La Provincia de Buenos Aires, bajo la gestión de Axel Kicillof, cerró este miércoles un nuevo aumento salarial docente del 7% escalonado con los gremios estatales y de la Ley 10430, luego de semanas de tensión paritaria que incluyeron el primer paro provincial en seis años de mandato.
El incremento se aplicará en dos tramos: un 5% en julio y un 2% en agosto, ambos calculados sobre los haberes de junio. La cifra llega después de que la administración bonaerense ofreciera inicialmente un 2,5%, propuesta que los gremios rechazaron de plano sin siquiera someterla a consulta de las bases.
Un aumento salarial docente que no cierra la brecha inflacionaria

Para los vecinos de Berisso, La Plata y Ensenada, la noticia impacta de manera directa: miles de docentes y trabajadores estatales de la Región Capital verán reflejado el nuevo esquema en sus haberes de julio, aunque el propio sector reconoce que el número está lejos de recomponer el poder adquisitivo perdido frente a la inflación acumulada.
El ministro de Economía provincial, Pablo López, celebró el cierre de la negociación: «Estamos muy satisfechos por haber llegado una vez más a un acuerdo salarial con los representantes gremiales», sostuvo el funcionario, quien remarcó el esfuerzo de la gestión de Kicillof en materia salarial.
Sin embargo, la letra chica del acuerdo revela un panorama más complejo. Según difundió Infobae, el cierre de esta paritaria no fue un hecho aislado, sino la consecuencia directa de un paro estrictamente provincial con un 95% de acatamiento estimado por los propios gremios, la primera medida de fuerza de ese alcance desde que Kicillof asumió la gobernación.
El antecedente: un paro histórico y una oferta rechazada
El conflicto escaló el 3 de julio, cuando el Gobierno bonaerense ofreció apenas un 2,5% de incremento para julio. Los gremios que integran el Frente de Unidad Docente Bonaerense —SUTEBA, FEB, UDOCBA, AMET y UDA— rechazaron la propuesta sin margen de negociación, lo que derivó en el paro del 1 de julio en las escuelas públicas de la provincia.
Recién después de esa medida de fuerza, la gestión de Kicillof mejoró la oferta hasta el 7% actual, que terminó siendo aceptado por la mayoría de las asociaciones gremiales, aunque con matices. SUTEBA avaló el acuerdo por amplia mayoría, mientras que la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB) lo aprobó con un margen mucho más ajustado, según reconoció su titular, Liliana Olivera.
Cifras concretas: cuánto cobrarán los docentes bonaerenses

De acuerdo con datos difundidos por Ámbito Financiero, el impacto del aumento salarial docente varía según el cargo: un maestro de grado con diez años de antigüedad pasará a cobrar $990.793 en julio, mientras que un preceptor percibirá $855.757. Los docentes que dicten clases bajo la modalidad de quinta hora llegarán a $1.236.347, y un profesor con mayor carga horaria alcanzará los $1.348.905.
Estas cifras confirman que, pese al aumento, buena parte de la planta docente bonaerense continúa por debajo de la inflación acumulada en lo que va del año, un dato que profundiza el reclamo salarial en toda la Región Capital.
Ley 10430: planta permanente y mesas técnicas
El acuerdo con el sector estatal, encuadrado en la Ley 10430, contempla el pase a planta permanente de más de 8.000 trabajadores contratados que ingresaron entre 2024 y 2025.
El ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, defendió el alcance del entendimiento: «Este acuerdo tiene un fuerte valor político porque fue una propuesta integral», remarcó el funcionario, en referencia a los puntos que exceden lo estrictamente económico.
Violencia escolar: una adenda paritaria bajo la lupa
Uno de los ejes que motorizó el reclamo docente en las últimas semanas fue la violencia e inseguridad en las escuelas bonaerenses. El acuerdo incorpora una Adenda al Acuerdo Paritario de Prevención, Erradicación, Resguardo y Reparación por hechos de violencia y acoso hacia el personal docente, que crea una Mesa Ad Hoc para tratar los casos graves y lanza la campaña «Cuidemos a quienes enseñan».
Un conflicto que no cierra del todo
Pese al acuerdo, no todo el sector docente bonaerense quedó conforme. Un sector de la Asociación de Maestros de la provincia, gremio ajeno a las paritarias oficiales, ratificó un paro docente de 48 horas para el martes 14 y el miércoles 15 de julio, señal de que el conflicto salarial dista de resolverse por completo.
Para Berisso, La Plata y Ensenada, donde la actividad educativa concentra a miles de familias, la continuidad de las clases quedará condicionada por la disputa entre el Gobierno provincial y los sectores gremiales que consideran insuficiente el nuevo esquema salarial.
El próximo capítulo de la negociación paritaria ya tiene fecha: ambas partes acordaron reabrir las conversaciones en septiembre, cuando deberán definir si el 7% actual alcanza para sostener el poder adquisitivo docente o si la Región Capital enfrentará un nuevo ciclo de reclamos y medidas de fuerza en las aulas.
Impacto directo en Berisso, La Plata y Ensenada
Más allá de la discusión política en La Plata, el nuevo aumento salarial docente repercute de manera concreta en la vida cotidiana de miles de familias de la Región Capital. Los establecimientos educativos de Berisso y Ensenada, que dependen directamente de la Dirección General de Cultura y Educación provincial, replicarán el esquema del 7% escalonado sin margen de negociación local.
En los distritos escolares de la zona, gremios de base ya adelantaron que monitorearán el cumplimiento efectivo del pago en los tiempos anunciados. La preocupación central pasa por si el 5% de julio y el 2% de agosto logran acompañar el costo de vida, en una región donde alquileres y alimentos continúan en alza sostenida.
Distintas voces del sector educativo local remarcaron que, si bien valoran la Adenda contra la violencia escolar, el reclamo de fondo sigue siendo salarial: la brecha entre lo que perciben los docentes bonaerenses y el costo real de vida en el Gran La Plata continúa siendo, para buena parte del sector, la principal fuente de malestar.
En este contexto, el nuevo aumento salarial oficializado esta semana funciona como un paliativo transitorio antes de la reapertura paritaria de septiembre, fecha en la que se definirá si la gestión de Kicillof profundiza la recomposición o si el conflicto docente vuelve a escalar en las escuelas de Berisso, La Plata y Ensenada.
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