Sofía Caminos, una joven berissense de 22 años, se consagró campeona mundial de powerlifting en la categoría junior hasta 52 kg, estableciendo cuatro récords iberoamericanos en el Campeonato Mundial de la federación IPL celebrado en el Parque Olímpico de la Juventud de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, entre el 30 de octubre y el 2 de noviembre de 2025. Con un peso corporal de apenas 51.9 kg, la atleta levantó un total de 320 kg, demostrando que la fuerza no tiene género y que los sueños más grandes pueden aparecer cuando menos se esperan.
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La historia de esta deportista de alto rendimiento es excepcional no solo por sus logros deportivos, sino por el camino recorrido: antes de la pandemia, Sofía se definía como «cero deportista». Su meteórico ascenso al podio mundial en apenas un año de entrenamiento formal representa un testimonio de disciplina, autosuperación y la importancia del aspecto mental en el deporte.
Del gimnasio de barrio a la plataforma mundial

El inicio de la trayectoria de Sofía en el powerlifting no ocurrió en un centro de alto rendimiento, sino en las circunstancias que marcaron a millones durante el confinamiento. «Yo arranqué entrenando en un gimnasio de barrio normal en la pandemia, antes de eso era cero deportista», relató la atleta en entrevista. Ese primer paso, motivado por la necesidad de movimiento durante el encierro, se convirtió en el punto de partida de una transformación que cambiaría su vida.
Fue en ese gimnasio de barrio donde conoció a su entrenador, quien en ese momento también competía y entrenaba fuerza. «Conocí a mi entrenador, que mi entrenador sí el caso es que estaba en entrenamiento de la fuerza y en su momento competía. Y bueno, fue él el que me llevó por por este camino», explicó Sofía. Ese encuentro resultó determinante: su entrenador reconoció en ella no solo aptitud física, sino la mentalidad necesaria para competir al más alto nivel.
A Sofía siempre le había interesado el entrenamiento de fuerza, y bajo la guía de su entrenador, comenzó a desarrollar las habilidades técnicas necesarias para los tres levantamientos fundamentales del powerlifting: sentadilla, press de banca y peso muerto. A principios de 2024, apenas un año antes de su consagración mundial, inició su entrenamiento formal en esta disciplina.
El descubrimiento de una pasión inesperada

La primera competencia nacional de Sofía tuvo lugar en abril de 2024, en un clasificatorio al campeonato nacional. Sus expectativas eran modestas: participar más para «tener la experiencia» que para buscar resultados. «Cuando competí fue más para tener la experiencia, ni siquiera estaba segura de si iba a ir al nacional o no», recordó la campeona.
Sin embargo, esa primera experiencia en la plataforma de competencia resultó reveladora. El ambiente del powerlifting competitivo la cautivó de inmediato. «En cuanto vi lo que era el ambiente de la competencia y lo que era este deporte en sí, me encantó. La verdad que es un es un ambiente superlindo», expresó Sofía, quien encontró en la comunidad del powerlifting un espacio de apoyo y camaradería que la motivó a continuar.
La velocidad de su evolución la sorprendió incluso a ella misma. Sobre su título mundial, reflexionó: «Si el año pasado me decías que este año iba a competir y ganar un mundial, eh no no me lo iba a creer». Y agregó: «La verdad que entré más como por pasar la experiencia, por conocerlo lo lo que es el deporte competitivo, pero bueno, me terminé enamorando del deporte y de todo lo que se vive alrededor de eso, así que cumplí este sueño que era un sueño que no sabía que tenía hasta que hasta que llegué».
Powerlifting: un deporte de fortaleza mental

Más allá de la fuerza física, el powerlifting le brindó a Sofía herramientas fundamentales para su desarrollo personal y mental. La atleta destaca que esta disciplina es mucho más que levantar peso; es una escuela de resiliencia y disciplina mental.
«Es un deporte como de mucha de mucha autosuperación, más que la competencia en sí con otras personas», explicó Sofía. El verdadero rival en el powerlifting no son los demás competidores, sino los propios límites. «Es un deporte donde de uno tiene que aprender a frustrarse, tiene que aprender a que las cosas no siempre van a salir como uno quiere, a que hay que fallar y que de eso se aprende», señaló la campeona mundial.
Esta capacidad de gestionar la frustración y aprender del fracaso se convirtió en uno de los pilares de su éxito. El powerlifting le enseñó que cada levantamiento fallido no es un punto final, sino una oportunidad de mejora. «La verdad que el deporte me recontra llevo eso como el aprendizaje de bueno, de seguir intentando la la disciplina también que se requiere, es algo que que aprendí mucho con este deporte», afirmó.
El aspecto psicológico del deporte resultó ser fundamental en su preparación. «El tema mental es algo que el deporte lo deja super en claro, ¿no? cómo la cabeza termina manejando todo lo que uno termina haciendo», declaró Sofía. Esta comprensión de la importancia de la fortaleza mental la llevó a incluir el apoyo de una psicóloga deportiva en su preparación integral para el mundial.
El camino al Campeonato Mundial

La clasificación de Sofía al Campeonato Mundial llegó tras coronarse campeona nacional en su categoría en la provincia de Jujuy. Sin embargo, el camino hacia Buenos Aires requirió más que talento deportivo; necesitó un esfuerzo colectivo y el apoyo de su comunidad.
Oriunda de Berisso, aunque actualmente residente en La Boca mientras estudia en la capital, Sofía mantuvo un profundo vínculo con su ciudad natal. «Si bien hace algunos años que no vivo en Berisso, estoy estudiando en Capital, pero bueno, yo soy muy arraigada a a Berisso», expresó la atleta.
Para participar del mundial, su preparación integral incluyó el trabajo coordinado de un equipo multidisciplinario: preparador físico, nutricionista, psicóloga deportiva y su coach del Club de la Fuerza, quien la acompañó en la última etapa de puesta a punto.

Los costos asociados a la participación en una competencia internacional representaron un desafío significativo. Fue entonces cuando la comunidad berissense demostró su apoyo incondicional. «Para participar de este mundial eh recibí la ayuda de muchos ,muchos emprendimientos y muchas marcas de la ciudad que me ayudaron a armar rifas que poder costear eh los gastos que requería la la inscripción», relató Sofía con gratitud.
Este respaldo comunitario añadió un significado especial a su participación. «Para mí es un orgullo no solo representar eh a nuestra ciudad, sino también tener el apoyo», declaró la campeona, quien llegó a Buenos Aires cargando no solo su propio sueño, sino también las expectativas y el cariño de toda Berisso.
Gloria en Buenos Aires: Cuatro récords iberoamericanos

El Campeonato Mundial de la federación IPL reunió a más de 400 atletas de más de 20 países en el Parque Olímpico de la Juventud de Buenos Aires. En ese escenario de competencia internacional, Sofía Caminos no solo conquistó el título mundial en la categoría junior hasta 52 kg, sino que estableció cuatro récords iberoamericanos, demostrando un dominio absoluto en la plataforma.
Los números de su actuación resultan impresionantes. «Este año salí campeona nacional en mi categoría y eso fue lo que me me permitió clasificar al mundial y este mundial eh además de ganar la categoría, tuve eh cuatro records iberoamericanos», explicó Sofía. Sus marcas fueron: «Tuvo el récord de sentadilla con 125 kg, tuvo el récord de banco plano con 62.5 y tuvo el récord de peso muerto con 132.5 y tuvo el récord de total, es decir, de la suma de esos tres con 300 20 kg».
Con un peso corporal de apenas 51.9 kg, levantar un total de 320 kg (más de seis veces su propio peso) representa una hazaña de fuerza relativa extraordinaria, consolidando su posición entre las mejores atletas junior del mundo en su categoría.
Más que un logro deportivo: Rompiendo estereotipos

La victoria de Sofía Caminos trasciende el ámbito puramente deportivo para convertirse en un símbolo cultural. Su hazaña desafía prejuicios arraigados sobre el cuerpo, la fuerza y la feminidad, especialmente en un deporte históricamente asociado a los varones.
El powerlifting femenino ha ganado visibilidad en los últimos años, y atletas como Sofía contribuyen a derribar estereotipos sobre lo que las mujeres pueden lograr en deportes de fuerza. Su historia demuestra que la capacidad atlética no está determinada por el género, sino por la disciplina, la técnica, el coraje y la mentalidad.
Esta dimensión cultural de su logro se suma al impacto que su historia puede tener en futuras generaciones de atletas, especialmente mujeres jóvenes que puedan ver en Sofía un ejemplo de que los límites son más mentales que físicos.
El futuro: Mantener el nivel y soñar con nuevos desafíos

Tras su consagración mundial, Sofía mira hacia el futuro con realismo y ambición. A diferencia de otros deportes de fuerza, el powerlifting tal como ella lo practica no es una disciplina olímpica. «Lamentablemente este deporte no es un deporte olímpico, no es el levantamiento olímpico», aclaró la atleta, diferenciando su especialidad del levantamiento de pesas olímpico (weightlifting).
Esta realidad define el techo de sus aspiraciones deportivas. «Como que a lo máximo, digamos, que uno puede aspirar en este deporte en las competencias internacionales como este mundial», explicó. Sin embargo, su objetivo es claro: «Obviamente que la idea es el año que viene eh mantener el nivel y ver si puedo ir a otra competencia internacional».
El principal obstáculo para participar en competencias internacionales es económico. «El mundial seguro se haga fuera, no sé si es en Estados Unidos o si está confirmada la sede. Y bueno, lo ideal sería poder viajar, es difícil, es muy caro», señaló Sofía, consciente de que los costos de viajes internacionales representan un desafío significativo para atletas de deportes no olímpicos.
A pesar de estas dificultades, su determinación permanece intacta: «Los próximos objetivos es es eso, poder seguir en en en el ambiente internacional».
Un mensaje de movimiento y disfrute

Cuando se le pregunta qué mensaje daría a jóvenes que se inician en el deporte, Sofía no habla de medallas o récords, sino de algo más fundamental: el placer del movimiento y el cuidado personal.
«Yo creo que el mensaje es siempre moverse, así, hacer lo que a uno le gusta, pero siempre moverse eh y disfrutar, disfrutar y cuidarse que nada, el el cuerpo es lo que tenemos, hay que cuidarlo», expresó la campeona mundial. Su filosofía se centra en el proceso más que en el resultado: «Sobre todo desde desde el disfrute, no hace falta esperar a las medallas o esperar a competir, sino que el deporte siempre va a a ser muy beneficioso para uno».
Este enfoque en el disfrute y el bienestar contrasta con visiones más orientadas exclusivamente a resultados competitivos. Para Sofía, el deporte es intrínsecamente valioso, independientemente de los trofeos que pueda generar.
«Un sueño que no sabía que tenía hasta que llegué»

La historia de Sofía Caminos es un testimonio de que los campeones no siempre nacen con vocación deportiva temprana; a veces se construyen, levantamiento a levantamiento, con la mente como el músculo más fuerte. De considerarse «cero deportista» a campeona mundial en apenas un año de entrenamiento formal, su trayectoria desafía las expectativas convencionales sobre el desarrollo atlético.
Su logro deportivo —320 kg levantados y cuatro récords iberoamericanos— es extraordinario. Pero quizás su mayor contribución sea demostrar que la fuerza, la disciplina y la resiliencia no tienen género ni punto de partida predeterminado. Con el apoyo de su comunidad berissense, su equipo técnico y su propia determinación, Sofía escribió una historia que inspira a quienes creen que es demasiado tarde o que no tienen el perfil adecuado para alcanzar grandes metas.
En sus propias palabras, cumplió «un sueño que no sabía que tenía hasta que llegué». Y ese quizás sea el mensaje más poderoso de todos: que a veces, los sueños más grandes nos encuentran cuando nos atrevemos a dar el primer paso.

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