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Análisis - Opinión Nacionales Política

«En el terreno internacional, en el actual contexto, Argentina debe seguir su propio rumbo»

(Por Umberto Tumini)* Nuestro país tiene desde 1930 un grave problema de “restricción externa”, como señaló ya hace muchos años Marcelo Diamand. Es decir, que las exportaciones no alcanzan para garantizar las importaciones necesarias si hay crecimiento razonable de nuestra economía.

Este problema se fue agudizando a partir de 1976, a través de la aplicación por largos períodos -1976/1983, 1989/2001, 2015/2019- de políticas neoliberales. Con aperturas externas que golpearon duramente nuestra estructura industrial, incrementando la dependencia de importaciones; sobre todo de bienes de capital e intermedios, aunque también de algunos de consumo como automóviles. Sin que el aumento de las ventas al exterior acompañara adecuadamente aquella situación (para ejemplificar: bajaron de 85.000 millones de dólares en el 2011 a 60.000 en el 2019).

Con esta realidad de nuestro sector externo tan presente, que lleva permanentemente a fuertes recesiones y a endeudamiento impagable, es muy importante analizar cuáles son las grandes amenazas internacionales que tenemos por delante y con qué políticas deberíamos abordarlas.

La principal que aparece, como casi siempre desde la segunda guerra en adelante, son los EEUU. En un contexto de paulatina pérdida de supremacía planetaria, busca esta nación imperial reafirmar su dominio sobre el “patio trasero” latinoamericano. Al mismo tiempo que se embarca en una creciente confrontación política y comercial con China.

Plantean entonces desde Washington a nuestros países bajo advertencias diversas que, una vez mas, atemos nuestros intereses y políticas a los suyos; incluyendo esto poner distancia de China (también con otros países como Rusia, Irán, Venezuela, etc). Sin preocuparse demasiado respecto de las consecuencias que eso traería. En particular a naciones como la nuestra, con una economía que está muy lejos de ser complementaria con la norteamericana y que requiere sí o sí diversificar mercados.

La segunda amenaza es la llegada de la derecha, con su modelo, a los gobiernos de nuestros socios del Mercosur. En concreto, se hace sentir cada vez mas la presión de estos para abandonar los actuales acuerdos y permitir el ingreso -casi libre- de mercaderías de otras naciones. Con el grave perjuicio hacia nuestra industria que eso significaría.

En esto, se debe tener en cuenta que Paraguay y Uruguay asientan su economía en la exportación de productos del campo, por lo que la apertura externa no los afecta y, al contrario, les trae beneficios abaratando los bienes de consumo. Algo parecido, salvando las diferencias, a lo que hace Chile desde hace años y Perú mas recientemente.

Con respecto a Brasil, es evidente que hace ya un par de lustros giró a una primarización creciente de su economía, aprovechando para ello sus enormes recursos naturales: tierra fértil, petróleo y minerales. Orientándose, paralelamente, en lo que a industria respecta, a desarrollar nichos exportadores del agro. Como también, en menor medida, otras ramas abastecedoras del mercado interno y de la región; a las que busca hacer ahora, con Bolsonaro, competitivas a partir de abrir las importaciones.

Esta estrategia, a la que se orientan los gobiernos de los otros tres países del Mercosur, es gravosa para nuestro entramado industrial, ya seriamente afectado.

Hay que tener en cuenta, además, que la mayoría de los principales países de Latinoamérica hoy en día van en esa dirección, como también tras las directrices de los norteamericanos. Tal vez con la excepción de Méjico. Sin embargo, al efecto, se debe considerar que es una nación que sufre como decía Porfirio Díaz, estar “tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”.

No estuvo errado Alberto Fernández, cuando días pasados dijo que se extrañaba en la región a los presidentes Lula, Mujica, Chávez, Bachelet y Evo Morales, entre otros del pasado reciente.

En definitiva, por lo que viene del país del norte, lo que pasa en el Mercosur y en casi toda Latinoamérica. En momentos en que nuestras exportaciones van a depender en lo fundamental del agro, con fuerte baja de las de origen industrial por la crisis en Brasil y estiradas en el tiempo las que puedan provenir de Vaca muerta. Con el crédito internacional muy restringido. Tenemos una necesidad imprescindible de sustituir todas las importaciones que podamos, ya que no las vamos a poder pagar.

Nuestro país debe entonces, a partir de esto, definir una estrategia internacional muy pensada desde nuestra realidad actual e intereses.

No debemos aceptar imposiciones de los EEUU. Tampoco la apertura del Mercosur tal como la pretenden nuestros socios. Hay que mantener firme nuestra relación económica con China, acorde a lo que indiquen nuestras conveniencias. Comerciar y establecer vínculos económicos con todos los países que creamos oportuno, sin que nadie nos indique con quién hacerlo y con quién no. Establecer, además, una relación con Europa que contemple las necesidades y realidades de ambas partes, sin apertura para ellos y trabas para nosotros como han intentado muchos años.

En resumidas cuentas, más que nunca Argentina debe trazarse un rumbo propio, soberano, en este mundo tan complejo que tenemos. Sería muy riesgoso no hacerlo así.

*Presidente de Libres del Sur

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Primera reunión del equipo encargado de la relación con EE.UU. y los organismos multilaterales

El presidente Alberto Fernández presentó esta tarde la designación de Jorge Argüello como embajador de Argentina en los Estados Unidos. El diplomático también será el sherpa argentino ante el G20. Fernández encabezó en la Casa Rosada la primera reunión de trabajo del equipo responsable de coordinar las políticas y acciones en la relación con el gobierno de Estados Unidos y con los organismos multilaterales y regionales.

El Presidente formalizó así un equipo de trabajo permanente en Washington con la misión de coordinar las políticas y acciones en la relación con el gobierno estadounidense y con las instituciones multilaterales y regionales con sede en ese país: FMI, Banco Mundial, BID, ONU y OEA. La coordinación en Washington quedará a cargo de la embajada argentina.

Fernández convocó a la primera reunión al embajador Argüello y a los funcionarios designados en los organismos multilaterales de crédito:
Sergio Chodos, director Ejecutivo del Cono Sur ante el FMI
Cecilia Nahon, directora Ejecutiva Alterna por Argentina, Chile, Uruguay, Perú, Bolivia y Paraguay en la Junta Directiva del Banco Mundial
-Y Guillermo Francos, director Ejecutivo por Argentina y Haití en la Junta Directiva del BID.

Además de los nombrados, participaron del encuentro el canciller Felipe Solá y el secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia, Gustavo Béliz.

Los funcionarios repasaron el estado de la relación bilateral con Estados Unidos; la estrategia a seguir en materia de renegociación de la deuda externa; la situación de la cartera de Argentina en los bancos multilaterales; el análisis de la agenda 2020 en la OEA y en la ONU; y el plan de trabajo de nuestro país camino a la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del G20 a realizarse en noviembre en Riad, Arabia Saudita.

El pliego del embajador Argüello ya cuenta con el placet concedido por la Casa Blanca y será enviado en los próximos días al Senado de la Nación.

Jorge Argüello: Abogado; ex Diputado Nacional; ex Convencional Constituyente CABA; ex Representante Permanente de la Argentina ante la ONU y ex Embajador argentino en EE.UU. y Portugal.

Cecilia Nahon: Economista; ex Embajadora argentina en EE.UU.; ex Secretaria de Relaciones Económicas de la Cancillería; ex sherpa argentina en el G20; profesora de American University (Washington, DC); Directora del programa Modelo G20 y consultora de organismos internacionales.

Sergio Chodos: Abogado; ex Director del Banco Central de la República Argentina; ex Secretario de Finanzas y ex Director Ejecutivo por el Cono Sur en el FMI.

Guillermo Francos: Abogado; ex Diputado Nacional; ex Presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires y ex Presidente del Grupo Banco Provincia.

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La liberación de Lula y Alberto F

(Por Carlos Tórtora)* La liberación de Lula da Silva, esperada aunque no tan rápido, forma parte de una oleada de acontecimientos de distinto origen que conmocionan Sudamérica. La racha empezó dos meses atrás con la irrupción en Quito de miles de manifestantes indígenas que mantuvieron la ciudad bajo control durante diez días protestando contra el aumento del precio de los combustibles dispuesto por el presidente Lenin Moreno y luego suspendido ante los hechos. Hoy, a dos meses del comienzo de la crisis, ésta vuelve a recrudecer por la decisión de Moreno de quitarle el subsidio a los combustibles.

El siguiente episodio se dio en Perú, donde el presidente Martín Vizcarra decidió, apoyándose en una interpretación constitucional, cerrar el Congreso y convocar a elecciones legislativas en enero próximo. La crisis recién empieza y Vizcarra suma amplio apoyo popular.

Chile es el tercer caso en la crisis regional y ya van dos semanas de disturbios y manifestaciones sin que el gobierno de Sebastián Piñera pueda poner orden. Para intentar calmar las aguas, Piñera aceptó las críticas sociales a las subas de tarifas y las políticas de salud y previsional, entre otros temas. Este tembladeral del modelo chileno impacta en las economías de la región que siguieron el rumbo de aquél.

Por último, Evo Morales quedó bajo sospecha de haber cometido fraude en las recientes elecciones presidenciales, donde se adjudicó el triunfo en primera vuelta cuando todo indicaba que su adversario Carlos Mesa estaba llegando a los números requeridos para una segunda vuelta.

Un moderador

En este contexto aparece Lula retomando la conducción del PT en coincidencia con la llegada al poder de Alberto Fernández. La liberación se da en medio de la mayor tirantez diplomática entre Buenos Aires y Brasilia de que se tenga memoria. Jair Bolsonaro considera a Alberto F como un socio político de líder del PT y lo viene agrediendo en forma sistemática. Estas escaramuzas pueden afectar el equilibrio inestable del Mercosur, sobre todo a partir de la entrada en acción de Lula.

No hay duda de que, en el estado de debilidad en que se encuentra la economía argentina, Alberto F debe priorizar su futura negociación con el FMI, para la cual necesita el apoyo de Donald Trump. En este sentido, Lula puede ser el moderador de tensiones que le permita a Alberto F moverse con mayor comodidad en los escenarios de crisis y sobre todo en la crisis venezolana el alineamiento de cada país en la misma es tomado por Washington como la muestra de su alineamiento. Y Mauricio Macri deja a la Argentina en una de las posturas más duras del Grupo de Lima.

Es obvio que en su estrategia de retorno al poder, Lula cuenta ahora con la Argentina como el primer bastión del progresismo moderado y hoy por hoy la niña mimada del Foro de San Pablo. (* Director del Informador Público)

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Lacunza viajó a Washington junto a legisladores para negociar nuevos préstamos

El Ministro de Economía de la Provincia de Buenos Aires, Hernán Lacunza, encabezó una comitiva rumbo a Washington DC  para negociar una nueva toma de deuda con organismos de crédito internacionales. El viaje se dio de cara a la presentación del proyecto de ley del Presupuesto bonaerense 2018.

De la comitiva también formaron parte Manuel Mosca, Presidente de la Cámara de Diputados bonaerense, Marcelo Díaz, presidente del bloque GEN Progresistas; Marcelo Daletto, perteneciente a  Cambiemos y presidente de la Comisión de Presupuesto; Marcelo Torres, Juan Manuel Cheppi, Rocio Giaccone y Rodolfo Iriart en representación del Frente para la Victoria (FPV); Alejandra Martínez del FPV-PJ y Ramiro Gutiérrez (Frente Renovador).

La comisión encabezada por Lacunza se reunió con representantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Instituto de Finanzas Internacionales. Estos organismos internacionales serán los encargados de financiar algunas de las obras proyectadas por el gobierno provincial.

El viaje se dio a pocos días de que se trate en el recinto provincial el Presupuesto y la Ley Impositiva 2018. Según estimaciones previas, el gasto provincial previsto para el año que viene estará entre los 620.000 a 640.000 millones de pesos. En ese contexto, el gobierno de Vidal intentó mediante la invitación de legisladores opositores a la misión internacional, conseguir consenso político para la aprobación del presupuesto.

Respecto a las reuniones en Washington, Lacunza afirmó que permitieron » explorar alternativas de financiamiento para el plan de infraestructura de la Provincia, que si bien es una política impulsada por el Ejecutivo, cuenta con el consenso de la mayor parte de las fuerzas políticas en el Legislativo».

Por su parte Ramiro Gutiérrez sostuvo que «en nuestra primer jornada de trabajo con los organismos de crédito internacional pudimos conocer la mirada que tienen sobre la Argentina pero fundamentalmente sobre la Provincia de Buenos Aires qué es lo más importante para nosotros”.

Por último, Manuel Mosca intentó mostrar un tono conciliador con el arco opositor afirmando que “En este viaje queda demostrada la importancia de la unión entre oficialismo y oposición para poder articular las obras y proyectos junto con el Poder Ejecutivo y concretar todo lo que los bonaerenses están necesitando».