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Problemáticas hídricas, un puente para formar ingenieros con perfil social

Estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la UNLP diagnosticaron el estado de saneamiento y riesgo hídrico en sus barrios. Con esta iniciativa de la Cátedra Libre de Hidráulica Comunitaria y del Departamento de Hidráulica se busca concientizar a los futuros profesionales para que, en sus proyectos, incorporen una mirada integral contemplando las diferentes realidades sociales.

Líquidos cloacales a cielo abierto, bocacalles y desagües cubiertos con basura, viviendas al borde de arroyos y paredes con marcas de inundación, son algunos de los escenarios encontrados por alumnos y alumnas de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) al recorrer sus barrios con el fin de detectar problemáticas hídricas.

La propuesta fue una iniciativa de la Cátedra Libre de Hidráulica Comunitaria y del Departamento de Hidráulica, como parte de una Actividad de Formación Complementaria (AFC). La misma fue planificada con el objetivo de que los estudiantes incorporen, en el abordaje de un proyecto hidráulico, aspectos sociales del problema que tengan que ver con los destinatarios del mismo. Se pretende formar profesionales comprometidos con el contexto social donde van a desarrollar su actividad y con una mirada integral. En este sentido, la ingeniería es entendida como una herramienta para reunir diferentes actores sociales y poder realizar un trabajo interdisciplinario, logrando así mejores resultados.


“La idea es que, cuando se sienten a hacer un proyecto, se acuerden que en esos lugares vive gente, con diferentes realidades, las cuales tenemos que compatibilizar y hacer parte de nuestros proyectos”, expresó el ingeniero Enrique Angheben, docente coordinador de la propuesta. Fue durante la presentación final de los trabajos de la AFC que se desarrolló de manera virtual.

Para el docente, la actividad fue fructífera y superó las expectativas con producciones muy buenas. Los estudiantes seleccionaron un área de trabajo en sus barrios, recorrieron las calles, dialogaron con los vecinos, entrecruzaron las entrevistas con informes técnicos y diseñaron “mapas conceptuales” donde expusieron conceptos teóricos y prácticos de la cursada.


Un tiempo para escuchar a los vecinos

La modalidad virtual, consecuencia de la pandemia, permitió contar con experiencias no sólo de la ciudad de La Plata sino de distintos puntos del país donde se encontraban los estudiantes.

Uno de los trabajos fue el de Bárbara Guerra sobre el Barrio El Mallín, en Villa La Angostura (Neuquén). La alumna describió las características del lugar, una zona baja ubicada cerca de la reserva natural Laguna Calafate. En el sector que analizó viven alrededor de 200 familias, la mayoría en viviendas de madera y en condiciones precarias. Una de las necesidades más urgentes es la puesta en funcionamiento de una planta cloacal y redes pluviales. “Desde que entré al barrio se siente el olor a la cloaca, porque está viva”, relató.

De acuerdo al testimonio de la joven, “la principal amenaza es la salud. Hay criaturas que, desde chiquitos, están en contacto con todo eso. Muchos casos de diarreas. Algunos se desvanecen del olor”.

La estudiante se vinculó con un colectivo barrial y con referentes de la zona que le brindaron información sobre los altos índices de desocupación y diversas problemáticas sociales, entre ellas, el consumo de drogas. “Me ofrecieron seguir participando de las asambleas del barrio donde voy a ir a presentar el trabajo que hice. Les interesó un montón. Es una lucha que traen desde hace muchos años”, afirmó.

Por su parte, la alumna Emilia Carner tomó como punto de análisis un sector de Tolosa. La joven hizo un recorte desde la Av. 7 hasta la calle 4 bis y desde la Av. 32 hasta la calle 529. Durante su recorrida observó que en la 530 muchas de las casas son de una sola planta, poseen rejas en las ventanas y puertas de madera, condiciones peligrosas en caso de una inundación. Varias casas poseen compuertas y en algunas se observan marcas de agua de la trágica inundación de 2013.

Según los testimonios recogidos por la estudiante, en esa ocasión el agua llegó a una altura aproximada de 1,2 a 1,4 metros en la calle. En la actualidad es una zona donde vive mucha gente mayor, dato relevante a considerar en un proceso de evacuación. También detalló que en la esquina de calle 6 siempre se acumula más agua que en la de calle 5.

Fiamma Aranguren, otra de las participantes de la AFC, realizó un mapa conceptual que abarca desde Av. 7 hasta calle 5 y de 88 a 94, en cercanías del arroyo Maldonado, en la localidad platense de Villa Elvira. La estudiante marcó como un punto seguro en caso de inundación una escuela ubicada en la Av. 7 y 89, como así también el Centro Comunal Villa Elvira, sobre calle 82, que podría servir de albergue para damnificados. En cambio, indicó que si bien el Centro de Atención Primaria de Av. 7 y 82 se encuentra en una esquina alta y segura, su infraestructura es escasa para alojar posibles afectados.

En tanto, la estudiante Guadalupe Jaca Pozzi investigó sobre las calles comprendidas entre 55 a 57, y de 1 a 3, cercanas al estadio del Club Estudiantes. En su mapa conceptual señaló la ubicación de varios sumideros. También cotejó la información brindada por los vecinos y un informe técnico elaborado por el Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería acerca de la altura en que llegó el agua en abril de 2013.

Desde Navarro, en la provincia de Buenos Aires, la estudiante Adelina Maistruarena describió el casco fundacional de su ciudad natal, construida en los alrededores de la laguna que lleva el mismo nombre. Según relató la joven, la Comisaría, los Bomberos, el Hospital, la Municipalidad e incluso varias instituciones educativas están a muy pocas cuadras de la laguna.

“Hace unos años se construyó un terraplén intentando proteger a la ciudad de las inundaciones, que se producían debido a la misma laguna”, refirió. Sin embargo, “el problema es que al no haber una estación de bombeo que permita retirar toda el agua que se junta cuando llueve, en una parte del terraplén se produce un anegamiento”, detalló. Indicó además que en un sector hay viviendas que podrían verse afectadas.

También desde el interior bonaerense el alumno Máximo Casaro presentó un mapa de prevención sobre su barrio, en la ciudad de Balcarce. Señaló la ubicación de las bocas de tormenta y los sectores en los que en ocasiones se rebalsa el agua por fuertes lluvias. Además marcó la dirección de escurrimiento del agua y la ubicación de casas de dos plantas, en caso de una inundación.

Otras de las presentaciones de los alumnos fueron sobre manzanas de viviendas de Barrio Norte, Ringuelet, Altos de San Lorenzo y Los Hornos, en la ciudad de La Plata.

La importancia de la comunicación

Como balance de la experiencia, se destacan las conclusiones de los estudiantes. Bárbara Guerra mencionó haberse acercado a El Mallín por un tema puntual, que era la falta de cloacas, y encontrarse con un panorama más complejo. “Por momentos me sentí un poco atacada, porque la gente sufre tanto su realidad que eso se refleja en las entrevistas. Llegaron a decirme que a veces no hace falta tanto libro para hacer las cosas”, relató la joven y reconoció que esa situación la llevó a reflexionar sobre su formación.

Sus compañeros y compañeras también remarcaron el perfil “más humano” de la cursada y destacaron la iniciativa de construir una ingeniería diferente. Mencionaron como positivo el hecho de no dedicar sólo horas de estudio frente a los libros o a la computadora, para poder establecer un contacto más directo con la comunidad para conocer sus inquietudes.

En la AFC también se evalúo, como un punto importante, la manera de comunicar de los estudiantes. Se hizo hincapié en que los mapas conceptuales fueran de fácil interpretación para que puedan ser comprendidos por personas sin conocimiento técnico previo. En este sentido, la arquitecta e investigadora Belén Mirallas, que participó de la presentación, destacó las representaciones gráficas confeccionadas a mano ya que incentivan la intervención de los vecinos para que puedan exponer sus ideas en los mapas.

Mirallas remarcó además la necesidad de que los futuros profesionales utilicen términos de uso cotidiano, sin perder la precisión, cuando dialogan con los vecinos para una comunicación más efectiva.

De la actividad participaron además Sofía Montalvo y Francisco Villalonga, que se encuentran ambos transitando el tramo final de su carrera; la estudiante Stefanía Valinoti, coordinadora junto a Angheben; y el ingeniero Sergio Liscia, director de la carrera Ingeniería Hidráulica, quien felicitó a los estudiantes por el énfasis y el entusiasmo demostrado en los trabajos realizados.

El decano de Ingeniería, Horacio Frene, destacó la experiencia por su mirada social y resaltó que “la ingeniería siempre ha tenido como objetivo fundamental mejorar la calidad de vida de la sociedad”.