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El no Debate que pasó: débiles argumentos entre Macri y Fernández

Los dos principales candidatos para las elecciones del domingo 27 se trenzaron en temas como economía, relaciones internacionales y educación. En una semana será el segundo encuentro.

Los seis candidatos presidenciales debatieron este domingo en la provincia de Santa Fe con la mira puesta en las elecciones que se celebrarán dentro de dos semanas. En un encuentro acartonado que se dividió entre propuestas y acusaciones, los cruces entre el presidente Mauricio Macri y el postulante del Frente de Todos, Alberto Fernández, se llevaron todo el protagonismo.

Macri y Fernández participaron del primer debate presidencial regulado por ley junto a Roberto Lavagna (Consenso Federal), Nicolás Del Caño (Frente de Izquierda-Unidad), José Luis Espert (Despertar) y Juan José Gómez Centurión (NOS), que se dieron cita en el Paraninfo de la Universidad Nacional del Litoral.

Fue el primero de los dos encuentros organizados por la Cámara Nacional Electoral (CNE), que estuvo moderado por dos duplas de periodistas: María Laura Santillán y Rodolfo Barilli; y Guillermo Andino y Gisela Vallone. El próximo debate será en una semana en la Facultad de Derecho de la UBA.

A lo largo de todos los bloques temáticos, Macri y Fernández se pasaron factura y, mientras que el primero buscó destacar logros de la gestión y reconocer errores, el segundo intentó levantar un mensaje esperanzador y acusó al presidente de “mentir” en reiteradas oportunidades.

El cruce inaugural fue durante el primer bloque, cuando al hablar de Relaciones Internacionales, Macri encendió la mecha contra Fernández por la situación de Venezuela y cuestionó su “neutralidad”.

“La expresidenta (Cristina) Kirchner condecoró con la orden de San Martín al dictador (Nicolás) Maduro; nosotros hemos reconocido al presidente (Juan) Guaidó y hemos denunciado la violación de derechos humanos en Venezuela. En esto no puede haber dobles discursos: o se está con la dictadura, o se está con la democracia. Y la neutralidad es avalar la dictadura”, disparó Macri.

Al responder, el candidato del Frente de Todos denunció que “el presidente está preparando la ruptura de relaciones para poder intervenir” Venezuela, y expresó que quiere “que los venezolanos resuelvan el problema” sin injerencia externa. “Espero, presidente que ningún soldado argentino esté en suelo venezolano”, remató.

El bloque dedicado a Economía y Finanzas también fue escenario de discusiones entre los dos candidatos más votados en las PASO. Fernández señaló que Macri “va a dejar cinco millones de nuevos pobres” cuando finalice su gestión y advirtió que “fracasó rotundamente en la economía”.

“No sé en qué país vive Macri. De los 39 mil millones de dólares que nos dio el FMI se fugaron 30 mil millones. Esos dólares no están en puentes ni en viviendas, se los llevaron sus amigos, presidente. Es hora de que deje de mentir”, lanzó.

El contraataque del líder del PRO  llegó instantes después cuando dijo, con ironía: “Me alegra y sorprende que el Frente de Todos hable de corrupción. También que Alberto Fernández diga que yo destruí la economía, cuando hasta hace muy poco decía que la presidenta Kirchner la destruyó”.

Otro de los momentos más fuertes del debate fue cuando Macri, durante el bloque sobre Educación y Salud, apuntó contra el candidato a gobernador bonaerense del Frente de Todos, Axel Kicillof, por haber dicho que la venta de drogas es una consecuencia de la pérdida de empleo.

“Me imagino que Kicillof va a poner una narco capacitación en las escuelas”, ironizó el presidente. Fernández eligió no responder esa frase, pero sí señalar las falencias de la política de Macri en la materia, y precisó que “el presupuesto educativo desde 2015 hasta hoy cayó un 40%, y en ciencia y tecnología un 43%”.

El último intercambio fuerte entre Macri y Fernández se produjo al cierre del debate, cuando cada participante tuvo un minuto a modo de conclusión.

“Lamentablemente hemos visto que volvió el dedito acusador, volvió el atril, la ‘canchereada’. El kirchnerismo no cambió; por más que se oculte o trate de mostrarnos algo distinto, es lo mismo”, acusó el candidato de Juntos por el Cambio.

A su turno, el exjefe de Gabinete ironizó: “Dos mil puntos de riesgo país y ‘hemos vuelto al mundo’, qué raro lo que dice el presidente…”.

“Otra vez nos endeudaron, otra vez cerraron empresas, otra vez dejaron gente sin trabajo y otra vez empujaron gente a la pobreza. Es lo que hacen cada vez que llegan al poder, y después nos quieren hacer creer que los argentinos cada diez años chocamos contra la misma piedra. La piedra son ellos”, aseveró. (Parlamentario)

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Garro recibió a la Embajadora de Venezuela puesta en función por Guaidó

El intendente de La Plata, Julio Garro, recibió en el Palacio Municipal a Elisa Trotta Gamus, la Embajadora de la República Bolivariana de Venezuela, enviada a la Argentina por el Presidente Encargado, Juan Guaidó. “El régimen de Chávez y Maduro le ha hecho mucho daño a Venezuela”, lamentaron.

Garro mantuvo un encuentro con la Embajadora y resaltó la importancia de que la comunidad internacional apoye al Presidente Encargado, Juan Guaidó, para que se restablezca el orden democrático en Venezuela.

El Jefe Comunal detalló que “hoy abrimos las puertas de nuestra ciudad a miles de jóvenes y profesionales que han arribado los últimos años provenientes de Venezuela y que con vocación y trabajo se han incorporado a nuestra sociedad”.

Al mismo tiempo, remarcó que “lamentamos profundamente que hayan tenido que venir escapados de su país por las locuras de un gobierno autoritario que no respeta la voluntad de las mayorías”.

“Elisa me contó que hoy otra Venezuela es posible y que están trabajando para recuperar la democracia y salir del régimen impuesto por (Hugo) Chávez y (Nicolás) Maduro”, dijo Garro.

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Por su parte, la Embajadora de la República Bolivariana de Venezuela, Elisa Trotta Gamus, sostuvo que “la situación de los venezolanos que están llegando a la Argentina son una parte de los millones que han tenido que emigrar de su país por la grave crisis humanitaria que se vive”.

“En el último mes esta crisis se ha visto incrementada, con cientos de personas que están muriendo por la falta de luz en hospitales y falta de agua en provincias enteras”, consideró.

Trotta Gamus rechazó que “en Venezuela estamos ante un régimen perverso, que no sólo malgastó recursos sino que robó todo lo que podía robar de la energía eléctrica y la industria petrolera. Un régimen que no le importa todo el daño que le están haciendo a los venezolanos”.

Luego del encuentro realizado en el Palacio Municipal, ambos dirigentes mantuvieron una reunión con venezolanos que se encuentran viviendo en nuestra ciudad, con el objetivo de escucharlos y conocer en primera persona cómo están transitando este proceso de adaptación.

En la reunión participaron a su vez el Subsecretario de Coordinación Municipal, Agustín Scotti; el Director de Relaciones Institucionales, Martín Eligi; el Director de Colectividades, Damián Morel y el Director de Relaciones Internacionales, Gustavo Kienzelmann.

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Prosur por Unasur

Siete mandatarios de la región constituyeron formalmente en Santiago de Chile el Foro para el Progreso y el Desarrollo de América Latina (Prosur) y advirtieron que los “requisitos esenciales” para integrar ese espacio será “la plena vigencia de la democracia”. Se trata de una nueva instancia de integración de América del Sur que busca ser el reemplazo de la diezmada Unasur.

La ausencia más notoria en el estreno del Prosur ha sido la de Tabaré Vázquez

Al encuentro, realizado en el Palacio de La Moneda, asistieron el anfitrión, Sebastián Piñera, y los presidentes de Argentina, Mauricio Macri; de Brasil, Jair Bolsonaro; de Colombia, Iván Duque; de Perú, Martín Vizcarra; de Ecuador, Lenín Moreno, y de Paraguay, Mario Abdo Benítez, así como el embajador de Guyana en Chile, George Talbot.

La ausencia más notoria ha sido la del presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, que discrepa en la constitución del Prosur por “afinidad ideológica”. Lo interpreta como “el mismo error” que se cometió con la Unasur.

Además

El anterior presidente de Brasil, Michel Temer, ha sido detenido en San Pablo en una operación policial vinculada al megaescándalo de corrupción Lava Jato por el que ya está preso otro expresidente, Luiz Inacio Lula da Silva. La detención de Temer está vinculada a una investigación sobre el supuesto desvío de fondos destinados a la construcción de la central nuclear Angra 3 en Río de Janeiro. Temer entregó el poder el 1 de enero a Jair Bolsonaro. Desde ese momento perdió la inmunidad.

Donald Trump y Bolsonaro estrenaron una nueva era en las relaciones entre Estados Unidos y Brasil. Durante la primera reunión entre ambos presidentes, en Washington, coincidieron en criticar al socialismo como causante de la crisis de Venezuela. Sólo en un aspecto no estuvieron de acuerdo: rechazan al régimen de Nicolás Maduro, reconocen como presidente encargado a Juan Guaidó y reclaman elecciones libres, pero Bolsonaro no comulga con la opción militar alentada por Trump.

Entre gallos y medianoche ha sido detenido en Caracas el jefe de despacho de Guaidó, Roberto Marrero. Lo acusa de terrorismo el régimen de Maduro. Su abogado, Joel García, aseguró que se encuentra recluido en El Helicoide, la prisión manejada por la policía secreta bolivariana y que es considerada el mayor centro de torturas del país.

Cinco años después, la anexión de Crimea no ha hecho más que profundizar la crisis entre Ucrania y Rusia, así como entre Rusia y la Unión Europea. Rusia fue expulsada del G7 y sometida a sanciones.

Vladimir Putin reivindicó la reunificación como si se tratara de la caída del Muro de Berlín en 1989. Se trató, en realidad, del cambio de fronteras más grande en Europa desde la Segunda Guerra Mundial en respuesta al Euromaidán, la revolución que echó del poder el 22 de febrero de 2014 al entonces presidente de Ucrania, Viktor Yanukóvich, cobijado por Moscú. El 18 de marzo se firmó el tratado de unión y el 21, día de la primavera, el parlamento ruso rubricó el cambio unilateral de fronteras del territorio que había cedido en 1956.

Fuente: El Interín

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El manual del autócrata

Se dice pronto y fácil que Maduro es un dictador, pero, en realidad, se trata de un autócrata, al filo de la democracia, abusa del Poder

(Por Jorge Elías)* En el manual del autócrata, Nicolás Maduro descubrió que debía irritarse frente a las limitaciones del orden constitucional y que, haciendo caso omiso de la oposición, debía saltearse compromisos, como las elecciones regionales y el referéndum revocatorio de 2016. La Asamblea Nacional, presidida ahora por el autoproclamado presidente encargado o interino, Juan Guaidó, quedó pedaleando en el aire. En 2017, el año de las guarimbas (protestas) y su largo centenar de muertos en ejecuciones extrajudiciales, iba a recibir otra bofetada: Maduro no consultó al pueblo para convocar a la Asamblea Nacional Constituyente.

Un órgano afín, supuestamente encargado de reformar la Constitución Bolivariana, con el cual quiso anular a la Asamblea Nacional, dominada por la oposición desde 2015. En ese manual del autócrata, al cual contribuyeron últimamente líderes alfa como Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan, no por nada sostenes del régimen de Venezuela, Maduro también descubrió que la fachada de víctima de un gobierno poderoso, como el de Estados Unidos, sea su presidente Donald Trump o Barack Obama, le sienta mejor que cualquier otro adversario debido a su prontuario de respaldos a las dictaduras militares latinoamericanas.

Las crisis minan la democracia. La llevan a actos de rebelión en un continente, América latina, que no tolera más golpes militares. De haberlo en Venezuela, el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, a pesar de haber reconocido a Guaidó como presidente encargado, debería invocar la Carta Democrática como lo hizo sin suerte contra el régimen de Maduro. Esa sanción de la OEA, creada en 2001, abre un proceso de suspensión del país. Fue aplicada por primera vez en Venezuela, casualmente, tras el efímero golpe de Estado contra el padrino de Maduro, Hugo Chávez, en 2002.

Chávez legó las bases del manual del perfecto presidente latinoamericano, embrión del autócrata global

Chávez, que a diferencia de Maduro aceptó someterse a un referéndum revocatorio, legó las bases del manual del perfecto presidente latinoamericano, embrión del autócrata global. ¿La receta? Rebanar oídos con lengua filosa (como Fidel Castro), picar neoliberalismo y globalización (como Lula), espolvorear con golpes de efecto épico (como los Kirchner), sazonar con cierres de instituciones (como Fujimori), mezclar con reformas constitucionales en beneficio propio (como Menem), culpar a los otros de sus errores (como la mayoría) y, una vez obtenida la masa (el consenso), moldear con insultos contra el imperio (Estados Unidos) y sus lacayos.

El resultado, como en Venezuela, será una masa compacta por apoyo económico, más que por afinidad ideológica, de la cual podrán rebañar movimientos políticos y sociales de la región que, como ocurrió con las penurias y la diáspora cubanas, no reparan en la tragedia ajena y, a contrapelo de su presunto rechazo a los gobiernos autoritarios, parecen añorar los crímenes de las tiranías. Son nostálgicos, a veces, de años de plomo que no vivieron y que, a tono con el relato heroico de adolescentes tardíos, sólo ven como horizonte a gobiernos de autócratas vitalicios con oposiciones débiles. “Escuálidos”, en la jerga de Chávez.

Maduro no es Chávez, pero, fiel al manual del autócrata, halló en una pandemia global, la polarización, el resquicio para implantar su discurso a través de medios de comunicación gubernamentales y alternativos en desmedro de los tradicionales, algunos de los cuales debieron bajar las persianas. En el tránsito, marcado por su impericia, se rodeó de una cúpula militar que, más allá de las deserciones, resguarda a su régimen al filo de quebrantar la letra constitucional, de vulnerar la división de poderes y de incurrir en actos de corrupción. Negocios son negocios.

Las emergencias fortalecen al autócrata. En Venezuela hay dos presidentes (uno sin legitimidad y el otro sin Estado) y dos congresos (la Asamblea Nacional y la Asamblea Nacional Constituyente). La presión externa, a pesar de la urgencia, suele provocar más tajos que costuras. El autócrata, alérgico a las críticas y a la supervisión legislativa, se vale de ella. No tolera las concesiones. El relato crea delirios, como volver del futuro (“Ya fui al futuro y volví, y vi que todo sale bien”) o guiarse por los consejos de un pajarito (Chávez reencarnado). Eso es lo anecdótico. El relato también justifica los abusos de poder. Eso es lo más peligroso.

*Jorge Elías es periodista. Dirige el portal de información y análisis internacional El Ínterin. También es columnista en la Televisión Pública Argentina.