El aumento salarial en Berisso otorgado a los trabajadores municipales quedó fijado en apenas $768,82 mensuales, una cifra que el gremio disidente Lista Celeste y Blanca calificó de «burla institucional» en medio de una inflación que sigue erosionando el poder de compra de los agentes públicos del distrito.
La suma, correspondiente a la paritaria de agosto de 2026, se conoció esta semana entre empleados municipales que describieron el depósito como un insulto disfrazado de recomposición. Con ese monto no se puede comprar ni siquiera un kilo de pan, cuyo precio promedia entre $3.000 y $4.000 en los comercios de barrio.
El aumento salarial Berisso llegó bajo un silencio llamativo de los tres gremios con representación en la mesa paritaria municipal: el Sindicato de Trabajadores Municipales de Berisso (STMB), ATE y UPCN, todos alineados con la gestión del intendente Fabián Cagliardi.
Lo que se puede comprar con $768,82
La comparación con la góndola expone la magnitud del deterioro salarial. Según el relevamiento difundido por los propios trabajadores municipales, estos son algunos de los productos que hoy equivalen al aumento recibido:
- 1 pan blanco, sin llegar al kilo completo
- Medio litro de leche entera
- 1 huevo suelto
- 1 papa
- Media cebolla
- Media pastilla de jabón de tocador
- 1 caramelo
Ningún artículo de la lista alcanza la unidad completa de un producto básico de consumo diario. El aumento mensual, para un trabajador de planta, no cubre el desayuno de una sola persona.

La brecha con la canasta básica
El contraste con el costo de vida real profundiza el reclamo. De acuerdo con el último relevamiento del INDEC difundido por iProfesional, una familia de cuatro integrantes necesitó $1.531.473 para superar la línea de pobreza en el Gran Buenos Aires durante junio de 2026, con una variación interanual del 35,7% en la Canasta Básica Total.
Frente a esa referencia, un trabajador municipal ingresante en Berisso percibe alrededor de $1.100.000, según denuncian fuentes gremiales. El aumento salarial Berisso de $768,82 representa, en ese escenario, una fracción mínima frente a la brecha que separa al salario municipal de la canasta básica familiar.
La distancia entre el bolsillo del trabajador y el costo real de vida no se cierra con incrementos de esta magnitud. Cada mes que pasa sin una recomposición de fondo amplía la brecha entre lo que gana un empleado municipal y lo que necesita para no caer en la indigencia.
Antecedente de conflicto gremial en el distrito
El vínculo entre el municipio de Berisso y sus trabajadores tiene antecedentes de tensión salarial que se repiten con distintas gestiones. El Sindicato de Trabajadores Municipales de Berisso, fundado el 19 de noviembre de 1957, es la entidad de primer grado que representa a los agentes de planta permanente, transitoria y contratada del distrito, según consta en su estatuto social inscripto ante el Ministerio de Trabajo.
Esa trayectoria gremial contrasta, según la Lista Celeste y Blanca, con la conducción actual del sindicato, a la que acusan de no cerrar una paritaria anual clara desde hace varios períodos y de guardar silencio ante ofertas salariales que calificaron de irrisorias.
El distrito ya vivió capítulos de conflicto abierto por este mismo motivo. En 2017, los municipales de Berisso llegaron a un paro por tiempo indeterminado ante el incumplimiento de una oferta salarial consensuada, un antecedente que hoy los trabajadores recuerdan al comparar la magnitud del reclamo con la respuesta que reciben de las sucesivas gestiones municipales.
Denuncian opacidad en las negociaciones
El referente de la Lista Celeste y Blanca, Darío Bautista, cuestionó la falta de transparencia en la mesa paritaria municipal. Según su testimonio, en gestiones anteriores los aumentos se discutían con cuadros comparativos sector por sector, distribuidos en un 50% al básico y un 50% a asignaciones que también beneficiaban a jubilados y pensionados municipales.
Bautista sostuvo que «la conducción actual del sindicato trabaja para los de arriba y no para el trabajador de a pie», en referencia a la falta de resistencia gremial frente al monto ofrecido por el Ejecutivo municipal.
La crítica se extiende a los pasivos: jubilados y pensionados municipales quedan, según el dirigente, todavía más rezagados frente a la inflación al no contar con una estructura paritaria que actualice sus haberes con la misma frecuencia que a los activos.
El impacto en la dignidad del trabajador
El sentimiento generalizado entre activos y pasivos del municipio es de falta de respeto institucional, según se desprende de los propios materiales de denuncia gremial que circulan en el distrito. La precarización del empleo municipal, sostenida por salarios que no alcanzan para cubrir lo básico, es señalada como un problema estructural y no coyuntural.
La situación golpea con particular dureza a los trabajadores que recién ingresan a la planta municipal, quienes perciben los salarios más bajos de la escala y quedan más expuestos a la brecha frente a la canasta básica. Para ese segmento, cualquier incremento que no acompañe el ritmo de la inflación mensual implica una pérdida directa e inmediata de poder adquisitivo.
Los jubilados y pensionados municipales enfrentan un cuadro todavía más desfavorable: sin una estructura paritaria que actualice sus haberes con la misma periodicidad que a los trabajadores activos, sus ingresos quedan sistemáticamente rezagados frente a la inflación mensual.
Contradicción política en la gestión de Cagliardi
El aumento salarial Berisso expone además una contradicción en el discurso del intendente Fabián Cagliardi, confirmado como jefe comunal del distrito por Letra P, alineado con el espacio de Axel Kicillof dentro del peronismo bonaerense.
Mientras la gestión municipal se posiciona públicamente en contra del ajuste nacional impulsado por Javier Milei, la política salarial aplicada puertas adentro del municipio replica, según los propios trabajadores, la misma lógica de austeridad que dice combatir en el plano discursivo.
Esa distancia entre el discurso y la decisión presupuestaria es señalada como el núcleo del malestar: el municipio critica el ajuste nacional mientras aplica una pauta salarial que los propios empleados describen como de subsistencia.
Lo que viene: paritaria y el horizonte de 2027
El malestar entre los trabajadores municipales no se limita al reclamo salarial inmediato. La Lista Celeste y Blanca ya proyecta disputar la conducción del Sindicato de Trabajadores Municipales de Berisso con la consigna de recuperar la transparencia en las negociaciones paritarias.
El horizonte de las elecciones sindicales, sumado al calendario electoral de 2027, coloca al conflicto salarial de Berisso en un terreno que combina la urgencia alimentaria inmediata con una disputa de representación gremial que recién empieza.
La pregunta que queda flotando entre los empleados municipales es si un aumento de $768,82 alcanzará para sostener la paz social en el distrito, o si terminará convirtiéndose en el punto de partida de un conflicto salarial de mayor escala en los próximos meses.
Mientras tanto, la agenda gremial de Berisso queda marcada por dos frentes simultáneos: la exigencia de una recomposición salarial acorde a la inflación real y la disputa interna por la conducción del sindicato que representa a los trabajadores municipales del distrito.
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