La Ruta Provincial 19, popularmente conocida como «Camino Negro«, que conecta Villa Elisa con Punta Lara, se ha convertido en un símbolo del abandono estatal y la inseguridad en la región de La Plata. Este corredor de aproximadamente 8 kilómetros atraviesa la Reserva de Biósfera Pereyra Iraola, reconocida por la UNESCO, y actualmente permanece en un estado de deterioro crítico que lo hace prácticamente intransitable.
El pasado 4 de noviembre de 2024, un fallo judicial paralizó las obras de reconstrucción impulsadas por la Municipalidad de Ensenada, desatando un complejo debate entre desarrollo urbano y conservación ambiental. La jueza María Fernanda Bisio, del Juzgado en lo Contencioso Administrativo N° 1 de La Plata, ordenó el cese inmediato de todas las tareas que impliquen modificaciones estructurales de la ruta, según informó el portal 0221.
Justicia suspende tala en Camino Negro y exige informes ambientales en Ensenada
Un historial marcado por el crimen

El nombre «Camino Negro» no es casual. Su reputación está directamente ligada a una larga historia de crímenes que encontraron en su desolación el escenario perfecto. Durante la última dictadura cívico-militar, fue utilizado para abandonar los cuerpos de estudiantes secundarios secuestrados, marcando para siempre su geografía.
Los antecedentes criminales más notorios incluyen el hallazgo de la escopeta con la que Ricardo Barreda asesinó a su familia en 1992. En el año 2000, aparecieron los restos de Roxana Dos Santos. Y en 2019, se encontró el cadáver de la odontóloga Gisella Solís Calle, enterrado a la vera de la ruta, según reseñó Infobae.
La falta de iluminación —que alcanza el 100% durante la noche— la ausencia de control policial y el estado de abandono lo convierten en una zona propicia para la actividad delictiva. Es común el descubrimiento de restos óseos y vehículos incinerados, consolidando su reputación como una vía de escape para delincuentes.
Deterioro extremo y peligro constante

El Camino Negro presenta una degradación extrema. La cinta asfáltica es descrita como «virtualmente destruida» e «inexistente» en extensos tramos. Presenta gigantescos baches, grietas profundas y sectores colapsados que obligan a los conductores a realizar maniobras temerarias.
La vegetación salvaje crece directamente sobre la calzada, y la ruta es utilizada como un depósito clandestino de basura, escombros y chatarra. La proliferación de microbasurales es constante, transformando el área protegida en un basural a cielo abierto.
A principios de enero de 2026, un incidente expuso la peligrosidad extrema del lugar. Los hermanos ciclistas Tato y Pablo Valenzuela quedaron atrapados en medio de la traza por una sudestada, con el agua hasta las rodillas y sin posibilidad de recibir asistencia. El episodio, ocurrido el 3 de enero, se viralizó en redes sociales tras ser documentado en video.
«Vimos que estaba la crecida, la gente no se quería meter, se volvían todos y mi hermano me dijo: ‘vamos, ya fue'», relató Tato Valenzuela al portal 0221. El ciclista añadió: «Fueron 15 minutos que, si hoy lo pienso, no lo volvería a hacer. No repetiría lo mismo que hice, te puede salir un bicho o algo de ahí, el agua estaba hasta arriba», según informó Infobae.
El conflicto ambiental

La ubicación de la ruta dentro de la Reserva Natural Integral de Punta Lara, declarada por Ley 11.544, es el epicentro del conflicto legal y político sobre su futuro. El área es considerada «zona roja» de bosque nativo, lo que la califica como intangible según la Ley Provincial de Bosques Nativos (Ley 14.888).
El Municipio de Ensenada, bajo la gestión de Mario Secco, impulsó un proyecto de reconstrucción con una transferencia de $1.350 millones de pesos desde la provincia. Sin embargo, la iniciativa fue frenada por graves irregularidades en el Estudio de Impacto Ambiental (EIA).
Proponen transformar El Camino Negro que une Villa Elisa y Punta Lara en un espacio de ecoturismo
Las ex concejales de la oposición Fernanda Iveli y Carolina Dil, junto con organizaciones ambientalistas, denunciaron que el EIA fue aprobado ilegalmente por el concejo municipal, cuando la potestad exclusiva es del Ministerio de Ambiente provincial según la Ley 11.723.
Entre las deficiencias detectadas se encontraron: autoría dudosa atribuida falsamente a la UNLP cuando fue realizado por una consultora privada; la admisión de tala de árboles nativos para crear un «banco de leña»; y errores tan burdos como mencionar al municipio de Punta Indio en lugar de Ensenada, evidenciando un trabajo de «copiar y pegar».
La Asamblea en Defensa de la Reserva de Biosfera Pereyra Iraola presentó una acción judicial que resultó en la medida cautelar dictada por la jueza Bisio. Según el fallo, reportado por NexoNorte, el Camino Negro forma parte de la Reserva de Biosfera y se encuentra en una zona que requiere máxima protección.
Propuesta de «sendero verde»

Ante la paralización judicial, la ONG Nuevo Ambiente presentó una iniciativa para transformar el tramo en un «Camino o sendero verde», destinado a fomentar el ecoturismo y la conservación.
La propuesta contempla mejorar la traza sin pavimentarla, permitiendo el acceso controlado de guardaparques, policía, bomberos y servicios de emergencia, así como de ciclistas y peatones, pero sin tránsito vehicular irrestricto.
Según la organización, este espacio podría fomentar actividades como avistaje de aves, investigación científica, educación ambiental y turismo ecológico. La ONG sostiene que una reapertura vehicular «afectará sensiblemente al ambiente integral de la Reserva Natural».
Pedido de informes legislativo

El senador provincial Marcelo «Chuby» Leguizamón (bloque Hechos – UCR Identidad) presentó un proyecto de solicitud de informes en enero de 2026, dirigido al Poder Ejecutivo provincial. Los puntos clave incluyen: el estado de transitabilidad y planes de mantenimiento de emergencia; la existencia de proyectos de pavimentación; articulación con el Plan de Manejo de la Reserva de Biósfera; asignación de partidas presupuestarias; y coordinación de acciones de seguridad con el Ministerio de Seguridad.
En sus fundamentos, Leguizamón afirmó: «Ignorar la situación de la Ruta 19 es ignorar el crecimiento demográfico de la región y permitir que el ‘Camino Negro’ siga siendo sinónimo de muerte y olvido administrativo».
Una encrucijada sin resolver
El Camino Negro permanece como un «triángulo ciego» entre Villa Elisa y Punta Lara, un corredor donde convergen la necesidad de infraestructura, la memoria histórica, la inseguridad y la preservación ambiental.
Con el proyecto de reconstrucción paralizado, el área continúa siendo escenario de basurales clandestinos, usurpaciones y actividad delictiva. La situación actual refleja una parálisis administrativa y un conflicto de visiones sobre el futuro de un corredor que, según fuentes locales como Diario Hoy, es estratégico para la conectividad regional.
La pregunta clave permanece abierta: ¿podrá esta cicatriz transformarse en un corredor de memoria y vida, o está condenada a ser el monumento perpetuo al abandono y la indiferencia administrativa?
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