismo; y Sebastián Galmarini y Rubén Eslaiman por el massismo.
El quiebre Kirchner-Kicillof como factor determinante

Una de las tensiones más significativas que influyó en las negociaciones fue el quiebre entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof, originado por la decisión del gobernador de impulsar el desdoblamiento electoral en la provincia. Esta ruptura se vio agravada por el reciente fallo de la Corte Suprema en la causa Vialidad, que dictó prisión domiciliaria e inhabilitación política para la expresidenta.
Este escenario fortaleció el eje Máximo Kirchner-Massa y erosionó la posición de Kicillof en las negociaciones internas. Sin embargo, el entorno del gobernador asegura que él conserva el control de la «lapicera» para el armado de las listas bonaerenses, mientras que el massismo y La Cámpora tendrían mayor incidencia en el esquema nacional.
Diferencias estratégicas y tensiones personales
Las disputas internas no se limitan al reparto de candidaturas, sino que abarcan diferencias sustanciales sobre la estrategia de campaña electoral. Mientras el sector de Máximo Kirchner pretende que la campaña gire en torno al eslogan «Cristina libre«, el grupo de Kicillof busca centrarla en la oposición al «modelo» de Javier Milei.
Las tensiones personales tampoco se han disipado completamente. Se reportó un «fuerte enfrentamiento» con insultos entre Máximo Kirchner y Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura de Kicillof, durante las negociaciones de principios de julio. Estas fricciones evidencian que la «foto de unidad» es apenas un punto de partida en un camino plagado de recelos y disputas internas.
Candidaturas clave y nombres en danza

En el marco de las negociaciones, el nombre de la vicegobernadora Verónica Magario cobró fuerza como candidata por la Tercera Sección Electoral de la provincia, en reemplazo de Cristina Kirchner. Su apellido es considerado «el menos resistido» para lograr consenso entre los tres sectores de la alianza.
Otros nombres que están en consideración para la Tercera Sección incluyen a Mariano Cascallares y Federico Otermín. Sin embargo, persisten resistencias internas, como la de Kicillof a que Guillermo Moreno integre una lista seccional, argumentando que «viene pegando sistemáticamente» desde hace meses.
Contexto electoral y motivaciones

La conformación de «Fuerza Patria» responde a un escenario electoral tenso donde la consolidación de La Libertad Avanza y el PRO como frente opositor en la provincia obligó al PJ a acelerar un entendimiento. Esta situación deja poco espacio para la dispersión del peronismo, que busca mantener su ajustada primera minoría en la Legislatura de la provincia.
La alianza representa un «intento desesperado por sostener poder territorial frente al creciente rechazo popular», según describen las fuentes consultadas. El peronismo se ve presionado por la necesidad de acercar posiciones para no perder espacio legislativo, especialmente considerando que su primera minoría es muy ajustada y podría cambiar con la nueva configuración electoral.
Eliminación de las PASO y nuevas reglas
La eliminación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) convirtió el reglamento interno en un elemento clave para establecer las condiciones de selección de candidatos. Este cambio en las reglas electorales incrementó la importancia de los mecanismos de negociación interna acordados entre los tres sectores.
El criterio de selección de candidatos sigue siendo «demasiado abierto a interpretación», aunque se habla de que los «intendentes con tierra» podrían tener injerencia en las listas de concejales y que las cabezas de lista serían los «más competitivos».
Armado municipal: El escenario más caliente
La definición de candidaturas en los municipios, especialmente en la Primera y Tercera Sección Electoral, se perfila como el «escenario más caliente de las negociaciones». Estas disputas territoriales determinarán el volumen político propio de cada sector y la capacidad de Kicillof para consolidar su liderazgo en el peronismo bonaerense.
Las negociaciones municipales son cruciales porque allí se define el futuro político de referentes locales y se establece la correlación de fuerzas reales entre los diferentes sectores de la alianza.
La verdadera prueba: El cierre de listas
El cierre de listas del 19 de julio se presenta como la «verdadera prueba de fuego» para determinar si «Fuerza Patria» es una construcción sólida o apenas un pacto precario apurado por las urgencias electorales. Las fuentes anticipan que será una «negociación compleja« para cerrar los candidatos en los distritos, donde las tensiones internas prometen ser el «verdadero campo de batalla».
La solidez del acuerdo se medirá en la capacidad de los tres sectores para superar sus diferencias y presentar listas consensuadas que reflejen el equilibrio interno negociado. El éxito o fracaso de estas negociaciones finales determinará si la alianza puede mantener su cohesión durante la campaña electoral.
Perspectivas y desafíos futuros
«Fuerza Patria» enfrenta el desafío de consolidar una alianza que nació más de la necesidad que de la convicción. El acuerdo logró postergar las diferencias para después de la campaña, pero las tensiones persistentes sugieren que las disputas internas continuarán durante el proceso electoral.
La alianza debe demostrar que puede funcionar como un frente cohesionado capaz de enfrentar a la oposición consolidada, mientras maneja sus propias contradicciones internas. El peronismo bonaerense juega una partida crucial para mantener su hegemonía en el principal distrito electoral del país.
La capacidad de «Fuerza Patria» para superar las tensiones internas y presentar una alternativa creíble frente a la oposición será determinante para el futuro del peronismo en la provincia de Buenos Aires. El tiempo dirá si este acuerdo de emergencia puede transformarse en una alianza política sustentable o si las diferencias internas terminarán por fragmentar el frente electoral.
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