La histórica empresa argentina Lumilagro, fabricante de termos con 84 años de trayectoria, se vio obligada a una drástica reconversión de su modelo de negocio debido al contrabando masivo y la competencia externa. La compañía redujo su plantilla de 200 a 70 empleados, eliminando 130 puestos de trabajo, y adoptó un modelo híbrido donde importará el 60% de su producción desde China.

«Esto es re-adaptarse o morir», explicó Carlos Bender, gerente comercial de Lumilagro, al justificar la transformación más profunda en la historia de la empresa fundada en 1941 por Eugenio Schlifka Suranyi y las familias Nadler y Faldus.
La decisión responde a un mercado muy golpeado donde el contrabando de termos de acero desde China, principalmente ingresados a través de Bolivia y Paraguay, erosionó las ventas de la industria local y obligó a la empresa a competir con productos de dudosa calidad vendidos a precios irrisorios.
El contrabando como principal amenaza

El contrabando se convirtió en el factor más destructivo para la industria nacional de termos, incluso por encima de la apertura de importaciones. Según la Unión Industrial Argentina (UIA), el 33,4% de las empresas se ven afectadas por esta práctica ilegal.
Bender reveló para el portal Infobae datos alarmantes sobre el circuito del contrabando: «Bolivia, con 12 millones y medio de habitantes y sin cultura de mate, importó alrededor de 4,1, 4.200.000 termos y esos botellitas de acero… a un valor unitario de 61 centavos cada botellita de acero». El ejecutivo enfatizó que «obviamente esos termos no quedaron en Bolivia, y la mayoría de esos termos entraron a Argentina».
Este fenómeno se intensificó especialmente en 2022 y creció exponencialmente en 2023, cuando los clientes de Lumilagro comenzaron a advertir sobre la proliferación de termos de contrabando, incluyendo réplicas de marcas conocidas. Productos que normalmente costaban $100.000 o $60.000 se vendían a $15.000 o $20.000 en el mercado informal.
Riesgos para la salud pública

La investigación realizada por Lumilagro reveló que muchos termos contrabandeados representan un grave riesgo para la salud pública. Estos productos están fabricados con aceros de baja calidad que no cumplen con la resolución del Mercosur de 2006, adoptada por Argentina en 2008 en su código alimentario, que especifica el uso de acero 304 para productos en contacto con alimentos.
En colaboración con el departamento de toxicología del hospital de niños, Lumilagro descubrió que los termos truchos pueden contener impurezas como plomo, mercurio y arsénico en niveles peligrosos. «Son realmente para asustarse», advirtió la empresa sobre estos hallazgos.
La diferencia de precio entre el acero 304 requerido por la normativa y los aceros de menor calidad utilizados en el contrabando es de «10 veces», lo que explica los precios extremadamente bajos de estos productos ilegales.
Eliminación del estampillado: un error grave
Lumilagro considera un «error muy grave» la eliminación del estampillado para termos importados, una medida implementada dentro de la simplificación de trámites burocráticos. Esta herramienta permitía a los consumidores diferenciar productos legales de los irregulares y responsabilizaba a los importadores ante el INAL (organismo de control de alimentos).
Sin este mecanismo de control, los consumidores quedan desprotegidos ante la avalancha de productos de contrabando que ingresan al mercado sin ningún tipo de supervisión sanitaria.
Transformación del modelo de negocio

Ante esta crisis, Lumilagro implementó un modelo mixto de producción e importación. Aproximadamente el 60% de los termos que ofrecerá serán importados de China, mientras que el 40% restante continuará fabricándose en Argentina, con enfoque en los modelos tradicionales de ampolla de vidrio y, en menor medida, la línea de acero inoxidable.
La empresa no montó una planta propia en Asia, sino que contrató a un socio con presencia en China encargado de supervisar el diseño y la calidad de los productos importados, los cuales llevarán el diseño y control de calidad de Lumilagro.
Esta reconversión busca mantener precios competitivos sin abandonar completamente la producción local, aunque reconociendo que el modelo tradicional de fábrica local con alto volumen ya no es viable en las condiciones actuales del mercado.
Impacto en el empleo

La transformación tuvo un costo social significativo. La reducción de personal se implementó a través de un plan de retiro voluntario, al cual los empleados se adhirieron «de manera emotiva», según Bender. Muchos decidieron buscar otras oportunidades dado el panorama adverso de la industria.
La pérdida de 130 empleos en una sola empresa refleja el impacto más amplio del contrabando y la competencia desleal en el empleo industrial argentino, donde empresas centenarias se ven obligadas a reducir drásticamente sus plantillas para sobrevivir.
Competencia con marcas internacionales

El mercado argentino también experimentó cambios con la llegada de marcas internacionales como Stanley, que se estableció en Argentina en 2015. Aunque Stanley representa una marca premium y su auge «mejoró la categoría termos», no fue un problema directo para Lumilagro. De hecho, la presencia de Stanley ayudó a elevar la percepción del segmento de termos de acero inoxidable.
El verdadero problema surgió con la competencia de productos de acero inoxidable de bajo costo y dudosa procedencia que ingresaban por contrabando. Lumilagro había invertido en su propia línea de termos de acero inoxidable desde 2007, pero no pudo competir con los precios artificialmente bajos del mercado informal.
Caída del sector según datos oficiales

La Comisión Nacional de Comercio Exterior (CNCE) documentó la crisis del sector, observando que a pesar de dos décadas de medidas de protección, el sector local no mejoró su desempeño. Entre 2021 y 2024, la industria registró caídas dramáticas: producción (-26,5%), ventas internas (-32%) y empleo (-31%).
Además, la utilización de la capacidad instalada se desplomó del 51% en 2021 al 21% en 2024, evidenciando la profunda crisis estructural que atraviesa la industria nacional de termos.
Eliminación de aranceles antidumping
La situación se agravó cuando el Gobierno quitó los aranceles antidumping para la importación de termos y recipientes isotérmicos provenientes de China, que estaban vigentes desde 2001. Esta medida, aunque posteriormente revisada tras un pedido de Lumilagro, añadió presión adicional al mercado local.
La CNCE justificó la decisión señalando que el sector no había logrado mejorar su competitividad a pesar de dos décadas de protección arancelaria, lo que cuestionaba la efectividad de estas medidas para fortalecer la industria nacional.
Acciones gubernamentales contra el contrabando
Lumilagro realizó numerosas denuncias ante entidades oficiales, logrando en algunos casos repercusión y decomisos de mercadería. Existen «mesas de seguridad productiva« que incluyen a la Secretaría de Industria y el Ministerio de Seguridad, las cuales han trabajado específicamente en temas de decomiso de mercadería de contrabando.
Los operativos han incluido controles de camiones por Gendarmería, Prefectura y policías locales, especialmente enfocados en el ingreso de mercadería desde el norte del país. Sin embargo, la magnitud del contrabando sigue siendo un desafío que supera las capacidades de control actuales.
Perspectivas futuras

La historia de Lumilagro ilustra los desafíos estructurales que enfrenta la industria manufacturera argentina. La empresa busca mantener su liderazgo en el segmento y su presencia en el mercado a través de este modelo híbrido, aprovechando tanto la tradición de sus productos de vidrio como la necesidad de competir en precios con productos importados.
La reconversión de Lumilagro representa un caso paradigmático de cómo las empresas argentinas deben adaptarse a un entorno comercial globalizado, donde la competencia desleal del contrabando no solo afecta la rentabilidad y el empleo, sino que también compromete la seguridad de los consumidores.
El desafío para las autoridades será desarrollar políticas integrales que aborden no solo la competencia externa y la productividad, sino también el circuito ilegal de mercadería que socava los cimientos de la producción local. La supervivencia de empresas centenarias como Lumilagro dependerá de la capacidad del Estado para garantizar condiciones de competencia justa en el mercado interno.
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