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Ingeniería puso primera para la creación de un polo tecnológico automotriz

Autoridades de la Facultad de Ingeniería de la UNLP lo anunciaron durante la “XII Jornada de Mecánica Aplicada a la Competición”. El objetivo es brindar asistencia a la industria y promover el desarrollo de tecnologías e investigación en el rubro automotriz. En el encuentro, el Departamento de Mecánica inauguró equipamiento para ensayos de potencia de vehículos y motores.

Con profesionales altamente capacitados y un laboratorio especialmente equipado, la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) proyecta la conformación de un polo tecnológico automotriz. El objetivo es brindar asistencia a la industria y promover el desarrollo de tecnologías e investigación en dicho rubro. Así lo anunciaron hoy autoridades de la Unidad Académica durante la “XII Jornada de Mecánica Aplicada a la Competición”. En el encuentro, se inauguraron bancos de pruebas para medir la potencia de vehículos y motores, estándar y de competición.

Durante la apertura, el decano de Ingeniería Horacio Frene expresó que “es un orgullo para el Departamento de Mecánica y para la Facultad que nuestros recursos humanos puedan explotar al máximo el potencial de estos bancos de pruebas. La inauguración de estos equipos es un sueño concretado”.

Por su parte, el director ejecutivo del Departamento de Mecánica, Ramón Galache sostuvo que “el Banco de Rodillos inerciales y el Banco de Prueba de Motores consistente en un Freno de Corrientes Parásitas, han sido objetos de una planificaciónón desde hace tiempo. Nos va a permitir, además de realizar los ensayos correspondientes, lograr en un tiempo prudencial conformar un polo tecnológico que pueda asistir a la industria automotriz en general y promover desarrollos de tecnologías e investigación en dicho campo, formando profesionales idóneos en las materias que abarcan a esta industria particular”.

Para el ingeniero, la Facultad de Ingeniería junto a la UTN Facultad Regional La Plata podrían trabajar en la creación del polo tecnológico. “Actualmente, existe uno en Córdoba. Nosotros podríamos crear uno para la capital de la provincia de Buenos Aires”, afirmó.

El nuevo instrumental fue instalado en la Unidad de Investigación, Desarrollo, Extensión y Transferencia (UIDET) Ingeniería Aplicada en Mecánica y Electromecánica (IAME). El ingeniero Gastón Pary, integrante de la unidad, detalló que el Banco de Prueba de Motores sirve para “medir potencia, torque del motor, rendimiento volumétrico y consumo específico de combustible. La idea es poder realizar prácticas de laboratorio con las cátedras como tareas de investigación. Mientras que el Banco de Rodillos permite medir la potencia que el auto está transmitiendo al piso, contemplando las pérdidas mecánicas del sistema de transmisión”.

Pary añadió que “el Banco de Prueba de Motores admite una potencia máxima de 350 HP y un régimen máximo de giro de 10 mil revoluciones por minuto (RPM). Es decir, estaría más acotado si pensamos en motores de autos de competición. En cambio, el Banco de Rodillo admite una potencia máxima de 1.200 HP. Por lo tanto, en lo que es automovilismo de competición, de categorías nacionales, se podría probar en cualquier vehículo”.

Según el ingeniero, “no es común tener dos bancos de prueba que te permitan probar el motor y luego poder medir las pérdidas mecánicas. Los preparadores de motores trabajan solamente con el banco de prueba de motor y luego se lo dan a los equipos. Hay muchas grandes estructuras que tienen el equipo de Rodillo y solo miden al piso, ya que no cuentan con instrumental para medir el motor. Incluso en el país no hay muchas instituciones que tengan los dos bancos en una misma estructura”.

Pary, que es egresado de la Escuela Técnica N°2 de Berisso, estuvo a cargo de la coordinación de alumnos de dicho colegio que colaboraron con ingenieros y estudiantes avanzados de la Facultad en el montaje y puesta a punto de los equipos. Para la inauguración se probó un Ford Sierra de 500 HP de potencia.

En la jornada también hubo charlas a cargo de especialistas sobre motores, chasis y lubricantes. Entre las autoridades de la Facultad estuvieron presentes el director de la carrera Mecánica y Electromecánica Javier Idzi y el coordinador de la UIDET IAME, Gustavo Saralegui.

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Saneamiento hídrico y calefones solares, un proyecto de ingenieros de la UNLP

Profesionales y alumnos de Ingeniería Hidráulica construyen un sistema alternativo para el tratamiento de líquidos residuales en un comedor infantil del barrio Romero Campo. Además, desarrollan un calentador de agua para ducha con botellas de plástico, latas de aluminio y cajas de tetra brik. El objetivo es capacitar a los vecinos para que puedan replicar los módulos en sus viviendas.

Para mitigar el frío del invierno, una ducha de agua caliente resulta tan necesaria y reconfortante como un buen plato de comida. Sin embargo, muchos hogares vulnerables de la ciudad de La Plata carecen de servicios básicos, como el acceso al gas natural. Ante este escenario, docentes y alumnos de la Facultad de Ingeniería de la UNLP construyen un calefón solar con materiales reciclados. El dispositivo será instalado en un comedor infantil de la localidad de Melchor Romero. Además, desarrollan un sistema alternativo y ecológico para el tratamiento de aguas residuales. El objetivo es capacitar a los vecinos para que puedan replicar los módulos en sus viviendas.

El proyecto se denomina “ConstruIRAS” y combina la idea de realizar construcciones, desde la ingeniería, con la sigla IRAS, que significa Instalaciones Replicables Alternativas Sostenibles. El nombre tiene una segunda intención que es la de hacer algo por “el otro”. La iniciativa es llevada adelante por integrantes de la Unidad de Investigación, Desarrollo, Extensión y Transferencia (UIDET) Hidrología, que depende del Departamento de Hidráulica. Los destinatarios son los niños que concurren a la “Copa de Leche Los Pibes”, ubicada en el barrio Romero Campo (delimitado por las calles 516 y 516 bis, y de 161 a 167, sobre las vías del ferrocarril, Ramal La Plata – Brandsen). Allí asisten regularmente unos 180 chicos.

El ingeniero hidráulico Enrique Angheben, director del proyecto, mencionó que la iniciativa es la continuidad de un trabajo desarrollado en el año 2015, que consistió en diversas actividades para contribuir al saneamiento hídrico del barrio. El especialista recordó que, en un principio, se acercaron para ver si era una zona inundable, como sucede en otros puntos de la ciudad. Sin embargo, a partir de una encuesta y un relevamiento territorial, pudieron determinar que había otras problemáticas, como la contaminación del agua de consumo (que fue corroborado por un análisis del “Taller de Aguas” de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP), las condiciones de higiene y el destino de los efluentes domiciliarios.

Frente al problema de la contaminación del agua, los profesionales y alumnos elaboraron campañas de difusión y concientización mediante la entrega de folletos y brindando charlas informativas a los vecinos.

Por otro lado, se realizó un estudio bacteriológico del agua de las zanjas. Para ello contaron con la colaboración del Instituto de Limnología “Dr. Raúl A. Ringuelet” (ILPLA–CONICET). “Decidimos desarrollar un sistema de tratamiento para mejorar la calidad de los líquidos residuales. Vimos que muchas veces los niños están expuestos por jugar en los alrededores de las zanjas. Además de que el agua se infiltra y contamina las napas”, afirmó el ingeniero.

Pensando también en la higiene de los chicos, y en las dificultades para calentar agua, surgió la propuesta de realizar un calentador solar. De ese modo, se busca disminuir el consumo de garrafas y la quema de leñas o carbón.

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Pintando_latas_calentador
Muestra de agua- alumna Ingenier+¡a
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Comedor barrial
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Alumnos Ingenier+¡a – construcci+¦n calentador

Alternativas económicas

La alumna Guadalupe Jaca Pozzi, integrante del grupo de Extensión, indicó que para construir el calefón solar se utiliza la metodología implementada por la organización Sumando Energías. Se trata de un equipo de arquitectos e ingenieros expertos en energías renovables que brinda capacitaciones en diferentes lugares del país. En estos talleres, en los que extensionistas de Ingeniería han participado, se involucra a las propias familias en el proceso constructivo para que puedan aprender los conceptos y encargarse luego del mantenimiento de los módulos.

Para construir el calefón se utilizan latas de aluminio, cajas de tetra brik y telgopor, que sirven como método de aislación. Esto se recubre con botellas de plástico, lo que hace que se produzca el fenómeno de efecto invernadero. Además, se colocan en el dispositivo caños pintados de negro para absorber mejor la radiación solar.

El sistema funciona por el efecto termosifón. Esto significa que el agua, al calentarse en la parrilla del colector, empieza a subir hasta un tanque (de plástico) y llega a una temperatura por encima de los 40°. El agua sale por un sistema de cañerías a través de la ducha.

Para la conservación del agua se requiere de un tanque de 50 litros. Puede conservar la temperatura por tres días. “Tenemos que ver cómo lo incorpora la gente. La instalación tiene que ser de bajo costo. Y hay desafíos interesantes desde la ingeniería para ir resolviendo, como los problemas de presión de agua”, agregó Angheben.

En cuanto a la planta de tratamiento de líquido residual, el ingeniero explicó que se trata de un lecho filtrante que se construye bajo tierra con piedras y arena. A través de este sistema, el agua que llega de la cocina con restos de detergente, jabón y aceite, entre otros desechos, pasa a la zanja de manera filtrada, con un nivel más bajo de contaminantes. También es necesaria la construcción de una cámara séptica.

“Antes de comenzar con este desarrollo, la etapa previa fue instalar en el comedor una mesada con una bacha y una canilla para el agua de red. Hicimos esta instalación porque necesitábamos saber cuál era el caudal diario o semanal que utilizaban, para poder calcular las dimensiones del lecho”, detalló Angheben.

El ingeniero mencionó que en el comedor trabaja una cooperativa y que la idea es que sus miembros, junto a los vecinos, puedan aprender la construcción del lecho filtrante y les sirva como una capacidad a ofrecer. “Se puede replicar a nivel domiciliario o en asentamientos, incorporando tres o cuatro casillas y hacer un solo lecho. Resolvería el problema muy bien”, aseguró.

Del proyecto participa la ingeniera María Mercedes del Blanco, como co-directora. Además, cuentan con la colaboración del Grupo de Trabajo Barrial (GTB), que es un equipo interdisciplinario de estudiantes de la UNLP que asiste al comedor todos los sábados a brindar diversos talleres.


Lecho1
Lecho2
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Sillas certificadas: un aporte de Ingeniería de la UNLP para que niños y bebés viajen más seguros

El grupo GEMA, del Departamento de Aeronáutica de la UNLP, será el primer laboratorio del país con capacidad para realizar ensayos que constaten la seguridad de los asientos para menores de uso obligatorio en automóviles. Para ello, adquirirá un moderno sistema dinámico de impulso (una catapulta) de 30 metros de longitud

El año pasado, en la Argentina, murieron 432 chicos menores de 9 años en accidentes de tránsito. Nuestro país tiene los indicadores más altos de siniestralidad vial de América Latina y por ello se está instrumentando una serie de cambios que tienen el objetivo de ponerle un freno a este flagelo.

En ese sentido, en enero de 2018 comenzó a regir una reglamentación de la ley nacional de tránsito, la cual establece la obligatoriedad en todo el país de que los niños menores de diez años viajen en sillas diseñadas específicamente de acuerdo a su peso y edad. De ahí la necesidad de encontrarle una respuesta efectiva a un hecho que genera una creciente preocupación: la enorme mayoría de los asientos de este tipo que se venden en la Argentina, y que son usados por bebés y niños, no se encuentran certificados. En otras palabras, no se sabe si cumplen o no con las normas de seguridad.

Docentes y técnicos del Departamento de Aeronáutica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) vienen trabajando en un proyecto que permitirá certificar sillas de bebés y niños, y distintas autopartes, respecto al cumplimiento no sólo de la normativa a nivel nacional, sino también de los requisitos legales de otros países.

La iniciativa es llevada adelante por la Unidad de Investigación, Desarrollo, Extensión y Transferencia – Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados (UIDET – GEMA) y es financiada por el Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA), que también depende del Departamento de Aeronáutica. Para poder cumplir con el objetivo de otorgar certificaciones, que cumplan con estándares internacionales, el grupo adquirirá un moderno equipamiento proveniente de Estados Unidos. Se trata de una catapulta, un sistema de impulso de aproximadamente 30 metros de largo que puede mover masas de hasta 1500 kilos, con aceleraciones 30 veces superiores a la gravedad.

“Desde hace varios años venimos trabajando tanto para las terminales automotrices como para las empresas autopartistas. Realizamos diferentes tipos de ensayos, dentro de los cuales una importante cantidad están asociados a la seguridad y tienen que ver por ejemplo con el anclaje de cinturones y asientos, puertas, sistema de frenado, etc. Trabajamos a partir de reglamentos internacionales como son los europeos y de normas nacionales para poder satisfacer a todos los requerimientos de la industria. Les posibilitamos hacer ensayos en la Argentina y no tener que buscar fuera del país, con los tiempos y mayores costos de logística que eso significa”, explicó el ingeniero aeronáutico Pablo Ringegni, director del GEMA.

Ringegni remarcó que los ensayos dinámicos de este tipo se vienen realizando desde hace 8 años, con equipos desarrollados íntegramente en el GEMA. “Ello nos permitió seguir avanzando y, ante la conformidad de la industria, nos comenzaron a solicitar nuevas capacidades”, explicó.

“Asumimos el desafío de ampliarnos para cubrir un espectro mayor. Las terminales y los autopartistas pudieron constatar que en la Argentina se pueden obtener respuestas y soluciones a una gran cantidad de requerimientos y consecuentemente solucionar una gran cantidad de problemas. Así llegamos a tener el requerimiento y la necesidad de ensayar lo que son las sillas para bebés y niños, y en forma especial todo lo que tiene que ver con los dispositivos y los anclajes, para que esas sillas representen una cuestión segura para los individuos que deben usarlas”, destacó el ingeniero.

Según el director del GEMA, la validación de las normas de seguridad sólo la puede dar un laboratorio adecuadamente certificado. “Se trata de una necesidad a nivel nacional. El equipamiento que nosotros fuimos desarrollando, a través de estos años, tiene capacidad para realizar ensayos similares a lo que exige la norma nacional e internacional para las sillas de niños y bebés, pero está limitado para cubrir todos los requerimientos que se exigen”, explicó Ringegni.

Por ese motivo, desde la Facultad de Ingeniería recurrieron al Programa de financiamiento de proyectos de fortalecimiento de las capacidades para la prestación de Servicios Tecnológicos (FIN SET), que es un instrumento del Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR) en el marco del Programa de Innovación Tecnológica III, cofinanciado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que depende de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT) del Ministerio de Ciencia tecnología e Innovación Productiva.

La solicitud fue aceptada y aprobada, logrando obtener cerca del 50% del financiamiento para adquirir la catapulta. Ahora prevén que el desembolso se concrete en el corto plazo, para lo cual se espera que el equipamiento de última generación, proveniente de Estados Unidos, llegue a la UNLP pasado la mitad de año.

Para lograr que se haga realidad el proyecto, la otra mitad del financiamiento se sostendrá con recursos propios aportados por el CTA, de la Facultad. De esta forma, la comunicad científica y académica de Ingeniería se encuentra expectante ya que el GEMA está muy cerca de constituirse en el único laboratorio a nivel nacional con la capacidad para ensayar y certificar la seguridad de los asientos para niños, como así también otros diferentes tipos de autopartes y sistemas en general.

Interés internacional

En el proyecto de certificación de sillas para niños y autopartes trabajan una decena de profesionales: docentes, técnicos e ingenieros, que se encargan de diseñar y fabricar los equipos, de preparar y ejecutar los ensayos y estudios, de hacer los informes y de tratar con los comitentes.

“Tenemos vínculos con todas las terminales a nivel nacional, con gran cantidad de autopartistas de la Argentina y también con laboratorios de Europa y terminales y autopartistas de Brasil que vienen a ensayar acá”, destacó el ingeniero Ringegni.

“Como caer de un quinto piso”

“Una falla en las sillas de bebé durante un accidente puede causar el mismo efecto que el que sufre una persona cuando choca un vehículo y va sin cinturón de seguridad. Una colisión a 50 kilómetros es comparable en orden a caer de un quinto piso”, añadió el ingeniero Pablo Ringegni.

“Con sillas, pero… ¿cuál?”
“Se puede reducir las lesiones hasta un 70%”

El Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI), conformado por las aseguradoras de Argentina, realizó un informe titulado “Con sillas, pero… ¿cuál?”, donde se reconoce que “en la Argentina no se homologan sillas de seguridad”.

“Por ello, elija solamente modelos de butacas que hayan sido testeadas y certificadas en Europa o en los EEUU. Normativa FMVSS213 para butacas homologadas en los EEUU y Canadá. Las butacas deben tener visible la siguiente información: Peso y altura que acepta la butaca. Información en cuanto a la instalación de la misma. Identificación del fabricante y forma de contactarlo. Certificación (que cumple con la normativa FMVSS 213). Nombre del modelo, número de serie y fecha de fabricación. Normativa ECE R 44/03 para los países de la Comunidad Económica Europea. Nombre/Marca del fabricante.

Normativa de homologación. Categoría del dispositivo: (Universal, indica que es válido para todo tipo de vehículos). Peso del bebé al que se adecúa el dispositivo. «E» por Europa y el número por el país donde se realizó la homologación. Número de homologación. Número de serie”, informó el CESVI.

El informe también destaca que “el uso de las sillitas para los menores en los autos reduce hasta en un 70 por ciento las lesiones en accidentes de tránsito”.

“Durante el análisis de los sistemas de retención infantil los resultados mostraron que las sillas que abarcan una franja de edades más amplia son menos seguras, brindando menos protección a los menores. Es en éstas en las que encontramos menor protección lateral, por lo que ante un impacto de costado, es factible que el niño sufra daños principalmente en el cuello, aún estando bien sujetado. Es lógico que así suceda dado que no es posible que un mismo modelo se adapte de igual manera a contexturas físicas diferentes. Es decir, no hay silla que logre adaptarse perfectamente al crecimiento que va sufriendo el menor y garantice una total protección en todas las etapas del niño”, destaca la investigación.

Y agrega: “Dentro de las principales consideraciones encontramos que los plásticos utilizados para el armazón de las sillitas difiere respecto de cada marca. En los casos en los que la calidad del plástico no es la mejor, ante un impacto, la silla se podría fracturar, ocasionándole así daños al menor, debido a que la rotura del material produciría puntas filosas. Por otro lado, un aspecto importante es la colocación de absorbedores de impacto entre los plásticos y el niño, debido a que disminuyen la fuerza que actúa sobre el cuerpo del chico”.