Una fuerte polémica sacude a La Libertad Avanza en Berisso tras la difusión de acusaciones sobre la presunta desaparición de más de 3.5 millones de pesos destinados al pago de fiscales electorales. El señalado como responsable es Gustavo Fabián Lagorio, coordinador del espacio libertario en la ciudad, quien junto a la referente Susana Otalepo salió públicamente a negar los hechos y a denunciar lo que consideran un ataque político motivado por el crecimiento de su fuerza en el distrito.
El conflicto estalló luego de que el medio digital El Correo Gráfico publicara un artículo bajo el título «Escándalo en Berisso: Desaparecen más 3.5 millones destinados a fiscales de La Libertad Avanza y Gustavo Fabián Lagorio, es acusado por la desaparición». La información se replicó rápidamente en otros medios, obligando a los referentes del partido a emitir respuestas urgentes para contrarrestar el impacto de las acusaciones en la opinión pública.
Escándalo en Berisso: Desaparecen más de 3.5 millones destinados a fiscales de La Libertad Avanza
La defensa de Lagorio: «Pagué personalmente a cada fiscal»
En ejercicio de su derecho a réplica ante El Correo Gráfico, Gustavo Fabián Lagorio rechazó de manera contundente las acusaciones de malversación de fondos. El coordinador de La Libertad Avanza en Berisso explicó con detalle el procedimiento que siguió para abonar a los fiscales electorales que trabajaron en las elecciones de septiembre y octubre.
«El dinero de los que fueron fiscales el día lunes, al lunes siguiente de las elecciones, tanto en septiembre como ahora en octubre, cada fiscal cobró lo que se le dijo que iba a cobrar. Me encargué yo de pagar a cada fiscal, ellos traían la credencial y se les pagó lo que se había dicho que se iba a pagar», afirmó Lagorio en su descargo.
El referente libertario subrayó que el proceso de pago se realizó de forma ordenada y transparente, exigiendo a cada fiscal que presentara su credencial para poder recibir el dinero correspondiente. Esta especificación busca transmitir una imagen de control y seriedad en la gestión de los recursos electorales, en contraposición a la narrativa de desorden financiero planteada en las acusaciones.
Lagorio también aprovechó su declaración para desligarse de cualquier motivación personal en su participación política. «Yo en la lista desde el primer momento cuando agarré la coordinación dije que no iba a estar en la lista porque yo no venía por un cargo, sino venía por un proyecto para Berisso y bueno, respeté lo que había dicho en primer momento», señaló, presentándose como un actor político impulsado por ideales antes que por ambiciones de poder.
Susana Otalepo respalda la versión y denuncia «mentiras»

La respuesta de Susana Otalepo, quien fue precandidata por el PRO en 2023 en la lista de Jorge Metz y actualmente milita en La Libertad Avanza, que en su red social menciona que vive en la ciudad de La Plata, no se hizo esperar. A través de sus redes sociales, la dirigente calificó las acusaciones como «mentiras» y una «vergüenza«.
«Que vergüenza que pongan mentiras así. Yo soy fiscal general hace muchos años y jamás borro un grupo hasta que mis fiscales cobran y así fue en las tres elecciones de La Libertad», escribió Otalepo, utilizando su experiencia para dar peso a su testimonio.
La referente libertaria corroboró punto por punto la versión de Lagorio, afirmando que los fiscales efectivamente cobraron «toda la semana después de cada elección» y que, de haberse acercado a verificar, habrían visto «desfilar todos los fiscales de Berisso cobrar».
El cambio de espacio político de Otalepo, quien pasó del PRO a La Libertad Avanza, añade complejidad a su posición actual. Su defensa del manejo de fondos en su nuevo partido puede interpretarse tanto como un testimonio genuino basado en su experiencia como un esfuerzo por demostrar lealtad en su nueva casa política.
El contraataque: campaña de desprestigio por el crecimiento electoral
Más allá de negar las acusaciones, los referentes de La Libertad Avanza en Berisso pasaron rápidamente a la ofensiva, construyendo una narrativa que presenta el escándalo como una respuesta al crecimiento electoral de su espacio en el distrito.
«La Libertad Avanza justamente avanza en Berisso y eso molesta mucho. Y ensucian a todos», afirmó Susana Otalepo en sus redes sociales, sintetizando la tesis central de la contra-narrativa libertaria. Según esta perspectiva, el avance político del espacio se ha convertido en una amenaza para los sectores tradicionales, que recurrirían a la difamación al no poder frenarlos en las urnas.
Esta estrategia de victimización es habitual en la comunicación política de crisis: transforma una acusación de corrupción en una prueba del poder disruptivo de la fuerza emergente. El mensaje implícito es claro: si los atacan, es porque representan un peligro real para el establishment.
Purgas internas y «oportunistas» expulsados
Sin embargo, las declaraciones de Otalepo también revelaron fracturas dentro del propio espacio libertario. Al referirse al edil Daniel del Curto, la dirigente afirmó que «se salió con la contra siendo libertario y por eso lo rajaron», sugiriendo que el origen de las acusaciones podría estar vinculado a conflictos internos.
«Las cosas como son y Berisso es muy chiquito y todos nos conocemos. Solo porque por fin alguien tiene los hue… para rajar a oportunistas que son de cualquiera que gane», agregó Otalepo, en una referencia directa a las purgas que el espacio libertario habría realizado en sus propias filas.
Esta revelación añade una dimensión adicional al conflicto. La narrativa de un ataque externo del peronismo o del establishment se complica cuando se admite que hubo expulsiones internas y que algunos de esos expulsados podrían estar detrás de las denuncias. La ironía no pasa desapercibida: es precisamente Otalepo, una recién llegada del PRO, quien ahora defiende la expulsión de «oportunistas».
La batalla contra los «dinosaurios» de la política
Gustavo Fabián Lagorio enmarcó su proyecto político en una retórica de confrontación directa con lo que llamó «los dinosaurios de la política». «Yo a Berisso llegué para sacar a los dinosaurios de la política que dejaron a Berisso como está. No hace más de 40 años que son siempre los mismos dinosaurios que se están llevando todo lo que es para la gente de Berisso», declaró el coordinador libertario.
Esta narrativa anti-establishment es una herramienta estratégica potente: permite al dirigente galvanizar a su base electoral y desacreditar preventivamente cualquier crítica proveniente de actores políticos tradicionales. Según su lógica, las acusaciones de malversación no serían más que una represalia de esos mismos «dinosaurios» amenazados por el cambio que propone La Libertad Avanza.
Lagorio también denunció lo que consideró un «juego sucio» electoral por parte de sus adversarios. «Sabemos que nos hicieron de todo para que no podamos sacar más votos, nos hicieron una lista con la misma boleta color violeta. Pero bueno, sabemos lo que es el peronismo en Berisso, el peronismo, el kirchnerismo«, afirmó.
Esta acusación sobre la creación de listas confusas con boletas del mismo color busca construir un patrón de persecución: si sus oponentes estuvieron dispuestos a engañar a los votantes de esa manera, ciertamente estarían dispuestos a fabricar un escándalo financiero para perjudicarlos.
Resultados electorales y proyección al 2027
Lejos de mostrarse debilitados por la controversia, los líderes libertarios en Berisso utilizaron la oportunidad para proyectar confianza y reafirmar sus ambiciones políticas a largo plazo.
Lagorio citó los resultados de las elecciones de octubre como prueba de la validez de su gestión y del crecimiento de su espacio. «Se dieron los resultados reales ahora en las elecciones de octubre. Como yo le dije a otro medio, que se iba a ver la realidad de lo que votaba la gente, se vio en septiembre», señaló el coordinador.
El dirigente destacó que a pesar de las supuestas trabas y el «juego sucio» de sus adversarios, La Libertad Avanza quedó a solo «4.000 votos de diferencia» de sus competidores. Esta cifra es presentada como un veredicto popular que invalida cualquier intento de desprestigio y valida su liderazgo en el distrito.
Pero la declaración más audaz llegó cuando Lagorio fijó el objetivo máximo de su proyecto político: «En el 2027 vamos a pelear la intendencia«. Esta afirmación, en medio de la controversia, constituye un desafío directo al poder político tradicional de Berisso y envía un mensaje claro: las acusaciones no detendrán un proyecto que tiene la vista puesta en el máximo cargo ejecutivo local.
«Acá la idea es trabajar, trabajar para sacar a Berisso adelante y no venir por un cargo, sino venir por levantar Berisso, que ese es mi objetivo. Y venimos creciendo mucho», concluyó Lagorio, cerrando su descargo con una proyección de fortaleza y determinación.
El contexto político local
Para entender la magnitud de este conflicto es necesario situar a La Libertad Avanza en el contexto político de Berisso. La ciudad, ubicada en el Gran La Plata, ha estado tradicionalmente dominada por el peronismo durante décadas, como el propio Lagorio reconoce al hablar de «40 años» de los mismos actores políticos.
La irrupción del espacio libertario representa un desafío inédito para esa hegemonía. Los resultados electorales mencionados por los referentes del partido, con una diferencia de apenas 4.000 votos, sugieren que efectivamente han logrado posicionarse como una alternativa competitiva en el distrito.
Este crecimiento, sin embargo, no ha estado exento de tensiones. El cambio de bando de Susana Otalepo, quien pasó del PRO a La Libertad Avanza, ejemplifica los movimientos y reacomodos que atraviesan el espectro político local. Su mención de las expulsiones de «oportunistas» revela que el proceso de consolidación del espacio libertario ha implicado también depuraciones internas.
Las versiones en pugna
El núcleo del conflicto radica en dos narrativas completamente opuestas e irreconciliables sobre un mismo hecho: el manejo de los fondos electorales destinados al pago de fiscales.
Por un lado, el trascendido inicial publicado por El Correo Gráfico plantea la «desaparición» de más de 3.5 millones de pesos y señala directamente a Gustavo Fabián Lagorio como responsable. Esta versión implica un caso de malversación de fondos que, de comprobarse, constituiría un hecho grave de corrupción.
Por otro lado, la defensa de los referentes libertarios presenta un escenario completamente diferente: los fiscales cobraron en tiempo y forma, el proceso fue ordenado y transparente, y las acusaciones responderían a una campaña de desprestigio motivada políticamente por el crecimiento electoral de La Libertad Avanza en Berisso.
Entre ambas versiones no hay puntos de contacto. Una debe ser verdadera y la otra falsa, o al menos una debe contener una distorsión significativa de los hechos. La pregunta central permanece sin respuesta definitiva: ¿hubo realmente un problema en el manejo de los fondos o se trata de una operación política para dañar a un espacio en ascenso?
El rol de los medios y la opinión pública
El caso también pone de relieve el papel de los medios de comunicación locales en la construcción de narrativas políticas. El Correo Gráfico, medio que publicó un trascendido de un off the record original, se convirtió en el catalizador de una controversia que rápidamente se expandió a otros espacios informativos y a las redes sociales.
La respuesta de La Libertad Avanza, principalmente a través de redes sociales y del derecho a réplica, muestra una estrategia de comunicación política contemporánea: la inmediatez en la respuesta, la apelación directa a la ciudadanía sin intermediarios, y la construcción de una contra-narrativa que no solo niega sino que invierte las acusaciones.
La batalla, por lo tanto, no se libra únicamente en términos legales o administrativos, sino fundamentalmente en el campo de la percepción pública. El resultado dependerá en gran medida de cuál de las dos narrativas logre imponerse en la mente de los votantes de Berisso.
Implicaciones para el futuro político local
Independientemente de cuál sea la verdad sobre el manejo de los fondos electorales, este episodio ya ha dejado consecuencias en el panorama político de Berisso.
En primer lugar, ha expuesto públicamente las tensiones internas de La Libertad Avanza. Las menciones a expulsiones y conflictos con ex militantes revelan que el proceso de construcción del espacio no ha sido armónico y que existen facciones descontentas.
En segundo lugar, ha puesto en evidencia el nivel de confrontación que caracteriza la disputa política en el distrito. La retórica de «dinosaurios», «oportunistas» y «juego sucio» sugiere un clima de alta polarización donde la moderación y el diálogo parecen ausentes.
En tercer lugar, ha establecido un precedente para la campaña de 2027. Si Lagorio y su espacio efectivamente disputan la intendencia, este episodio será sin duda utilizado por sus adversarios, mientras que los libertarios lo presentarán como prueba de que representan una amenaza real para el establishment.
Las preguntas sin respuesta
Varios interrogantes permanecen abiertos y requerirían investigación adicional para ser respondidos:
¿Existen registros documentales que puedan comprobar o refutar el pago a los fiscales electorales? ¿Hubo alguna denuncia formal ante la justicia electoral o se trata solo de acusaciones que trascendió en este medio? ¿Tiene alguna vinculación con los expulsados del frente libertario mencionados por Otalepo o con otros sectores políticos?
Estas preguntas, de momento, carecen de respuestas públicas verificables. Lo que sí queda claro es que el episodio ha generado una grieta de desconfianza que difícilmente se cierre en el corto plazo.
La estrategia de comunicación libertaria
Más allá de los hechos concretos, resulta relevante analizar la estrategia comunicacional desplegada por los referentes de La Libertad Avanza en Berisso para enfrentar la crisis.
En primer lugar, la inmediatez de la respuesta fue clave. Tanto Lagorio como Otalepo reaccionaron de forma rápida, evitando que la narrativa de la acusación se instalara sin contestación durante días.
En segundo lugar, optaron por la negación categórica y detallada. No se limitaron a decir «no es verdad», sino que explicaron el proceso de pago con especificaciones como la presentación de credenciales y los días exactos en que se realizaron los pagos.
En tercer lugar, ejecutaron un contraataque que transformó la acusación en una prueba de su poder disruptivo. «Nos atacan porque estamos creciendo» es un mensaje que refuerza la identidad del espacio como fuerza antisistema y galvaniza a sus seguidores.
En cuarto lugar, aprovecharon la oportunidad para proyectar hacia el futuro, anunciando su candidatura a la intendencia en 2027 y demostrando que no se dejan amedrentar por la controversia.
Esta estrategia, típica de las nuevas derechas populistas, prioriza la construcción de una narrativa de victimización y combate que resulta efectiva para consolidar bases de apoyo, aunque puede profundizar la polarización política.
Consideraciones finales
El caso de La Libertad Avanza en Berisso ilustra las complejidades de la política contemporánea en Argentina. Combina elementos clásicos —acusaciones de corrupción, disputas por el poder local, conflictos internos— con dinámicas nuevas propias de la era digital y de la irrupción de fuerzas políticas antisistema.
La verdad sobre los fondos electorales quizás nunca se establezca de manera definitiva si no hay una investigación judicial que aporte pruebas concluyentes. En ausencia de esas pruebas, la disputa se resolverá en el terreno de las percepciones, donde cada sector defenderá su versión y buscará convencer a la mayor cantidad posible de votantes.
Lo que resulta innegable es que Berisso se ha convertido en un campo de batalla política donde La Libertad Avanza busca consolidarse como alternativa al peronismo tradicional. El camino hacia la intendencia 2027 que proyecta Lagorio estará marcado por este episodio, que sus adversarios intentarán usar como prueba de improvisación o corrupción, mientras que el espacio libertario lo presentará como evidencia del poder de fuego que despierta su crecimiento.
El desenlace de esta controversia y su impacto electoral real solo podrán evaluarse en las próximas contiendas. Mientras tanto, Gustavo Fabián Lagorio y Susana Otalepo han dejado claro que no piensan dar un paso atrás y que consideran este conflicto como una confirmación de que están en el camino correcto para desafiar a los «dinosaurios» que, según su visión, han gobernado Berisso durante décadas.
La ciudad del Gran La Plata, con su larga historia peronista, será testigo en los próximos años de una batalla política que este episodio ha anticipado: el choque entre una fuerza tradicional arraigada y una insurgencia libertaria que promete cambio y que no parece dispuesta a retroceder ante las acusaciones, sean estas fundadas o no.
Declaraciones completas
Gustavo Fabián Lagorio (Derecho a réplica ante El Correo Gráfico)
«No, el dinero de los que fueron fiscales el día lunes, al lunes siguiente de las elecciones, tanto en septiembre como ahora en octubre, cada fiscal cobró lo que se le dijo que iba a cobrar. Me encargué yo de pagar a cada fiscal, ellos traían la credencial y se les pagó lo que se había dicho que se iba a pagar. Y después lo de la lista, no, yo en la lista desde el primer momento cuando agarré la coordinación dije que no iba a estar en la lista porque yo no venía por un cargo, sino venía por un proyecto para Berisso y bueno, respeté lo que había dicho en primer momento.
Yo a Berisso llegué para sacar a los dinosaurios de la política que dejaron a Berisso como está. No hace más de 40 años que son siempre los mismos dinosaurios que se están llevando todo lo que es para la gente de Berisso. Entonces, nada, venimos por un cambio y vamos a tratar de lograr el cambio. Y el espacio está creciendo mucho. La verdad, contento, se está trabajando mucho y bueno, se dieron los resultados reales ahora en las elecciones de octubre.
Como yo le dije a otro medio, que se iba a ver la realidad de lo que votaba la gente, se vio en septiembre. Sabemos que nos hicieron de todo para que no podamos sacar más votos, nos hicieron una lista con la misma boleta color violeta. Pero bueno, sabemos lo que es el peronismo en Berisso, el peronismo, el kirchnerismo. Entonces, nada, acá la idea es trabajar, trabajar para sacar a Berisso adelante y no venir por un cargo, sino venir por levantar Berisso, que ese es mi objetivo. Y venimos creciendo mucho, ahora en esta última elección quedamos a 4.000 votos de diferencia. Así que nada, en el 2027 vamos a pelear la intendencia. Se manda un abrazo grande. Cualquier cosa, a disposición.»
Susana Otalepo (Publicación en redes sociales)

«Que vergüenza que pongan mentiras así. Yo soy fiscal general hace muchos años y jamás borro un grupo hasta q mis fiscales cobran y así fue en las tres elecciones de la libertad dejen de inventar si se hubieran acercado hubieran visto desfilar todos los fiscales de Berisso cobrar toda la semana después de cada elección. Del Curto que casualidad creo se salió con la contra siendo libertario y x eso lo rajaron las cosas como son y Berisso es muy chiquito y todos nos conocemos. La libertad avanza justamente avanza en Berisso y eso molesta mucho. Y ensucian a todos. Solo porque x fin alguien tiene los hue… para rajar a oportunistas que son de cualquiera que gane…gente aunque moleste hay orden hay mucha gente y van perdiendo gente de a poco y eso es lo q molesta.»
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