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Cómo es la pelea entre verdes y celestes por lugares en las listas del Congreso

     

Ya hablan con referentes de cada fuerza política y exigirán a los candidatos definir una postura sobre el aborto. Máximo Kirchner, el más demandado. Otra marcha provida.

La batalla entre verdes y celestes, colores que representan el apoyo y el rechazo al aborto legal, no terminó aquella madrugada del 8 de agosto en la que el Senado rechazó la ley para habilitar la interrupción voluntaria del embarazo (IVE), aprobada dos meses antes en Diputados.

Con oficinas en las inmediaciones del Congreso, desde hace un mes sus referentes supervisan las nóminas de legisladores con mandato hasta diciembre y estudian estrategias para acaparar la mayor cantidad de bancas en juego.

Comparten un diagnóstico: no será fácil que este año el tema llegue a los recintos, aun cuando la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito anunció que presentará el proyecto en abril.

Sus legisladores cercanos les aclararon que no hay chances de empujarlo en plena campaña electoral, ni siquiera en el Código Penal que Mauricio Macri enviaría la próxima semana y en uno de sus artículos reduce las penas por detener el embarazo. Como adelantó LPO, será difícil aprobarlo antes del recambio presidencial.

La expectativa, entonces, es volver a debatir sobre el aborto en 2020 en un Congreso que tendrá la mitad de los diputados y un tercio de los senadores recién asumidos. O sea, el desenlace de la próxima votación está sujeto a ese recambio.

Las verdes llamaron a Máximo Kirchner, porque vencen 31 diputados del FpV-PJ que votaron a favor del aborto. Los celestes preparan una campaña en cada provincia.

El laboratorio de ideas de los celestes lo controla la ONG Unidad ProVida, aunque cuando salen a las calles se hacen sentir las tropas evangélicas y, en menor medida, las católicas. Este sábado volvieron a movilizarse en defensa de «las dos vidas», su consigna preferida.

Sobre sus escritorios reposan dos planillas de Excel muy alentadoras. Una señala que 71 de los 129 diputados que abandonan su banca votaron a favor del aborto y sólo 56 pulsaron el botón rojo aquella mañana del 14 de junio, cuando los verdes ganaron por 4 sufragios. Sólo dos no participaron (Emilio Monzó y el detenido Julio De Vido) y se abstuvo la cordobesa Alejandra Vigo.

En el Senado las cuentas son más parejas: se van 12 verdes, 11 celestes y una senadora que se abstuvo (Lucila Crexell). Claro que en esa Cámara el No se impuso por 7 escaños.

En la Campaña repasaron estos números y pusieron manos a la obra. La macrista Silvia Lospennato, convertida en su símbolo por su encendido discurso de cierre en aquella sesión invernal, les advirtió que si no reaccionan las listas en Buenos Aires podrían pintarse de celeste y enterrar la causa por al menos dos años. Ya habría lobbys providas llamando a teléfonos rojos.

La provincia gobernada por María Eugenia Vidal, antiaborto declarada, renueva 35 diputados y 25 apoyaron la IVE el año pasado. Ocho son de Cambiemos, entre ellos los activos militantes Lospennato, Daniel Lipovetzky, Karina Banfi y Alejandro Echegaray.

En las otras provincias grandes los números están más parejos: en la ciudad se van 7 verdes y 5 celestes, en Córdoba 3 y 6 y en Santa Fe 4 y 6. Para no perder terreno, las referentes de la Campaña ya se contactaron con enlaces de la UCR pero no logran llegar a Marcos Peña y menos a su esposa, la periodista y escritora Luciana Mantero, promotora de la IVE.

A fines de abril, están dispuestas a irrumpir en una cumbre sobre las listas legislativas convocada por Máximo Kirchner, una figura clave en esta historia. Por su presión, casi la totalidad de los legisladores del FpV-PJ votó a favor del aborto, pero aun así la ex presidenta desprecia esta grieta, exige hablar lo menos posible del asunto y en una conferencia de Clacso aclaró que en su espacio político verdes y celestes deben convivir en paz.

En diciembre vence el mandato de 31 diputados kirchneristas que respaldaron la IVE el año pasado, 11 en la provincia de Buenos Aires. Y sólo se van 6 que rechazaron la ley. Si en honor a la pluralidad pedida por Cristina las nóminas K se parten en mitades, la pelea para legalizar la interrupción del embarazo sufriría un durísimo revés.

Este sábado hubo marchas provida en todo el país.

Los Provida, además, confían en capturar bancas en provincias con un alto nivel de rechazo a otorgar este derecho pero que aun así tuvieron diputados que lo votaron, como Jujuy (renuevan 3 y sólo 1 celeste), Misiones (1 de 4), Mendoza (2 de 6) y Tucumán (3 de 5).

Para ganar terreno, el Frente Joven, su brazo creativo, prepara la campaña «Votemos mejor», que consiste en difundir en el electorado la posición sobre este asunto de los candidatos a legisladores. La inauguraron en las elecciones locales en Entre Ríos y en junio la repetirá en cada rincón del país.

Esa provincia también elige senadores y se van dos verdes: Pedro Guastavino y Sigrid Kunath. También abandonan su banca duplas del mismo color procedentes de Chaco, Río Negro, Neuquén y Tierra del Fuego.

El Senado es una Cámara muy difícil para las líderes de la Campaña, que recién esta semana consiguieron reunir a los asesores de legisladores afines para conocerse y definir estrategias. En julio, cuando se trató la ley, no lograron un encuentro similar y mucho menos que algún senador las acompañe en las calles.

Un campo fértil que tienen para ganar espacios es la Ciudad de Buenos Aires, cuya paradoja fue contar con una mayoría de la población a favor del aborto y una minoría de legisladores que lo apoyaran.

Finalizan sus mandatos por ese distrito cinco diputados celestes: 3 PRO celestes (Pablo Tonelli, Cornelia Schmidt Liermann y Álvaro González) y dos massistas (Marco Lavagna y Carla Pitiot).

Y dos senadores provida de Cambiemos: Federico Pinedo y Marta Varela. Sus reemplazos, si es que no logran renovar, pueden ser la llave para definir si el aborto es legal en Argentina. A nadie le sobra nada. Y todos hacen sus cuentas. (LPO)