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«¡Felices pascuas! ¡La Casa está en orden!»

(Por Miguel Ángel de Renzis) _ En el año 325, en el primer Concilio Ecuménico de Nicea se estableció que la Semana Santa comenzaría con el primer domingo de luna llena después del equinoccio del 21 de marzo.

En ese Concilio se decidió que Semana Santa puede caer entre el 22 de marzo al 25 de abril.

En el año 1987 la Semana comenzó el 19 de abril, y un levantamiento carapintada llevó a urgentes negociaciones del entonces presidente radical Raúl Ricardo Alfonsín Foulkes.

A su regreso de Campo de Mayo y ante una multitud en Plaza de Mayo, el presidente exclamó: “He conversado con ellos, muchos son héroes de Malvinas, y podemos irnos tranquilos. ¡Felices Pascuas! La casa está en orden”.

Desde el regreso de la democracia a nuestros días nunca estuvo en orden. Alfonsín, igual que Yrigoyen, Frondizi, Illia y De la Rua, tampoco terminó su mandato.

Hay una constante histórica que los radicales nunca terminaron, salvo en el primer periodo de Yrigoyen y el segundo de Alvear.

Después del estrepitoso fracaso de la Alianza se reciclaron en un frente electoral llamado Cambiemos. Al decir de un boina blanca, optaron por el proyecto unionista de los recordados gorilas Zavala Ortiz, Mathov, Santander y la intransigencia nacional hoy sangra, disconformes de sostener a Macri.

La casa no estuvo en orden porque Alfonsín tenía de asesor a Raúl Prebisch que también lo fue de otro radical, Eugenio Blanco, ministro de economía de la fusiladora cuando nos hicimos socios del Fondo Monetario Internacional.

De la Rua, para no irle en zaga, tuvo a José Luis Machinea, denunciado en la causa Olmos como uno de los responsables del mayor endeudamiento argentino.

Y tampoco estuvo en orden cuando Macri nombró al principal endeudador, Caputo, que al mejor estilo de Rivadavia firmó deuda a 100 años, e hizo comprar los papeles a fondos de inversiones con los que está vinculado.

La casa no está en orden cuando el gabinete nacional tiene el dinero en el exterior y le pide sacrificios al pueblo argentino.

Nunca estuvo en orden. Alfonsín nos mintió.

En estas Pascuas de Resurrección debemos invocar a las fuerzas nacionales que luchan contra la antipatria, responsables de la vergonzosa desmalvinización, iniciada por los procesistas, agigantadas por Alfonsín y la Coordinadora, desorientadas con Menem y Di Tella regalando ositos a los kelpers, entregada con De la Rua que pretendió cerrar las bases antárticas cuando estaban al acecho los ingleses, traicionada en el gobierno de Cristina con el nombramiento de una británica como Directora Nacional en el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, hija de un empleado de la embajada británica, Andrés Fedelman, con más de 20 años en el servicio de la inteligencia inglesa. Su hija, Natalia Laura Fedelman fue nombrada violando la ley 25164, que pide para cargos públicos que los ciudadanos sean argentinos o nacionalizados.

Esto ocurrió cuando Nilda Garré, la ex comandante Teresa de Montoneros, era ministro.

También durante el gobierno de Cristina se le entregó por 50 años una base en Neuquén a los chinos. Y en este momento se le está por entregar otra base en San Juan de control satelital.

La casa no está en orden con el gobierno pro británico de Macri, cómplice con el bloqueo aeronáutico de quienes nos roban el territorio, el petróleo y la pesca.

Porque la casa no está en orden, que estas Pascuas de Resurrección nos sirvan a todos para ordenarla.
¡Felices Pascuas! Y especialmente a los veteranos de Malvinas.

Porque la Patria vive, la Patria exista y la Patria triunfará.

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Análisis - Opinión Nacionales Política

»De dónde venimos»

(Por M. A. De Renzis)* Somos los deudos de la deuda. Empezó con el primer presidente argentino, un sirviente británico llamado Bernardino Rivadavia, cuando efectuó el acuerdo para el empréstito de la Baring Brothers en 1824.

Los ingleses supuestamente prestaron un millón de libras esterlinas y quedamos históricamente vinculados a la banca de los piratas.

Los usureros nos cobraron intereses por este endeudamiento durante 81 años y no ingresó una sola libra. No fue un préstamo. Fue una estafa.

Durante el siglo XIX y la presidencia de otro masón y probritánico, Bartolomé Mitre, se contrajeron numerosos empréstitos adicionales, que llegaron hasta la presidencia de Julio Argentino Roca, todos sin excepción con el país de los piratas.

Entrado el siglo XX se firmó otro tratado ignominioso conocido como Roca – Runciman donde ellos se llevaban nuestras carnes y nosotros abríamos las importaciones a todo lo que ellos fabricaban.

Se llevaban la carne, pero no nos pagaban. Lo aplicaban a cancelación de deuda.

Con la llegada de Juan Domingo Perón a la presidencia argentina, por primera vez en la historia en 1947 se repatrió la totalidad de la deuda externa y se prepararon las condiciones para la independencia económica, consagrada en la Constitución de 1949
.
Hasta el golpe de 1955 financiado desde Londres, Perón había nacionalizado los teléfonos, el transporte, los ferrocarriles, el Banco Central y además había efectuado 120.000 obras públicas.

Y la Marina Mercante Argentina era la cuarta flota del mundo.

A su caída la Argentina era país acreedor donde nos debían países como España, Holanda, Israel, por nombrar solo algunos, gran cantidad de dinero por productos exportados.

La “fusiladora” de Rojas y Aramburu pusieron al radical Eugenio Blanco en el Ministerio de Economía y el nefasto Raul Prebisch asesoró para que nos hiciéramos socios del Fondo Monetario Internacional.

Desde entonces y hasta el regreso del peronismo en 1973 el país de acreedor había pasado otra vez a ser deudor.

Cuando Cámpora y Solano Lima se hicieron cargo del gobierno la deuda externa era de 11.000 millones de dólares. La “fusiladora”, Frondizi, Illia y la Revolución Argentina, con Ongania, Levinsgston y Lanusse, habían hecho su parte.

En 1976 María Estela Martínez de Perón había bajado la deuda externa a 8000 millones. Además promulgó la Ley de Contrato de Trabajo, donde los obreros y trabajadores alcanzaron altos salarios y la pobreza en el país era del 3%.

Pero además nacionalizó las bocas de combustible, sacándole una caja a la Shell y a la Esso, y todas las bocas de consumo eran de la estatal YPF, dejándole para las petroleras extranjeras el cateo, no la caja más fácil.
Aerolíneas Argentinas por ese entonces efectuaba vuelos transpolares a Tokio sin pasar por Los Angeles, y con un increíble ahorro de combustible.

Eran muchas cosas. No lo pudieron soportar y otra vez el golpe.

El Proceso llevó la deuda externa a 40.000 millones de dólares y desde el regreso a la democracia, donde otra vez apareció Raúl Prebisch como asesor de Alfonsín, pasamos de los Martínez de Hoz y Alemann a los José Luis Machinea y Domingo Felipe Cavallo, grandes embusteros y hacedores acelerados del endeudamiento.

Menem duplicó lo de Alfonsín y De la Rua hizo el desastre más grande en el menor tiempo. Se fundió en dos años la venta de las joyas de la abuela producto de las privatizaciones, se comió 200.000 millones de dólares del blindaje y el megacanje. Y permitió el robo más descarado de la historia bancaria, donde en camiones de caudales los banqueros se robaron el ahorro argentino.

Después de la transición de Duhalde, Kirchner recibió el país con casi 200.000 millones de deuda, y Cristina lo entregó con esa deuda más 200.000 millones de intereses pagados.

Macri, en un año, la aumentó en 65.000 millones de dólares, reemplazando el sistema del gobierno anterior que emitía pesos, emitiendo letras.

Aumentó el déficit fiscal, avaló el endeudamiento de la Ciudad de Buenos Aires y la provincia, y por primera vez el Banco Provincia salió al mercado a tomar deuda.

Pero además el presidente en la primer reunión con los gobernadores les dijo que el gobierno nacional avalaría los endeudamientos de las provincias.

Igual que como ocurrió durante el Proceso, creció el endeudamiento de las empresas privadas, y bueno es recordar que Cavallo, cuando era funcionario de la dictadura, nacionalizó la deuda privada que pagamos todos los argentinos. Entre ella estaba la del Grupo Macri.

Sin temor a equivocarnos entre la deuda interestatal, las provinciales, municipales, nacional, publica, la externa y la privada, el país supera los 400.000 millones de dólares.

Es decir, cada uno de los que lee este mensaje debe 10.000 dólares.

Es imposible que vuelva, porque ya no está.

Es imposible soñar con él.

Pero permítanme terminar esto con un grito de corazón: Perón, Perón,¡que grande sos!.

En memoria del patriota Alejandro Olmos.

*Periodista – conductor de De Renzis Ayer y Hoy por Radio Belgrano AM 650 de lunes a viernes de 6 a 9 de la mañana.