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El MID debatió por primera vez con un enfoque de género

“Las mujeres somos la mitad de la mano de obra y solo poseemos el 2% de los bienes”

La inequidad de género copó el debate en el desarrollismo. “Las mujeres somos la mitad de la mano de obra y solo poseemos el 2% de los bienes”, destacó este martes Carolina Barone, Coordinadora de Políticas de Género y No Discriminación del Ministerio de Seguridad de la Nación en la charla Justicia, Género y Sociedad. La actividad fue organizada por la Secretaría de Mujer y Género del Movimiento de Integración y Desarollo (MID), que es encabezada por Liliana Clement. El partido busca abrir el debate interno sobre temas de actualidad para plantear la nueva agenda del desarrollo.

Junto a Barone, completaron el panel el fiscal Emiliano Buscalia y la convencional desarrollista Edit Tiglio. Las exposiciones trataron sobre enfoque de género, violencia de género y el rol de las mujeres en la política.

Los partidos políticos tienen que abrir las puertas e incorporar a las mujeres en su conducción, pero no porque esté de moda el tema, sino porque así lo dispone la Constitución Nacional, subrayó Barone. La funcionaria destacó el impacto positivo que han tenido las políticas de cupo femenino en la participación política. “En 1991 solo el 4% de las bancas del Senado eran ocupadas por mujeres; hoy es casi el 40%”, ejemplificó. Pero aclaró que lo que en un principio fue una política positiva pronto se convirtió en un límite. “El 30% se convirtió en un techo, como si fuera necesario cumplir con el mínimo y nada más. Por eso se plantea la paridad: que el parlamento exprese la composición de la sociedad”, apuntó y aclaró que en los otros poderes del Estado las mujeres siguen estando subrepresentadas: 20% en el Ejecutivo y 15% en el judicial.

“El feminismo no tiene nada que ver con una posición en contra de los hombres, como a veces se cree, tiene que ver con la igualdad”, aclaró Barone. La coordinadora enfatizó que si las mujeres pudieran participar de la misma forma que los hombres en la economía, el PBI de la Latinoamérica aumentaría un 6%.

Entre las medidas para favorecer la equidad que podrían implementarse, Barone destacó las políticas de cuidado, las licencias por paternidad y la equidad salarial. “Las mujeres cargamos con tareas del hogar que no están remuneradas. Hay que empezar a comprometer a los padres con la crianza de los hijos. También para que puedan gozar más de ello. Los hombres también tuvieron que pagar el costo de la división sexual del trabajo”, apuntó. Las mujeres cobran por igual empleo entre un 23% y un 27% menos, destacó Barone.

Violencia de género

Latinoamérica es la región más peligrosa del mundo para las mujeres, explicó Barone. El año pasado se registraron 400.000 denuncias en las comisarías de la provincia de Buenos Aires y hubo 91 femicidios, según la funcionaria. “Estos temas tienen que ver con una agenda que quisiéramos que no existiera, pero es la realidad”, apuntó.

El fiscal Buscalia contó cómo aborda el problema desde su posición. “La violencia de género y familiar tienen que ver con las estructuras patriarcales de muchos años, pero también con una potencia que se dio al individualismo en la sociedad actual”, consideró Buscalia. Para enfrentarla decidió adoptar un método preventivo. Crítico con el funcionamiento de la justicia penal, consideró que la clave para combatir la violencia de género es el trabajo en la detección temprana. “Tenemos que actuar en todos los casos y hacerlo en forma rápida. El Estado tiene que modificar la realidad, y hacerlo ahora mismo”, comentó y señaló que la justicia penal tiene el foco en penalizar los caso graves. “Eso significa que el daño ya está hecho. Hay un muerto y hay que poner una pena. Eso a la sociedad no le sirve”, remató.

La violencia de género tiene una particularidad, según el fiscal. “La mujer no traslada la culpa al otro, sino que la asume como propia. Hay un sometimiento. Y existe un vínculo entre víctima y victimario. Por eso es cíclica: se repite. Y hay que actuar. Nosotros vimos que interviniendo en los pequeños casos logramos evitar la violencia”, añadió.

La fiscalía de Buscalia es la UFI N°5 de Moreno y recibe 10.000 causas por año. En 2014 eran 5.000 y se duplicaron, aunque las denuncias por violencia de género se tripicaron. El fiscal hizo una radiografía de los casos que reciben. “Ella tiene en promedio 33 años; el 38. En el 44% de los casos, conviven entre sí. La situación económica es de regular a mala. El 6% utiliza armas de fuego en la agresión. En el 65% son amas de casa. En el 40% de los casos había denuncias previas”, describió.

Barone explicó que dentro de las fuerzas de seguridad se están llevando adelante medidas de prevención, como restringir las armas reglamentarias cuando hay denuncias de violencia de género. Otro hito importante, destacó, fue la licencia por violencia de género en las fuerzas.

Militancia femenina en el desarrollismo

La militancia de Edit Tiglio comenzó con el nacimiento de la UCRI, en 1957. Desde entonces formó parte del movimiento que fundó Arturo Frondizi. “Celebro que el partido haya vuelto a abrir sus puertas después de tantos años de ostracismo”, sostuvo. Tiglio tuvo una participación activa que la llevó a recorrer rincones alejados del país, como Pozo del Tigre, en Formosa. “Recuerdo haber hablado en pueblos donde no había ni luz”, contó. “A esta nueva generación que se dispone a conducir el MID le digo que siempre el camino será difícil, pero aún es posible una Argentina desarrollada”, arengó.

Para Tiglio, el principal desafío de la política es generar oportunidades “para los 16 millones de habitantes que no tienen posibilidades de desarrollarse plenamente”. “Hay que revertir las condiciones infrahumanas en las que viven. El país ha segregado a todos los habitantes de la república, que han terminado en el conurbano. Las provincias no han sido atendidas como corresponde, con un proyecto de desarrollo”, resumió.

El presidente del partido, Juan Pablo Carrique, explicó que el MID apuesta por “seguir siendo el partido de las ideas”. “Estamos intentando abandonar las viejas estructuras jerárquicas de los partidos tradicionales para construir un espacio abierto y participativo. Y queremos retomar el contacto con la sociedad para plantear una nueva agenda del desarrollo. En ese sentido, la agenda de género no puede quedar afuera de esa perspectiva”, sostuvo Carrique.

El presidente del partido, Juan Pablo Carrique, y la secretaria de la Mujer y Género, Liliana Clement, junto a los oradores y el equipo del MID
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Vanossi, Asseff y Nielsen hablaron sobre Parlasur

Los candidatos a parlamentarios del Mercosur por UNA Jorge Vanossi, Alberto Asseff y Guillermo Nielsen hablaron en un acto realizado en uno de los salones del Colegio Público de Abogados.

Vanossi se refirió a la importancia institucional del Parlasur, órgano que junto con el Tribunal de Arbitraje que tiene su sede en Asunción, son los pilares del proceso de integración. "Tendremos que trabajar para que el Parlasur pase de propositivo a vinculante".

Nielsen hizo una reseña de los logros del Mercosur en orden al intercambio comercial sobre todo con Brasil y expreso que "falta para que seamos un mercado común pero lejos de que las dificultades nos desanimen debemos refirmar aquel sueño que empezaron a tejer Alfonsín y Tancredo Neves luego ratificado por José Sarney".

Asseff centro sus palabras en la necesidad de la conectividad física del Mercosur. " Sin omitir el sueño del gran canal Paraná-Amazonas-Orinoco que impulsara Gabriel del Mazo, el radical seguidor de Yrigoyen y ministro de Defensa de Frondizi, hoy el desafío es que la Hidrovia del Paraná-Paraguay sea la columna vertebral del intercambio comercial y que la navegación fluvial permita llevar y traer la producción hasta más allá de Mato Grosso, por un lado, y le de salida a Bolivia, por el otro. El Mercosur tiene que construir el gran puerto compartido de aguas profundas. El diferendo por los puertos que minó nuestra unidad en el s.XIX, debe dar lugar a la integración del s.XXI. Al Mercosur que nos da un sabor amargo de hoy lo debemos superar con el Mercosur que haga realidad un inmenso espacio integrado para abrirle horizonte a millones de personas".

Al finalizar los tres candidatos respondieron las preguntas de varios de los presentes.

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Morando: «El integracionismo desarrollista es un movimiento nacionalista»

(Por Francisco Uranga)

Durante la entrevista que mantuvimos con el Lic. Mario Morando, Presidente de la Fundación Banco Ciudad, pudimos conversar con él sobre su opinión sobre el Desarrollismo Clásico y su definición del “Integracionismo Desarrollista” y sobre el papel del nacionalismo y la integración regional dentro del pensamiento de Rogelio Frigerio. También pudimos preguntarle qué puntos de la doctrina original considera que deberían revisarse y sobre la vigencia del concepto de Movimiento Nacional. La compartimos con ustedes.

Miércoles 6 de mayo de 2015, Buenos Aires, Oficinas de la Fundación Banco Ciudad

Primero, antes que nada, muchas gracias por aceptar nuestra invitación y formar parte de este ciclo de entrevistas. La pregunta inicial a todos los entrevistados es la misma y es la siguiente: ¿cómo y por qué se encontró con el desarrollismo? Y en su caso particular, ¿por qué decidió estudiar el tema y escribir de un libro sobre la figura de Rogelio Frigerio?

Mi encuentro con el desarrollismo fue casi por casualidad. Me crucé con tres libros de Frigerio en una mesa de ofertas en 2004, en la liquidación de la librería/editorial Plus Ultra que estaba en Callao y Tucumán. Los compré sin ningún entusiasmo. Por su aspecto, pensaba que era un charlatán más. Pero soy muy sistemático y quise agregarlo a mi lista de tachaduras. Cuando a los 5 meses me puse a leer uno de esos libros, sin entusiasmo, como un trabajo, un viernes lluvioso por la noche, cuando todos en mi casa se habían ido a dormir y reinaba el silencio, descubrí a este genio. Me entusiasmé tanto que me quedé levantado hasta las 6 de la mañana, regando las lecturas con media botella de whisky. Me leí de un saque un libro y medio. Desde allí no paré. Creo que leí todo lo que conozco que escribió y escribieron sobre él. Jamás había leído a un político que escribiera de manera tan interesante, sin adjetivos redundantes, sólo ideas y hechos. Además, siempre pensé: tiene que haber habido algún argentino que pensó algo en serio, no que simuló pensar.

PARTE 1 | EL INTEGRACIONISMO DESARROLLISTA

En su obra “Frigerio, el ideólogo de Frondizi”, usted hace mucho hincapié en destacar el concepto de integracionismo por encima del desarrollismo, ¿por qué pone tanto énfasis en marcar esta diferencia?

Porque si condenáramos el pensamiento de Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio exclusivamente al desarrollismo, con todo sus elementos industrialistas y centrado en el deterioro de los términos de intercambio, una situación completamente diferente a la actual, sus ideas resultarían menos actuales. Si bien es cierto que los precios de las materias primas han bajado un poco, igualmente se mantienen altos. Por lo tanto, si nos limitamos a este enfoque, uno diría que gran parte de esta concepción está sustentada en realidades que ya no están vigentes y es algo de otra época.

¿Pero cuál es, entonces, la diferencia entonces entre “desarrollismo” e “integracionismo”?

Yo creo que una cosa es el medio, que sería el desarrollismo, y otra cosa es el fin, que serían las grandes directrices de la política integracionista, cualquiera sea la estrategia. El integracionismo no está tan explicitado como el desarrollismo, al punto que a la hora de investigar para mi libro lo tuve que ir rastreando y copilando para ponerlo todo junto.

Hablemos del integracionismo, entonces. ¿Cómo lo define?

Lo defino en cuatro aspectos. El primer integracionismo del que se habló es el que encontramos en el famoso libro “Somos una Nación”. Allí se habla básicamente de la integración a través de la infraestructura. El país integrado geográficamente, físicamente, con todo un sistema de circulación. Y por eso el énfasis en los caminos, en las conexiones, como si fuera toda la corriente eléctrica de la Argentina, como un cuerpo humano: las venas, los nervios, integrar todo ese cablerío que forma su estructura.

Más tarde, en la época del ‘56, aparece en la revista “Qué” la noción del integracionismo político, que hacía referencia al contexto de la época y la cuestión de la proscripción del peronismo. Por aquel entonces no solo buscaban promover la participación del peronismo, sino conformar un espacio común, bajo el concepto de Movimiento Nacional. Su mensaje se podría resumir como “olvidémonos de los partidos, acá hay un solo objetivo que es la Nación, no compitamos más…”

La tercera noción, que es la integración cultural, aparece mencionada hacia 1967 en un artículo que escribe Frigerio titulado “La cultura nacional”. También podemos encontrarlo en el pedido explícito que le hizo Rogelio al Dr. Eduardo Calamaro para que escribiera un libro al respecto. Creo que este tema arranca porque Frigerio se había dado cuenta que en esa época ya lo caratulaban de economicista y él, su personalidad, no era la de economicista. Aparentaba eso y tenía amplios conocimientos, pero su personalidad profunda era mucho más de índole artística y cultural. Le gustaba mucho la pintura, la literatura y la poesía. Fue como si dijera: “bueno, vamos a defender eso que llevo metido en mi persona que es toda mi capacidad cultural, etc., etc., vamos hacerlo explícito para que no se crean soy solo un economista”. Por eso escribe este artículo y le encarga a Calamaro la obra en cuestión. Incluso por entonces saca en Clarín el suplemento cultural, que él mismo lo revisaba.

Esta integración cultural, que no es tan conocida como las demás, ¿que sería en concreto?

La integración cultural es cimentar las diversas culturas nacionales. No unificarlas sino armonizarlas y que cada una tenga su relevancia, pero no cada una en su zona de origen sino que convivan en una paleta nacional. Estaba en el pensamiento integracionista desde su origen, pero no tan explícita como las demás. Creo que se dieron cuenta de eso, de que no la habían explicitado y que se habían concentrado demasiado en lo económico.

¿Y por última vendría la integración productiva, por así decirlo?

Claro, la noción de integración que hace puente con la parte económica. Porque, recordemos, para el desarrollismo una de las ideas centrales de esa época, el deterioro de los términos del intercambio, significaba que si las cosas que producimos cada vez valen menos y nos vamos a dedicar a intercambiar esto, vamos a perder plata, vamos a perder recursos en términos de unidad de esfuerzo. Entonces tenemos que dedicar esas unidades de esfuerzo a producir cosas que tengan un precio mayor, tenemos que tratar de hacer acá adentro las cosas que importamos caras. Eso, naturalmente, lleva a la noción de integración económica. Es decir, tengo que integrar económicamente la matriz intersectorial para no tenerla sesgada hacia los bienes primarios y tener que importar todo el resto, sino integrar todo eso para que nosotros también podamos exportar bienes industrializados. Esta es la única noción del integracionismo que está metida en el concepto de desarrollismo.

¿Pero, al haber cambiado la relación de los términos del intercambio, cree aún tiene vigencia?

Sí. Yo creo que también se salva sola, independientemente del tema de los términos del intercambio, porque hoy se habla mucho de que es importante tener una canasta de exportaciones diversificada por una cuestión de precios relativos: como nunca se sabe bien qué es lo que va a subir o bajar, cuanto más cosas exporte menos voy a estar estoy sujeto a esos vaivenes. El solo hecho de que los precios cambien todo el tiempo hace que esta integración, que en definitiva es un llamado a la diversificación productiva, siga teniendo vigencia.

PARTE 2 | EL NACIONALISMO

Cito una frase de su libro, atribuida a Frigerio: “aspiraba que la integración resolviera los problemas más serios de la nacionalidad”. La pregunta es, entonces, ¿el integracionismo es un concepto nacionalista?, ¿cuánto incide esta cuestión en su programa, método y doctrina?

Totalmente, sí. El integracionismo desarrollista es un movimiento nacionalista. Frigerio le dedicó mucho al tema, yo quizás no lo analicé lo suficiente porque hoy no está muy bien visto, pero hay muchísimos párrafos que hacen hincapié a este tema. Él decía más o menos así: “todos estos que se creen que la Nación va a tender al gobierno mundial fantasean. Mientras exista el mundo va haber divisiones políticas, la unidad central va a ser la Nación, es decir sus tradiciones, su población, su territorio, y si nosotros bajamos la guardia en esto lo único que vamos a lograr es que otras naciones nos diluyan como tal y nos integren como factoría o enclave, desconectados, con nuestra cultura destruida”.

Nosotros tenemos que constituir nuestra familia. La noción de Nación es como de familia. Lo que él creo que dice por analogía: “un grupo de habitantes que están en un país no se pueden desarrollar sino constituyen una nación porque, sino, van a ser simplemente un aglomerado de personas dependientes de intereses y culturas ajenas”.

Y en tiempos de la globalización, ¿cómo se puede rescatar este concepto fundamental?

La verdad, la globalización intensa que vino después con la revolución de las telecomunicaciones y los transportes, tanto tecnológica como de costos, parece influir contra el concepto de Nación. Pero creo que en la práctica el tiempo le dio la razón a Frigerio, los países que decidieron ser Nación crecieron e incluso aquellos que eran enclaves y decidieron dejar de serlo crecieron también.

Entonces, según usted, la globalización no logró destruir al concepto de Nación

Lo que sí logro destruir la globalización son las culturas nacionales. Siempre pongo el ejemplo de la música: se ha derretido. El folclore ha bajado enormemente su potencial porque, claro, la gente antes escuchaba la música de acá y venían algunas cosas de afuera solamente, ahora viene todo extranjero, todo el mundo escucha lo mismo, e incluso auditivamente ya se acostumbrar a escuchar un cierto tipo de sonido. ¿El tema cuál es? Es una cuestión financiera y de escala. Las grandes compañías con una sola canción venden en todo el mundo en lugar de vender un poquito en cada lado de diferentes canciones, o de diferentes artistas. Así le pago a 20 grupos y con esos 20 conjuntos invado todo el mundo, con un aumento de la escala de producción vendo mucha mayor cantidad a menor costo, es decir, aumenta la rentabilidad. Esto pasó primero por este motivo económico, pero también porque al difundir esto reiteradamente el pensamiento musical se deteriora, ya no piensa en otra cosa, se le contamina el espacio sonoro. El tipo que prende la radio y escucha siempre lo mismo va a terminar extranjerizado, porque no es una música que haya nacido acá, no tiene un ritmo argentino. Esto no pasó solo en Argentina, sino en todo el mundo.

Volvamos al concepto de Nación. ¿Cuánto gravita realmente a la hora de definir un programa desarrollista?

Yo creo que la moraleja en torno a la idea de Nación es que el desarrollismo estaba dispuesto a sacrificar la eficiencia económica estática en harás de la construcción de la Nación. Acá vendrían los liberales a argumentar “vos querés mantener una Nación al enorme costo que significan las trabas al comercio exterior, los impuestos, el proteccionismo, el privilegio a la producción local”. Y sí, eso implica el concepto nacionalista desarrollista en el pragmatismo económico.

¿El nacionalismo desarrollista implica proteccionismo?

Sí, y esa es una de las grandes razones por la cual fue dejado de lado por los economistas teóricos. Los liberales argumentan que, como lleva implícito el proteccionismo, el desarrollismo quiere generar un ambiente artificial para construir una economía nacional y, finalmente, termina perjudicándola porque no produce en cada punto de eficiencia. Por supuesto, los desarrollistas dirían que no, que si miramos la historia de las grandes naciones veremos que todas fueron proteccionistas al comienzo y se volvieron liberales cuando ya estaban bien fortalecidas, integradas y diversificadas en su producción.

Sería como si el liberalismo fuera una etapa posterior al desarrollismo, sin el cual no podría existir realmente

La historia de las grandes Naciones demuestra eso.

¿Y acá porque no se pudo?

Porque, al fin de cuentas, siempre se impusieron las ideas liberales y aún hoy lo siguen haciendo. Por otro lado, los gobiernos que aplicaron cierto proteccionismo no lo hicieron correctamente ni con visión estratégica.

El elemento central para esta política, para aplicar un proteccionismo inteligente, es conocer las protecciones efectivas por sector. Pero, hoy que no se sabe ni cuál es la inflación, ¿cómo se va a saber cuál es la matriz intersectorial de cada rubro? Mucho menos se puede saber cuáles son las protecciones efectivas, porque es una pregunta muy compleja. Los productos importados te impactan tanto en los ingresos como en los costos, entonces tenés que hacer las cuentas combinadas de cuánto se llevan en los costos y cuánto te beneficia en los ingresos. La última vez que se hicieron estas cuentas, si no me equivoco, fue en el año 80, aproximadamente. Hubo un estudio muy famoso que hizo Julio Berlinski, donde analizaba cómo son las protecciones efectivas de cada sector y cómo terminan beneficiando o perjudicando en términos netos. No se puede hablar solo del beneficio, es como estar a ciegas. Por eso, creo que sería una idea fantástica crear en el Congreso Nacional un Departamento de la Competitividad que analice la competitividad de las industrias, porque si no, ¿cómo decidís a cual le subís y a cual le bajas la protección?, ¿cómo hago la cuenta sino tengo la menor idea cómo le pega directa e incluso indirectamente? Pero es un debate completamente abandonado. Lo que existe hoy es una percepción de que la Argentina es una economía relativamente chica y que en este tipo de economías los teoremas liberales han demostrado que lo mejor es liberar todo, liberar los precios para comprar y para vender, y que gane el mejor. Y punto. Ahora, ¿cómo podemos saber si situación de precios relativos mundial, nos llevará por casualidad a poder constituir una Nación? Hoy no podemos ni defender eso, ni afirmar lo contrario.

PARTE 3 | INTEGRACIÓN REGIONAL

¿La integración económica regional, y con Brasil específicamente, podría ayudarnos a ganar escala y mejorar las posibilidades de industrialización de ambos países?

Bueno, eso lleva a otro tema: ¿cómo nos integramos con las naciones vecinas? Al respecto, Frigerio planteaba que para integrarse de manera beneficiosa con otro país uno primero tenía que estar integrado internamente. La crítica que se le hacía es que con ese criterio no te vas a integrar nunca. Pero él decía, por ejemplo, “yo me voy a integrar en siderurgia con Brasil y Brasil me va hacer las cuentas y me va a demostrar que, por cuestiones de escala, conviene que el siderúrgico sea él, que, como van a vender mucho más acero allá que en Argentina, ese acero extra que se produce conviene fabricarlo en Brasil e importarlo la Argentina en lugar de generarlo acá.”Macroeconómicamente es muy cierto, pero desde el punto de vista práctico no lo es: me quedo sin las acerías, sin los metalúrgicos, ¿y a qué va dedicarse esa gente?, ¿a arrear ovejas?.

Y dice otra cosa muy interesante, que después la dijeron otros, y es que en los grandes espacios del mundo que se han integrado, como la Unión Europea, la integración se dio entre países con procesos de desarrollo e integración interna más o menos avanzados. En ese sentido, lo que ha pasado en la Unión Europea es que cuando se integraron países menores, más frágiles económica y productivamente hablando, estos terminaron en la crisis actual, que de alguna manera demuestra que la tesis de Frigerio era correcta. Es decir, si te integras a una cosa grande siendo débil esa cosa te va terminar destruyendo, porque no estás en condiciones de hacer integración entre iguales. Fíjense que, en realidad, los países europeos que tienen problemas son los más pequeños pero, paradójicamente, han terminado contaminando a los grandes. Esto explica por qué ahora ya está en discusión la misma integración europea.

¿Entonces hay que integrarse con Brasil o no?

La verdad, no lo tengo claro. Uno puede hablar en abstracto, pero cuando tenés cada caso concreto de integración… ahí es donde hace agua. Por eso traigo el caso de la siderurgia. En eso, ¿cómo hacemos? Y así con varios temas. El caso del petróleo parecería el más sencillo, porque decís, bueno, cada uno produce su petróleo y chau. Ahora bien, Brasil está mucho más cerca de los centros consumidores, si nosotros volviéramos a exportar no seríamos competitivos. Da la impresión de que a la Argentina le conviene producir hasta autoabastecerse, no está claro que le convenga exportar, por los costos de transporte y la competencia brasilera

Frigerio habla mucho de los monopolios como factor elemento de discordia contra el objetivo de ser Nación

Sí, y hay como una contradicción aquí. Él lo mencionaba sólo en términos de integración regional, pero al hablar de política interna no lo veía del mismo modo. Un poco lo que decía es que cuando me tengo que integrar con Brasil me atacan los monopolios, pero para el plan de desarrollo interno ya no eran malos y les abría las puertas para que inviertan en la Argentina. Yo creo que implícitamente estaba diciendo es que los que invierten acá, si de alguna manera monopolizan, no es tan grave porque por lo menos dan empleo y generan divisas; le sacamos algo. Ahí me parece que hay una dicotomía: monopolios malos cuando me integro, porque son los monopolios que están en los otros países y me quieren joder porque acá no tienen las economías de escala que tienen en otros lados, pero oligopolios buenos cuando vienen a invertir.

PARTE 4 | CRÍTICA AL DESARROLLISMO CLÁSICO

¿No hay en el fondo de la doctrina cierta reminiscencia del materialismo histórico en cuanto que la estructura económica determina el resto de los aspectos?

Sí. De hecho, a mí me llama la atención el poco interés que tanto Frigerio como Frondizi le dieron a la Institucionalidad. Un poco la moraleja de ellos fue que si no se puede conseguir el desarrollo bajo democracia y, bueno, hagámoslo como sea.

Como en los casos de la ex URSS, Corea del Sur en los ‘90 y China en este siglo…

Claro pero ahí está, justamente, donde se contradicen, porque al final vuelven a poner por encima de todo lo económico, el enfoque economicista por encima del político y el cultural. Imaginemos que fuera al revés, que dijeran vamos a privilegiar lo cultural antes que lo económico, porque si lo cultural está bien después vamos a tener la integración y la concordia de todo lo demás. Podría decirlo así, pero no, hay una gran creencia de que las instituciones son un trámite. Pero eso es algo que no es propio del desarrollismo sino también del liberalismo y del populismo, esto es lo gracioso. Si algo comparten estas doctrinas es que en el fondo las instituciones no son importantes. Yo creo que lo que está haciendo CFK es lo que quisieran hacer todos: tener una Corte que no controle y un Congreso que apruebe todo. Gobernar con autoritarismo.

¿La cuestión institucional cree que es algo que un Nuevo Desarrollismo debería revalorizar y corregir del Desarrollismo Clásico?

Sí, claramente. La primera conclusión que deberíamos sacar es que el nuevo integracionismo desarrollista debería corregir, respecto de su versión original, su completa falta de consideración sobre los elementos institucionales. Pero aclaro, fue algo común a todos (liberales, populistas y desarrollistas).

En cuanto a cómo generar instituciones que después conduzcan a generar una economía integrada y diversificada…Bueno, alguien podría decir que estos logros no tienen nada q ver con las instituciones y poner como ejemplo a países como China… Bueno, justamente creo que el caso de China es bastante ilustrativo. Justamente, hace un tiempo mi hermano estuvo allá y me dijo “no es un país para imitar. Realmente, la gente que habla bien de China es porque nunca vio lo que es esto”. Vos me podrías decir que antes se morían de hambre y ahora están mejor. Bueno, desde ese punto de vista, sí, desde lo básico de la existencia, pero no más que eso. No hay ni Google allá. No podía hablar por teléfono ni mandar un mail. No podía hacer nada, todo está prohibido.

Miren esta anécdota que casualmente tiene como protagonista el libro de Frigerio que escribí: mi hermano no había tenido la oportunidad de leerlo y se le ocurrió llevárselo a China para leerlo a allá. ¡Para qué!. Cuando llega tiene que tomar un avión para ir a otro lugar y en un control le abren la valija y le encuentran…. ¡el libro de Frigerio!. Lo empiezan a mirar y, en inglés, le dicen “¿qué es esto?, ¿qué es esto?”, porque se daban cuenta que no era una novela y que tenía que ver con política. Y mi hermano les responde inocente, “it’s a book!, It’s a book!”. Lo tuvieron 40 minutos demorado por culpa del libro, como sospechoso de propagandista de ideas revolucionarias. Esta pintoresca anécdota sirve para graficar a este pseudo-desarrollismo sin instituciones que garanticen las libertades más básicas y necesarias. Ese no puede ser el modelo de nadie.

¿Qué otros aspectos del Desarrollismo Clásico cree que habría que revisar de cara al Siglo XXI?

Me parece que le faltó el estudio cuantitativo. Como por definición es una cosa intermedia, queda muy abstracto A ver, es como esa famosa frase de que haya “tanto estado como sea necesario y tanto mercado como sea posible”. Bueno… la pregunta es: ¿cuánto? A eso hay que medirlo y nadie lo midió ni lo cuantificó. Las discusiones pasan por otro lado, estas cosas no se tienen en cuenta ya. Hoy no se mide nada ya, no encuentro hablar a los economista en torno a un índice u otro. Tampoco a los liberales ni a los populistas.

¿Y qué nociones de la doctrina original rescataría como fundamentales y considera que deberían formar parte del Nuevo Desarrollismo?

Mantendría al concepto de Nación como gran faro, por más que el nacionalismo no venda hoy en día. Los liberales te dirían: maximizá el PBI del mundo, pensá que por eso te va tocar tu migaja adecuada. Claramente, la primera noción a mantener y sobre la cual forjar el Nuevo Desarrollismo debe seguir siendo el nacionalismo.

PARTE 5 | EL MOVIMIENTO NACIONAL

Hablemos de Política Nacional. ¿Es posible, a su entender, lograr esa integración política necesaria para forjar el Movimiento Nacional?

Yo creo que hay mucha ingenuidad en creer que los partidos van a renunciar a sus posicionamientos para hermanarse y olvidarse de la lucha por los cargos y el poder. Y, de hecho, creo que eso nunca favoreció al desarrollismo, pues el propiciar esas alianzas es lo que terminó licuando al MID (Movimiento de Integración y Desarrollo). En la práctica esto no le favoreció al desarrollismo, favoreció a los otros para absorber al desarrollismo. Esta concepción tenía dos partes: una era la de no combatir ni segregar al peronismo como se lo combatían entonces, pero otra cosa es suponer que se podía producir un hermanamiento de los partidos políticos. Es un objetivo deseable, pero no queda tan clara su posibilidad de concreción.

¿Es el peronismo el aliado estratégico natural del desarrollismo? ¿Lo fue alguna vez?

Mi impresión es que Frigerio deseaba fervientemente unirse al peronismo para capitalizar al desarrollismo, quedándose con sus votantes. En cambio, me parece que Frondizi no quería perder la UCRI, que era antiperonista básicamente. Creo que siempre se dio cuenta de que ese acuerdo iba a ser transitorio, que no iba a poder unir peronistas con antiperonistas. Frigerio pensó que los peronistas iban a licuar a los antiperonistas dentro del frente, a través del progreso económicos. Frondizi creo que no tenía esta aspiración, lo vio como una estrategia para que finalmente la UCRI pudiera ganarle al peronismo clásico. No olvidemos de que Frondizi era el líder de la oposición. Frigerio, en cambio, nunca estuvo en contra del peronismo. Cuando estuvo en el gobierno siempre falló a favor de los sindicatos peronistas, de hecho le pidieron la renuncia porque hubo un desencuentro entre el Ministro del Interior (Dr. Alfredo Vítolo) y él con respecto a la huelga de petroleros en Mendoza. Siempre que pudo tomar partido político lo hizo a favor del peronismo.

En la época de Frondizi era claro que si querías aliarte con el movimiento obrero tenías que negociar con Perón, pero en nuestros días hay quienes incluso se preguntan si sigue existiendo el peronismo como movimiento político. ¿Quién cree que representa al peronismo y a movimiento obrero en la actualidad?

Primero, afirmar que el peronismo se ha acabado es un error. No se acabó como sentimiento ni como bandera política porque el mensaje de Perón sigue vigente en la memoria y el corazón de mucha gente que lo vivió y en los hijos de ellos, eso no se lo van a olvidar así nomás.

Creo que la gran representación del Movimiento Trabajador está en los gremios, allí casi todos los dirigentes son peronistas. No son radicales, liberales, desarrollistas ni marxistas; son peronistas. En la cúpula del Movimiento Obrero, tanto los que son oficialistas como los que no lo son, todos se definen como peronistas. Es cierto que las cúpulas sindicales son una fracción muy pequeña del total de los trabajadores y que los que votan en las internas de los sindicatos son una minoría, pero son quienes los representan.

Yo me inclino más por la visión de Frigerio de que hay que capitalizar políticamente el desarrollismo y en esa visión no puede estar ausente el peronismo. Ahora bien, cómo realizar tácticamente esa alianza es otra historieta. Si primero gano y después lo integro o si me integro para ganar y desde ahí cambiar la cosa… Ese es un tema muy complejo que me excede.

Mario, realmente ha sido más que enriquecedora esta charla. Cerramos con la última pregunta: ¿Por qué sos desarrollista?

Me considero políticamente liberal y económicamente desarrollista. Por supuesto, mi concepto del desarrollismo no es el de Frigerio a rajatabla. Pero sí comparto su visión. Además, el sólo hecho de no ser liberal económico ni populista, ya me une bastante a sus ideas. Sin embargo, reconozcamos que hay infinitas vías desarrollistas. Me encuentro explorándolas.

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@stgomontoya dice que en octubre se elige entre el desarrollo de @danielscioli y el ajuste de @mauriciomacri

El presidente del Grupo Provincia, Santiago Montoya, manifestó hoy que “en octubre los argentinos tendrán que elegir el modelo de país que quieren: el del ajuste o del desarrollo. Hay dos propuestas contrapuestas, “la de Macri, que se enfoca en el ajuste fiscal, la liberalización del mercado, la devaluación, la desindustrialización y la desprotección de los trabajadores; o la que impulsa el actual gobernador Daniel Scioli, cuyo eje central es el desarrollo del país, de las economías regionales, con más educación y trabajo, mejorando lo que haya que mejorar para solucionar los problemas de la gente”.

El dirigente sciolista agregó: “Al escuchar los discursos de la oposición, se ve claramente que pretenden clausurar por derecha este proyecto político exitoso que pone en primer plano los intereses de la gente, defiende el poder adquisitivo del salario y protege a los sectores sociales más vulnerables, lo cual representa justamente lo opuesto a lo que hoy predican sin vergüenza los principales referentes económicos amarillos mientras esperan con globitos en la mano el momento en que su jefe político salga del placard con las garras bien afiladas".

"Ellos promueven en concreto una menor intervención del estado y una mayor preponderancia del mercado en la economía en sintonía con ideas que estuvieron muy en boga en la década del ’90. Estos personajes demodé ya han dicho que será el mercado el que fije el tipo de cambio, y es evidente que esto llevaría a una gran devaluación. También proponen subir tarifas y eliminar subsidios, perjudicando a las personas de menores recursos y también a la clase media”, expresó Montoya.

Asimismo, el ex titular de ARBA destacó: “Como contraposición tenemos a un candidato como Daniel Scioli que impulsa el camino del desarrollo, el crecimiento, la inversión pública y privada, con mayor inclusión y empleo, defendiendo el mercado interno y las economías regionales, y promueve una adecuada participación del Estado, profundizando los avances de estos últimos años, como la asignación universal por hijo, el desarrollo de una aerolínea presente en todo el país, y facilitando el acceso a la vivienda propia con planes como el Procrear”.

"En octubre las opciones están muy claras, votamos al Presidente que gobernará para Núñez, Belgrano, Palermo y Recoleta o votamos al Presidente que gobernará para TODOS, o sea para los millones de argentinos que a diario estudian, trabajan, producen y que sueñan con una Argentina desarrollada al igual que Daniel Scioli".

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El MID define su alianza nacional el 7 de marzo

La Convención Nacional del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), máximo órgano partidario y único facultado para definir la política de alianzas electorales, se reunirá el sábado 7 de marzo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para definir la alianza electoral que conformará de cara a las próximas elecciones nacionales.

Desde meses se viene produciendo un intenso debate interno alrededor de la definición de la política electoral Movimiento para el 2015, enfocado en determinar qué alianza expresa con mayor claridad el ideario desarrollista y está en mejores condiciones de enfrentar los desafíos que tiene nuestro país por delante.

La sesión del 7 de marzo será la instancia orgánica donde el partido definirá democráticamente el camino a seguir, con la esperanza de hacer una aporte constructivo a la nueva etapa que comenzará en Diciembre próximo en la República Argentina.

RESEÑA DEL MID

El movimiento fue fundado por Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio en la década del 50 del siglo XX en base a la ideas críticas del desarrollismo económico impulsados desde la CEPAL en los paises latinoamericanos.

Definiéndose como un movimiento transversal, desde la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) llevó a su líder a la Presidencia Argentina durante la poscripción peronista hasta apoyar en 1989 y ser parte del gobierno de Carlos Menen en los 90.

El MID actualmente lo preside Gustavo Puyó, desde Marzo 2012, quien reemplazó al abogado Carlos Zaffore. Fuentes al MID indicaría aliarze al Frente Renovador de Sergio Massa, mientras en el la Ciudad de Buenos Aires vieron con buenos ojos la alianza entre Macri (PRO) y Carrió (CC-ARI) para las presidenciales, manteniendo la línea política desarrolista de los sectores radicales.

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