Estudiantes de al menos tres instituciones secundarias de Berisso —la Escuela Secundaria N°1, la Escuela Secundaria N°2 y la Escuela de Arte— protagonizaron el jueves 18 de junio una jornada de protesta frente al Palacio Municipal para denunciar el estado crítico de la infraestructura escolar, la ausencia de respuestas en materia de salud mental adolescente y la deficiente implementación de la Educación Sexual Integral (ESI). La movilización incluyó un semaforazo en Montevideo y calle 12, una marcha por el centro de la ciudad y una sentada en la puerta de la comuna, donde representantes estudiantiles confrontaron directamente al intendente Fabián Cagliardi.
El reclamo se sostuvo con evidencia fotográfica: techos con filtraciones, aulas con baldosas faltantes, nidos de pájaros en marcos de ventanas, vidrios rotos cubiertos con cartón y salones con olor persistente a gas. Según los estudiantes, estas condiciones se repiten desde hace años en distintos establecimientos del distrito y fueron documentadas en sucesivos petitorios presentados ante el Consejo Escolar.
El cruce con el intendente y las actas extraviadas
El momento de mayor tensión de la jornada se produjo cuando Cagliardi bajó a la vereda del Palacio Municipal a recibir a los manifestantes. Ante el reclamo de los estudiantes, que sostenían en mano copias de los petitorios entregados en años anteriores, el intendente afirmó no haber recibido la documentación formal de los reclamos y deslindó responsabilidad directa sobre el mantenimiento edilicio, atribuyéndolo a la órbita del Consejo Escolar.
«La verdad que yo no recibí ninguna acta… Eso habla de cómo funciona también», reconoció Cagliardi ante las cámaras presentes en el lugar.
El jefe comunal también remarcó los límites de su competencia institucional frente al planteo estudiantil: «Yo no soy del Ministerio de Educación», expresó, en una frase que los manifestantes señalaron como evidencia de la desconexión entre el Municipio y la realidad de las aulas.
Tras el intercambio, Cagliardi se comprometió públicamente a intervenir personalmente para localizar la documentación traspapelada en el Consejo Escolar y a gestionar el presupuesto de mantenimiento y pintura para los establecimientos mencionados.
Salud mental: el reclamo que excede lo edilicio
Más allá de la infraestructura, los centros de estudiantes plantearon un eje que calificaron de «pandemia silenciosa»: la falta de recursos para abordar la salud mental adolescente dentro de las escuelas. Entre los puntos denunciados, los jóvenes incluyeron el avance de la ludopatía vinculada a apuestas online durante los recreos, situaciones de consumo problemático sin contención profesional, casos de riesgo de suicidio y autolesiones, y episodios de bullying que —según remarcaron— requieren una aplicación efectiva de la ESI como herramienta de convivencia, y no solo buena voluntad docente.
Veredas versus aulas: la crítica al uso de fondos municipales
Uno de los señalamientos centrales de la protesta apuntó a la asignación de recursos municipales. Los estudiantes contrastaron las obras de renovación de veredas y fachadas en el centro de Berisso con el estado de abandono de las escuelas, sosteniendo que la gestión prioriza la estética urbana visible por sobre el mantenimiento de los espacios educativos. Entre los ejemplos citados se mencionaron laboratorios sin elementos, escaleras clausuradas y pisos sin baldosas que impiden el ingreso de estudiantes con movilidad reducida, situaciones que, según los manifestantes, contrastan con la inversión en infraestructura urbana céntrica.
Adhesión docente y alcance de la protesta
La jornada contó con la articulación de las agrupaciones estudiantiles «Jóvenes por la Memoria» y «Voces Jóvenes», y sumó la adhesión de alumnos de la Escuela Industrial, quienes participaron de la organización aunque no pudieron sumarse físicamente a la marcha. La protesta estudiantil coincidió además con un paro docente, lo que llevó a los manifestantes a vincular el reclamo edilicio con la situación salarial del personal educativo. Los estudiantes también expresaron rechazo al recorte de financiamiento universitario a nivel nacional, en relación con la continuidad educativa post-secundaria.
Contexto: un reclamo con antecedentes
La situación edilicia denunciada el 18 de junio no es nueva en el distrito. Reclamos similares por infraestructura escolar deficiente en Berisso se registraron en años anteriores en otras instituciones del distrito, como ocurrió con la Escuela Técnica N°2, donde estudiantes y docentes marcharon en 2022 por la falta de aulas y riesgo de derrumbe, según consignó en su momento el medio La Izquierda Diario. La gestión municipal, por su parte, había destacado en otras ocasiones la entrega de recursos tecnológicos a estudiantes secundarios a través de programas provinciales, según información difundida por la propia Municipalidad de Berisso.
Lo que sigue
Tras el compromiso público asumido por Cagliardi, la comunidad educativa de Berisso quedó a la espera de definiciones concretas sobre los plazos de intervención en los establecimientos denunciados. Resta saber si la promesa de revisar la documentación extraviada y destinar presupuesto de mantenimiento se traduce en obras efectivas, o si —como advierten los propios estudiantes— el reclamo deberá repetirse nuevamente ante la falta de respuestas.
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