La Región Capital atraviesa uno de sus momentos más críticos en materia económica y social. La Plata, Berisso y Ensenada registran la tasa de desempleo más alta del país —9,5% según el último informe del INDEC—, mientras el gobernador Axel Kicillof enfrenta el virtual cierre de toda posibilidad de financiamiento externo para reactivar la obra pública en la región. La conjunción de un ajuste feroz por parte del gobierno nacional de Javier Milei, el bloqueo al acceso al crédito y la escalada del riesgo país configuran una tormenta perfecta que golpea de lleno sobre los vecinos de los tres distritos.
Un funcionario del gobierno provincial no tuvo reparos al describir la situación ante un intendente que reclamaba asistencia: «No vengas a pedirnos ayuda porque acá no hay más nada». La frase, revelada por La Política Online, resume con brutal crudeza el límite al que ha llegado la administración bonaerense. Ante el desborde de demandas, el gobernador convocó de urgencia a intendentes oficialistas y opositores al Salón Dorado de la Gobernación en La Plata para repasar en conjunto el estado real de las finanzas.
La Plata lidera un ranking que nadie quiere encabezar

Los números son contundentes y alarmantes para la Región Capital. El Gran La Plata es la región del país con el desempleo más alto, con el 9,5% y muy por encima del promedio nacional del 7,5%, compartiendo el triste podio junto al Conurbano bonaerense, Mar del Plata y Río Gallegos.
Lo que más preocupa es la velocidad del deterioro. En apenas seis meses el desempleo subió casi 40 puntos porcentuales, al pasar del 6,9% en el segundo trimestre de 2025 al 9,5% del cuarto trimestre del año pasado, uno de los crecimientos más vertiginosos dentro de los 31 aglomerados urbanos que mide el INDEC en todo el país.
Según consignó El Día, la crisis laboral tiene dimensiones que van más allá del dato crudo de desocupación. Entre desocupados, subocupados y ocupados que buscan cambiar de empleo, más de 250.000 habitantes del Gran La Plata enfrentan dificultades laborales, y uno de los segmentos que más creció es el de trabajadores ocupados que igualmente buscan otro empleo, lo que refleja la precariedad e insatisfacción en el mercado laboral local.

En términos absolutos, unas 45.000 personas están sin trabajo en La Plata, Berisso y Ensenada, en un mercado laboral en retroceso que afecta a más de 250.000 habitantes con dificultades de diverso tipo. El segmento más castigado es el de los jóvenes. El deterioro se concentró con mayor fuerza en la población joven: entre las mujeres de hasta 29 años la tasa de desocupación aumentó 3 puntos porcentuales, mientras que en los varones del mismo rango la suba fue de 3,7 puntos.
El doble ajuste que aplasta a la región

El contexto financiero que explica en parte este colapso laboral es inseparable del conflicto político entre La Plata y Buenos Aires. Según reveló Ámbito Financiero, el ministro de Economía bonaerense Pablo López denunció públicamente la magnitud del daño: «Desde la asunción del Gobierno nacional, la provincia lleva perdidos $22,2 billones por recortes de programas, obras paralizadas, deudas directas y el impacto de la política económica que deteriora la producción y la recaudación tributaria. Atravesamos un ahogo financiero inédito».
Ese «ahogo» tiene consecuencias directas para La Plata, Berisso y Ensenada. El gobierno nacional paralizó más de 1.000 obras y 16.000 viviendas en la provincia, según denunció el propio Kicillof ante la Legislatura, mientras la gestión bonaerense intenta avanzar con infraestructura que incluye la autovía en la ruta provincial 11 y el plan hídrico de La Plata.
Precisamente ese plan hídrico es clave para la Región Capital. En el Presupuesto 2026, el gobierno bonaerense comprometió la continuación de los planes hídricos del Gran La Plata, junto a la construcción de plantas potabilizadoras, acueductos, desagües pluviales y cloacas, obras vitales para los tres distritos que hoy marchan a un ritmo demasiado lento por falta de recursos.
La situación afecta también a los municipios de la región. Durante enero de 2026, los municipios bonaerenses recibieron transferencias provinciales que en términos constantes experimentaron una caída de 10.308 millones de pesos, reflejando un cambio estructural en el que el recorte en coparticipación bruta dominó la escena y repercutió en la autonomía financiera de los gobiernos locales.
Caputo bloquea el crédito y cierra la última salida

En diciembre de 2025, la Legislatura bonaerense aprobó una ambiciosa ley de financiamiento que autorizaba al Ejecutivo provincial a endeudarse por más de USD 3.600 millones. Sin embargo, sin el aval del gobierno nacional, esa autorización no vale nada. Y desde la Casa Rosada, la respuesta fue terminante. Una fuente del gobierno nacional fue tajante ante La Política Online: «No se le autorizó ni se le va a autorizar nueva deuda a Kicillof. Solo se va a autorizar sobre el rollover de su deuda».
El ministro Luis Caputo autorizó únicamente el refinanciamiento de compromisos heredados. En los primeros días de marzo, Kicillof desembolsó algo más de USD 420 millones: USD 191,5 millones en capital y USD 233 millones en intereses, correspondientes a la quinta cuota de amortización de bonos en moneda extranjera emitidos durante la gestión de María Eugenia Vidal.
Según informó Infobae, el ministro de Gobierno bonaerense Carlos Bianco fue categórico al describir el bloqueo: «El ministro Santilli no se reunió con nosotros, pero sí se está reuniendo con otras [provincias]», en referencia a la discriminación que sufre Buenos Aires respecto de otros distritos en el acceso a autorizaciones de endeudamiento.
El riesgo país clausura la ventana de oportunidad para la región
La escalada del riesgo país —que trepó a 633 puntos básicos, marcando un nuevo récord anual— clausuró definitivamente la posibilidad de tomar deuda en condiciones razonables. La fórmula es simple pero demoledora: la tasa de la Reserva Federal de los Estados Unidos, ubicada entre 3,75% y 4%, más los puntos del riesgo soberano argentino, llevan el costo de endeudamiento por encima del 10,5% anual en dólares.
Esa ventana, que brevemente estuvo abierta, fue aprovechada por otras provincias: Córdoba tomó USD 800 millones a una tasa del 8,95% en enero; Santa Fe colocó USD 800 millones al 8,10% en diciembre; y Entre Ríos consiguió USD 300 millones en febrero al 9,875%. Para Buenos Aires, ese tren ya partió.
La Plata y su región, en el centro de la disputa política

La crisis financiera provincial tiene un impacto directo sobre las aspiraciones presidenciales de Kicillof para 2027, que dependen en buena medida de mostrar resultados concretos en los distritos más visibles. La compleja situación financiera entorpece estrategias trazadas en torno a la construcción de un espacio federal por parte del gobernador, quien necesita mostrar gestión en La Plata, Berisso y Ensenada como vidriera de su proyecto nacional.
Para el vecino de la Región Capital, el cuadro es desolador: más desempleo, menos obras, menos transferencias a los municipios y un gobierno provincial atado de manos. Sin acceso al crédito y con el ajuste de Milei en plena vigencia, la ciudad que alberga la Gobernación y el corazón político bonaerense enfrenta una paradoja cruel: es donde se toman las decisiones, pero también donde más se siente la impotencia de no poder ejecutarlas. La convocatoria de intendentes en el Salón Dorado es, por ahora, el único movimiento disponible en un tablero sin fichas.
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