La tensión entre el Ejecutivo municipal y los residentes del emblemático barrio obrero escaló a un punto crítico el 25 de marzo de 2026, cuando un grupo de vecinos formalizó ante el intendente Fabián Cagliardi su reclamo de inclusión en la obra «Puesta en Valor Calle Nueva York», financiada con $4.123 millones de fondos provinciales. La respuesta del mandatario —y su reacción ante las cámaras— encendió la mecha de un conflicto que expone las contradicciones de una inversión histórica.

El barrio Nueva York de Berisso, declarado Lugar Histórico Nacional mediante el Decreto 735 en 2005 y considerado el «Kilómetro 0 del peronismo», es nuevamente el escenario de una disputa que va más allá de la obra pública. El martes 25 de marzo de 2026, residentes del barrio se presentaron ante la Municipalidad de Berisso con un listado formal de trabajadores desocupados y una nota petitoria, cumpliendo con un requisito previo acordado con el Ejecutivo local. El objetivo era asegurar que la licitación adjudicada a FERSAN y Asociados S.R.L. —por un monto total de $4.123.860.233,40— generara empleo local genuino para quienes habitan el mismo territorio que se pretende restaurar.
El encuentro con el intendente Fabián Cagliardi resultó infructuoso y derivó en un hecho que capturó la atención mediática y vecinal por igual.
Cagliardi contra las cámaras: la incomodidad del poder ante el registro ciudadano

Durante la reunión, los vecinos recurrieron a sus teléfonos para registrar el intercambio, una práctica habitual de transparencia ciudadana ante promesas que el barrio considera históricamente incumplidas. La reacción del intendente fue inmediata y contundente.
«Lo peor que pueden hacer es estar firmando como están haciendo ahora, la verdad que es lo peor que pueden hacer», sentenció Cagliardi, según el registro audiovisual difundido por vecinos y retomado por InfoBerisso y Berisso Ciudad.
La frase, lejos de responder al reclamo laboral concreto, trasladó el foco del debate hacia la actitud del funcionario frente a la documentación ciudadana. Para los vecinos, filmar no fue una afrenta sino un recurso de memoria ante lo que califican como un patrón de promesas sin respaldo. Según consignó InfoBerisso, el encuentro fue catalogado por los propios manifestantes como un trato «no acorde al diálogo».
«La empresa decide»: el vacío de responsabilidad que indigna al barrio

Frente al reclamo de que no se contrate «gente de afuera» mientras los vecinos permanecen desocupados, el Ejecutivo municipal optó por el repliegue técnico. Cagliardi desligó al municipio de toda responsabilidad directa en la contratación de mano de obra, argumentando que esa prerrogativa corresponde exclusivamente a la empresa adjudicataria FERSAN y Asociados S.R.L.
Sin embargo, esta postura omite un dato central: la obra es impulsada por el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia de Buenos Aires, bajo la conducción de Gabriel Katopodis, y está financiada íntegramente con fondos públicos bonaerenses. El intendente había declarado en oportunidades anteriores, según consignó Argentina.gob.ar, que los proyectos sobre la calle Nueva York buscan «generar fuentes de trabajo y potenciar el turismo». La contradicción entre ese discurso y la respuesta del 25 de marzo no pasó desapercibida.
Desde principios de marzo, el grupo «Históricos de la Nueva York» ya circulaba advertencias en plataformas digitales. Un posteo del 8 de marzo había anticipado la tormenta con una advertencia directa: «Nosotros vamos a ir a molestar igual porque somos del barrio y queremos laburar». El mensaje reflejaba no solo una demanda de empleo digno, sino un profundo sentimiento de pertenencia territorial que la gestión municipal, según los vecinos, ha ignorado sistemáticamente.

Una licitación cuestionada: $4.100 millones y una impugnación desestimada

La adjudicación formal de la obra, realizada en febrero de 2026 mediante la Resolución N° 96 publicada en el Boletín Oficial bonaerense, no estuvo exenta de controversias. Según informó ELCORREOGRÁFICO, la empresa ROL INGENIERIA S.A. (CUIT N° 30-57844765-9) impugnó la oferta de FERSAN y Asociados S.R.L. (CUIT N° 30-70905851-3), alegando que la ganadora carecía de la experiencia técnica necesaria en restauración de patrimonio histórico, una especialidad crítica para un sitio de semejante densidad cultural.
Berisso recupera su corazón histórico: $4.100 millones bajo sospecha para la calle Nueva York
La Comisión Evaluadora, respaldada por la Dirección Provincial de Arquitectura, la Fiscalía de Estado y la Contaduría General, desestimó la impugnación y priorizó la oferta de menor monto. El cronograma financiero establece una inversión de $1.800 millones para el ejercicio 2026 y un saldo diferido de $2.323 millones para 2027, con un anticipo financiero del 15% ya otorgado a la empresa. El plazo de ejecución es de 365 días corridos.
La desestimación de la impugnación fue calificada bajo un «manto de duda» por medios locales, que señalaron el riesgo de haber privilegiado la eficiencia presupuestaria sobre la idoneidad técnica en un sitio donde un error arquitectónico podría resultar irreversible.
El peso del «Kilómetro 0»: por qué este conflicto trasciende lo laboral

Para comprender por qué el reclamo de empleo local resuena con tanta carga simbólica, es indispensable revisar la historia del lugar. La calle Nueva York de Berisso fue el pulmón de los frigoríficos Swift (1907) y Armour (1915), donde más de 15.000 obreros forjaron la identidad industrial y migratoria de la ciudad. Es el espacio de las «camas calientes», donde los trabajadores se turnaban para dormir según los turnos del frigorífico, de la Mansión de Obreros y de la Usina Eléctrica con su impronta de acero inglés.
Fue precisamente desde esta calle que, el 17 de octubre de 1945, miles de trabajadores marcharon hacia Plaza de Mayo para exigir la liberación de Juan Domingo Perón, en la jornada que selló el nacimiento del movimiento obrero moderno argentino. Esa carga histórica convierte el pedido de empleo de los vecinos en algo que va más allá de una demanda gremial: es una reivindicación de propiedad simbólica sobre el propio territorio.
Según documentó La Nación, cuando la calle fue declarada Lugar Histórico en 2005, «vecinos y comerciantes de la zona se esperanzaron en que la distinción trajera consigo la restauración de esas cuadras». Más de dos décadas después, la restauración prometida sigue siendo objeto de disputa —ahora, sobre quién se beneficia de ella.
La comunidad no cede: la lucha continúa

Tras el fallido encuentro del 25 de marzo, los vecinos agrupados bajo el colectivo «Históricos de la Nueva York» reafirmaron públicamente su intención de mantener la presión sobre el Ejecutivo municipal y la empresa adjudicataria. La demanda central no ha variado: que los beneficios económicos directos de la obra pública —los salarios de la construcción— permanezcan en la comunidad que da vida al sitio.
El desafío para la administración de Cagliardi y el Gobierno Provincial de Axel Kicillof ya no es solo técnico ni presupuestario. El éxito real de la inversión de $4.100 millones se medirá, en buena parte, en si la obra logra integrar económicamente a quienes habitan el barrio, o si, por acción u omisión, termina consolidando una escenografía vacía que embellece el paisaje para el turismo mientras margina a la misma clase trabajadora que le dio origen histórico al sitio.
El barrio Nueva York espera respuestas concretas. Y esta vez, lo está filmando todo.
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